viernes 1 jul 2022
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Los inexpertos militantes de Máximo K y sus metidas de pata en las redes sociales

Los miembros de la agrupación La Cámpora suelen cometer ingenuidades en Facebook o Twitter. Con su irrupción en las listas, el fenómeno se agrava y genera broncas puertas adentro del Gobierno nacional.

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Por Sección Política 7 de julio de 2011 - 22:11

La irrupción de los jóvenes de La Cámpora en el círculo del poder quizás sea uno de los fenómenos más sorprendentes de la política argentina del último lustro.

El armado de las listas del Frente para la Victoria para las elecciones de este año es una muestra del espacio que ganó agrupación con la autorización de la propia presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Pero así como desde el Gobierno nacional le dieron a la juventud un papel protagónico por sus características tradicionales como la de la lealtad, la soltura y la irreverencia ante los poderes establecidos, también tienen que cargar con las negligencias propias de la edad.

Es por eso que más de una vez, desde el Gobierno tuvieron que salir a resolver los problemas causados por las publicaciones de los jóvenes a través de las redes sociales, el lugar preferido de la juventud para expresarse.

El caso más paradigmático ocurrió en octubre de 2009, cuando la selección argentina de fútbol se enfrentaba a la uruguaya en Montevideo por las eliminatorias del Mundial de Sudáfrica.

Para ese partido, el titular de Aerolíneas y hombre de La Cámpora, Mariano Recalde, habilitó un chárter en el que viajó junto al equipo por entonces dirigido por Diego Maradona y una serie de dirigentes de la agrupación de jóvenes kirchneristas como su titular, Andrés “El Cuervo” Larroque y el legislador porteño Juan Cabandié.

La movida pudo haber pasado desapercibida, pero los jóvenes, extasiados por el triunfo argentino y por mostrarse junto al Diego, publicaron fotos en Facebook, festejando dentro del avión.

Las fotos provocaron un cimbronazo en el corazón kirchnerista y se habló incluso de que el propio Julio De Vido ordenó que las retiraran inmediatamente de la red social.

El uso de las redes sociales con cierto grado de ingenuidad suele repetirse en militantes de todas las fuerzas políticas, que lejos de usarlas para difundir sus propuestas políticas o de gestión, descargan en ellas un exhibicionismo juguetón y adolescente, que acaso no sea lo esperado por potenciales votantes.

El legislador Cabandié publicó días atrás en su Twitter una foto junto a la siguiente frase: “Las PROmotoras Pro votan a los candidatos de Cristina. Para @mauriciomacri q lo mira por TV”. Allí se lo ve junto a dos jóvenes con las camperas amarillas del PRO.

Ante la reacción de una de las promotoras, que dijo que votará a Macri y que estaban ensuciando su nombre, Cabandié publicó: “Ojo, qiero aclarar qe estas chicas qe son militantes, no me dijeron qe me votaban, pero si me pidieron la foto. Saludos” (sic), lo que no le evitó críticas de varios usuarios de Twitter.

El choque entre el círculo privado y el público se evidenció con la aparición espontánea de candidatos jóvenes que sufrieron las listas del Frente para la Victoria.

Es así que en Facebook se pueden ver fotos de futuros diputados o senadores que aún no asimilaron el paso a la esfera pública y que conservan capturas que escapan a los estándares de una campaña de imagen.

Es el caso de Marina Moretti, tercera en la lista de senadores provinciales del Frente para la Victoria en la segunda sección electoral de la provincia de Buenos Aires, que tiene chances de ingresar a la Legislatura.

O de Mayra Mendoza, la mujer del titular de la JP bonaerense, José Ottavis, que quedó 15° en la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires, lo que prácticamente le asegura su ingreso a la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.

El fenómeno se repite en otras provincias, como la de La Pampa, donde María Luz Alonso, amiga de Ottavis, encabeza la lista de diputados nacionales pese a tener sólo 25 años, o Anabel González en Mendoza, que con 28 años y ser una total desconocida en el ámbito público escolta al primer candidato a diputado nacional, Guillermo Carmina.

Malos hábitos

En diálogo con LPO, el consultor Augusto Erbin de la Fundación CiGob (www.cigob.org.ar) e integrante del Foro PoliTICs (www.foropolitics.org.ar), señaló que “hay malas prácticas, propias del mundo de las redes sociales y que la política en general no está respetando”.

Erbin señaló que el correcto uso de ellas “es pautar la comunicación en todas las redes sociales” que el candidato “usa a lo largo de la campaña”.

“Lo importante actualmente es asesorarse bien al momento de comenzar a comunicar en redes sociales, porque significa abrir canales que luego deben mantenerse vivos”, explicó el consultor. Es decir, cuanto más planificado esté el mensaje y menos librado a la espontaneidad del candidato, la recepción será la buscada.

Lógicamente, el uso espontáneo de las redes sociales es más común en los jóvenes, puesto que “el candidato joven está más asociado a nuevas modalidades de comunicación”, según dijo Erbin, puesto que se trata “de generaciones que migraron a Internet de forma natural porque vivieron el proceso de transformación que generó en la sociedad, y no bruscamente y a la fuerza como generaciones mayores”.

“Es difícil pensar en Duhalde o Solanas twitteando desde su smartphone, y más lógico pensar en Cabandié haciéndolo; sin embargo no siempre es así”, agregó.

“Los usuarios que están en Facebook se muestran como son y ponen de manifiesto sus gustos, intereses, tendencias y comportamiento; esto se traduce en una cantidad de información de una riqueza extraordinaria para conocer al ciudadano, y esa información es subida por los usuarios sin que nadie se los exija, sino por gusto y placer propio, para mostrarse”, indicó Erbin.

El consultor señaló que “antes la masa del electorado era más difusa, hoy Internet y las redes sociales ayudan a identificar y diferenciar”, lo que representa tanto una ventaja como un riesgo.

Fuente: Contexto

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