opinión
Con nosotros, El Viti
Viernes, 8 de agosto de 2014Lo suyo fue el debate y el cambio de orden de lo que estaba impuesto. Su carácter y estilo, de ir a fondo siempre, le trajo muchas veces sabores amargos y hasta el ostracismo en su propio partido. Dejó imágenes y anécdotas imborrables. La vez que criticó al pueblo por no votarlo. El día que lo corrieron a botellazos por oponerse al Pacto de Olivos. Las campañas electorales junto a su amiga Lilita Carrió. Su pasión por los cambios. Un político único.
Por: Marcelo Torrez - Director General de Medios Andinos

Apasionado como pocos, frontal al extremo, el Viti Fayad pasó por la política mendocina dispuesto a llevarse todo por delante y a poner patas para arriba lo que consideraba políticamente correcto. Amado y odiado con pasión, contradictorio y vehemente, Fayad entregó su vida a lo que siempre consideró, con pasión, el único camino útil para lograr las transformaciones de fondo que, advirtió, necesitaba la sociedad.

La política fue para el Viti la vida misma, a la que le entregó todo. Incluso poniendo en juego por su destino político su propia salud, su familia y hasta el patrimonio. Fue una topadora que honró la vida al máximo, un tipo al que nunca le importó cuánto podían costar las cosas, ni cuánto sufrir por ellas, si se convencía de que las necesitaba para conseguir el objetivo que buscaba.

Cultor del debate encendido y de la provocación al límite, Fayad consideraba la política como el instrumento más potente para conseguir las transformaciones de la sociedad. Y desde ayer, su ausencia no podrá ser ignorada por nadie, ni por los radicales que vieron se conmovieron en la pasta de líder de aquel veinteañero que en los ochenta alcanzaba una banca de concejal en Capital para que en cuatro años más tarde se transformara en el intendente de la Ciudad más joven en toda su historia; sino también por sus adversarios políticos que ayer lo despidieron conmovidos, con genuina tristeza.

Fayad, casi un niño, teniendo en sus brazos a uno de sus sobrinos, bebé.

Pero Fayad no fue un modelo de político tradicional. El Viti odiaba lidiar con punteros y buscaba evitar, cada vez que las circunstancias se lo permitían, las cuestiones vulgares de la militancia, esas vinculadas con las demandas diarias de los laburantes políticos de los barrios de la Capital que intentaban llegar a su posición de poder buscando por trabajos, conchabos y algunos beneficios para sus más cercanos. Esa tarea, el Viti, siempre la descargaba en algunos de sus colaboradores.

Lo suyo fue el debate y el cambio de orden de lo que estaba impuesto. Su carácter y su estilo, de ir a fondo siempre, le trajo muchas veces sabores amargos y hasta el ostracismo en su propio partido. Todavía se recuerda aquella conferencia de prensa bochornosa que lo tuvo como protagonista excluyente cuando en las legislativas de 1997 quedó tercero cuando encabeza la lista de su partido. Esas elecciones quedaron en la historia como la vez en que a Fayad “se le salió la cadena”. Sin poder digerir la derrota, detrás del demócrata Carlos Balter que las ganó holgadamente y del peronista Francisco Chiqui García, segundo, el Viti tomó el micrófono para descargar toda la furia en el resultado de la elección: “Este es un pueblo de mierda; ¿quieren votar a un procesista? ¡Ahí tienen!”, vociferó a las pocas horas del avance irremediable del conteo electoral que lo dejaba perdidoso, pero revalidando la banca de diputado nacional. Tras ese papelón, la plana mayor de la UCR saldría a tomar distancia de aquellas polémicas declaraciones y a dejar sentado que el respeto por el veredicto del pueblo en las urnas.

Así era el Viti, jugaba a todo y nada y poco le importaban las consecuencias de algunos de sus actos y mucho menos de sus dichos y posturas políticas. Unos años antes de aquellos dichos, durante la discusión que se daba en el seno del radicalismo nacional por el inminente Pacto de Olivos, que propició Alfonsín y que le permitió a Menem la reelección en 1995, la Convención partidaria debía discutir y aprobar lo que el viejo líder había abrochado con el riojano.

El Viti se opuso a ese pacto y así lo dejó plasmado cuando le tocó hablar. Fueron tan duras y críticas las palabras de Fayad que la mayoría de los convencionales radicales del país llegaron a correrlo a botellazos del lugar de discusión. El Viti logró zafar de un seguro linchamiento por poco, escapando del recinto rengo y defendiéndose de los ataques a bastonazos limpios, ya que se encontraba convaleciente de una tortuosa operación de cadera a la que había sido sometido situación que le impedía moverse bien sin la ayuda de un bastón.

El jovencito Viti Fayad junto a su prima Corocha Carubín, una tarde de verano en El Borbollón.

El tres veces intendente de la Capital, el hombre que le cambió para siempre la cara a la Ciudad y que la dejó posicionada antes de morir entre las más maravillosas del mundo, sabía manejarse con los medios, contaba con un poder de persuasión envidiable y un olfato pocas veces visto para acertar con lo que los vecinos de la ciudad demandaban.

Quienes lo conocieron bien, aseguran que el Viti no le tenía miedo a la muerte. Pero lo obsesionaba dejar todo ordenado para el momento en que no estuviera más en este mundo. En 1998, el Viti sufrió tres infartos en menos de 24 horas y debió ser operado del corazón. Mientras era llevado al quirófano, Fayad pidió a los camilleros que detuvieran la marcha para llamar a uno de sus colaboradores más cercanos que se encontraba junto a él. El médico intentó evitar esa pérdida de tiempo y el Viti reaccionó: “Un minuto doctor, déjeme un minuto a solas con mi amigo”. Cuando el médico se retiró sólo unos metros, Fayad le dijo a su hombre de confianza dónde dejaba los papeles más importantes, en qué lugar tenía dinero guardado y cómo debían ordenarse algunas cosas trascendentes si en caso no superaba la compleja operación. Y un pedido que sonó con la fuerza de una orden: “Si me muero, quiero que me velen en el Concejo Deliberante. Que no se les vaya a ocurrir velarme en la Legislatura, en ese nido de ratas inmundas”.

Fayad viajó por todo el país en épocas de elecciones generales. Lo acompañaban algunos de sus más cercanos hombres de Mendoza y se unía a dirigentes nacionales en plena campaña. Pero no a cualquiera. Fayad tuvo pocos amigos y amigas. Una de ellas era Lilita Carrió. Con Carrió pasó noches enteras discutiendo sobre política en perdidas ciudades del interior del país; largas noches de tertulias dominadas por el humo del cigarrillo y el champán; a veces matizadas por un obligado paso por casinos en donde los hubiere, obstinados, los dos, frente a máquinas tragamonedas. Fayad y Carrió llegaron a compartir una cama, más de una vez, en medio de esas campañas en hoteles de mediana categoría en donde llegaban a dormir tres o cuatro en una habitación. “Ni se te ocurra tocarme”, le advertía, siempre entre risotadas, Lilita, a su amigo el Viti.

Su deuda fue la gobernación. Se jugó dos veces detrás del sillón institucional más importante de la provincia. En 1991 perdió con el Rolo Gabrielli y en 1995 con Arturo Lafalla, ambos peronistas e integrantes del imbatible “equipo de los mendocinos” que compartieron con José Octavio Pilo Bordón. Y eso que en el 95 fue en dos listas: en la radical que llevaba a Horacio Massaccesi como candidato a presidente contra Menem y en el partido que creó Bordón para pelearle al riojano su hegemonía. La UCR perdió estrepitosamente y Bordón se quedó muy cerca del triunfo. Pero el Viti no logró la gobernación con la que soñaba. Esa elección lo golpeó duro: “Ni yo mismo me votaría”, deslizó ante unos pocos.

Desde ayer, Mendoza perdió a uno de sus grandes agitadores de la política. Controvertido y polémico cien por ciento. Su nombre jamás será olvidado.

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Comentarios
ALEJANDRA GAMBOA ROMERO
10-08-14 16:21
ES TAL CUAL SIEMPRE ESTABA DAVID CAPUTO CON EL ASISTIENDO A MACELA Y A LOS NIÑOS ,CUANDO LO INTERNABAN EL DAVID LO CUIDABA VIAJABA CON EL A BAIRES ,AHORA ESTARAN JUNTOS EN EL CIELO CON UN WHISKY Y UN CIGARRO
Ángeles
10-08-14 13:15
muy buena notaaaaaaaa pero me emciono un poco
ORLANDO SANTIAGO FERRARO
10-08-14 10:28
Tremenda Nota. ¡Felicitaciones !
GRACIELA
08-08-14 21:19
EXCELENTE NOTA
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