Lavalle: La reina Del desierto
Miércoles, 31 de octubre de 2012

La mayoría de la gente olvida que Mendoza es una vasta planicie inhóspita de tierra arenosa, sobre todo si uno se encuentra en el exuberante oasis verde que constituye la ciudad de Mendoza. Pero hay un lugar a donde uno puede ir y donde el clima árido se expresa enfáticamente: Lavalle, un pueblo de polvo azotado por el sol, a sólo 20 minutos de la ciudad. Elizabeth Butler se sube a un camello imaginario y se interna en el Este.


Una roja bola encendida de sol asoma en el horizonte mientras conducimos por la ruta. Era temprano y aún no habíamos tomado nuestro primer mate, así que íbamos sumidas en una observación silenciosa y anestesiada. Mi bolso iba lleno de todo tipo de cosas desde un sombrero de lana hasta bloqueador solar. Cómo prepararse para su primera aventura desértica en Argentina? A medida que el sol iba subiendo rápidamente en el vidrioso cielo naranja, el amanecer sobre la planicie iba haciendo realidad nuestra broma sobre “nuestro viaje al Sahara mendocino”.

Para un mendocino nativo, es parte de la cultura general saber que el paisaje natural de Mendoza es clasificado como desértico. El árido clima seco no miente, pero debido a la irrigación por acequias y canales iniciada por los indios Huarpes y expandida por el mago italiano de la irrigación, Ing. Cipoletti, se hace difícil recordar o entender que Mendoza es en realidad un lugar más apto para lagartijas y quirquinchos que para enólogos y turistas. Será que la única manera de experimentar cómo era la Mendoza desértica es viajar en el tiempo? Afortunadamente la respuesta es no.


A sólo 20 minutos hacia el norte en la región de Lavalle, tanto visitantes como locales pueden vivir la experiencia de la tradicional vida mendocina, donde el pueblo conservó las costumbres de los nativos Huarpes. Desde el centro de Mendoza lo único que se interpone entre usted, las dunas y el folklore del desierto es un boleto de bus.

LA ASUNCIÓN

Donde el tiempo se detiene

La Asunción me hace acordar a escenas de las viejas películas del Oeste – áridas planicies polvosas adornadas esporádicamente con plantas desérticas y construcciones de adobe techadas con toldos para proveer refugio del abrasador sol de mediodía.

La Capilla Vieja (Old Chapel) es una de las principales atracciones en La Asunción. Miles de personas se congregan en este pequeño pueblo cada año durante la tercera semana de Agosto para celebrar la Fiesta de la Asunción de la Virgen del Tránsito, cuya imagen descansa en la pequeña capilla de barro y paja. La Capilla ya existía cuando los primeros colonos se asentaron aquí en 1882, por eso no sabemos su verdadera edad, lo cual contribuye al misticismo del lugar. Si llega y encuentra la capilla cerrada simplemente pida la llave al vecino de al lado. Esta familia ha sido la “guardiana” de la capilla por generaciones.


La importancia de la comunidad es evidente en el pueblo, incluyendo la relación con la tierra y el paisaje natural. “La gente se ríe cuando les digo qué hora es sin mirar un reloj” me dice Ángela, la guardiana de la capilla. “¿Para qué usar reloj cuando puedo mirar al sol o la luna en el cielo y saber exactamente qué hora es?” Para los visitantes que quieren hacer un poco de turismo rural, Asunción ofrece una variedad de actividades como talleres de cuero y lana, clases de cocina, y cabalgatas guiadas a través del paisaje histórico. Contáctese con el gobierno local para obtener detalles al 0261-4941011

RESERVA BOSQUE TELTECA

La Disneylandia de los botánicos

Para el ojo no entrenado el bosque de la Reserva Telteca parece un pedazo cualquiera de desierto que fue cercado, señalizado y nombrado reserva provincial. El calor del desierto hace a la gente hacer locuras y esta puede ser una de ellas. Pero, si miramos a través de los ojos entrenados de un botánico, este desierto espejado se convierte en un parque de diversiones. La reserva abarca 20.400 hectáreas y contiene la mayor bio-diversidad de plantas nativas de Mendoza, incluyendo los muy importantes algarrobos. Telteca es una palabra de origen huarpe y significa “fruto maduro”, probablemente refiriéndose al algarrobo –el árbol nativo más alto y protector. Los huidizos pumas y guanacos merodean entre los cactus y espinales, a la vez que zorros y liebres se esconden a su sombra. El bosque Telteca puede no tener la atracción luminosa de un gran parque de safari, pero su temática botánica merece una visita si usted busca ver una versión auténtica y protegida del desierto mendocino.

LOS ALTOS LIMPIOS

El Sahara de Mendoza

Cuando me vi obligada a convertir mi pañuelo para el cuello en un turbante para proteger la cabeza, me di cuenta que había llegado al corazón de nuestro viaje al desierto. Las dunas de arena de Los Altos Limpios satisfacen cualquier necesidad de vivir la quinta-esencia del escenario del “Desierto del Sahara”. Aunque las dunas no son tan altas como en el norte de África, la arena es suave, modelada por el viento, y se calienta con el sol radiante. Si dejó su camello en casa pero es fanático del surf, traiga su sandboard, ya que aquí podrá surfear las dunas a gusto. Asegúrese de no pasar por alto los cientos de huellas que animales y pájaros dejan en las dunas, la mayoría de ellos sólo salen de noche, pero por sus huellas se puede apreciar que hay una multitud de habitantes de estas planicies desérticas.

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