Análisis

En el arranque de 2014, la clave es ordenar las cuentas en un hervidero social y politico

Luego de un diciembre caótico, con acuartelamientos, saqueos, cortes de luz y piquetes, el Gobierno busca ordenar la economía.

Por Sección Nacionales

Por Gabriel Profiti / NA
Una etapa de interrogantes se abre con el inicio del nuevo año. Luego de un diciembre caótico, con acuartelamientos, saqueos, cortes de luz y piquetes, el Gobierno busca ordenar la economía, pero en un momento de debilidad política.

Hace más de dos años, tras ganar las elecciones de 2011, Cristina Kirchner anunció el inicio de una etapa de ajustes en las cuentas públicas con el eufemismo de "sintonía fina", pero luego decidió dejar el recorrido a mitad de camino.

El plan, que consistía básicamente en el desmonte de subsidios al transporte y la energía sin desatender las urgencias sociales, vuelve ahora obligado por un deterioro fiscal mayor y luego de que esos aportes del Estado crecieran exponencialmente en 2013.

Según la consultora Empiria la cuenta por las compensaciones estatales ascenderá en el año a 140 mil millones de pesos y el 88% de esos flujos van a parar a esos sectores de la economía.

 La nueva hoja de ruta pareció quedar expuesta cuando -con horas de diferencia- el Gobierno decidió refinanciar lo que le adeudan las provincias, pero imponiendo auditorías trimestrales sobre sus cuentas; y anunció aumentos del boleto de las líneas de colectivos urbanas y de los vuelos de cabotaje.

 El incremento del pasaje reducirá en parte los subidios a ese sector que en 2013 superaron los 20 mil millones de pesos, mientras que Aerolíneas Argentinas podría achicar sus pérdidas millonarias con la nueva tarifa para vuelos de cabotaje.

   Alumbran más subas
Se espera aún por un reacomodamiento de las tarifas de luz, aunque un anuncio de ese tipo luego de los cortes del suministro en vastas zonas del área metropolitana de Buenos Aires y en otras provincias como Córdoba y Santa Fe, parece inoportuno.

En primera instancia, el Gobierno amenazó con estatizar a las distribuidoras del área metropolitana o transferir sus concesiones a la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires.

Con el minué lógico de la política, Daniel Scioli ya dejó trascender su consentimiento ante esa eventual transferencia,  mientras que el gobierno de Mauricio Macri en principio mostró  cautela y evitó polemizar a la espera de una propuesta concreta, a pesar de que algunos dirigentes anticiparon su rechazo advirtiendo que quieren hacerle pagar el costo de subir tarifas como en el subte.



 Estos ajustes, lógicos si se tiene en cuenta el déficit fiscal  creciente, alimentarán en parte la hoguera de la inflación, el  gran dilema con el que se enfrenta el equipo económico.

El costo de los alimentos se desbocó en el último trimestre del año y el Gobierno prepara un nuevo acuerdo de precios, cuyo contenido definitivo todavía se desconoce.
 
 En ese marco y luego del aumento obtenido por las policías provinciales -bajo la extorsión del acuartelamiento y el saqueo- ahora los gremios preparan reclamos salariales muy por encima de los parámetros que busca establecer el Ejecutivo.

Sucede que ya en el último año la inflación le ganó a los salarios en 2 o 3 puntos porcentuales, según la consultora Finsoport del ex viceministro de Economía, Jorge Todesca.

Los gremios enrolados en las CGT y CTA opositoras ya adelantaron reclamos del 35% de incremento para las paritarias 2014, mientras que los de los petroleros jerárquicos lanzaron un paro esta semana en pretensión de una suba del 30%.

Ante este escenario, los gobernadores se toman la cabeza porque luego del inesperado gasto en las policías deben enfrentar los reclamos del resto del sector público, que en el caso de Buenos Aires comenzará en la primera quincena de enero.
  
erogación total de 20 mil millones de pesos, lo cual es imposible de afrontar para esa administración.

Ante eso, se prevé que los gobernadores inicien una ronda de contactos y comprometan a la Casa Rosada para unificar criterios a la hora de enfrentar las pretensiones gremiales. Al mismo tiempo  renovarán pedidos de asistencia a la Nación.

Conducción política
 Ese mapa económico se ve complementado por un combo político  que incluye un gobierno que busca reponerse de una derrota electoral con la ausencia de Cristina Kirchner de la escena y los chispazos propios de una carrera anticipada por el 2015.

La propia Presidenta alentó ese horizonte sucesorio -cruzado por internas dentro del oficialismo- al descartar de plano una candidatura dentro de dos años postulada inoportunamente por el diputado Carlos Kunkel.

El internismo también afloró en el PJ bonaerense donde el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, logró frenar el posicionamiento de Martín Insaurralde como presidente del Congreso del PJ. El intendente de Lomas en uso de licencia había dicho el día anterior que iba a competir por la Gobernación y cometió un pecado capital.

Por lo pronto, con la revisión trimestral de sus deudas, el Gobierno nacional busca garantizar el soporte político de los gobernadores, bajo riesgo de exponerlos al ahogo financiero.
 
Pretende limitar también eventuales pases al Frente Renovador  de Sergio Massa, que acaba de formalizar su mesa nacional con cuatro exgobernadores del PJ, entre ellos Carlos Reutemann, y el ex ministro de Economía Roberto Lavagna. Fuente: NA

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