Historia de vida
Leticia García: la vocación al servicio de la educación especial
Miércoles, 11 de septiembre de 2019
Por: Fernanda Verdeslago - @fer_verdeslago

A casi 500 kilómetros de la Ciudad de Mendoza hay una historia que, teniendo en cuenta además que hoy es su día, como el de muchos/as docentes, merece ser contada. Es la de Leticia García, profesora de Educación Especial con 14 años de experiencia, quien dedica sus horas a la atención temprana de niños/as con discapacidad.

Sus jornadas transcurren en la escuela 2-030 Dr. Maurin Navarro ubicada en la ciudad de Malargüe, lugar en el que se radicó luego de recibirse y dejar su San Rafael natal. Luego de una de las capacitaciones que realiza con constancia, se predispone a hablar con SITIO ANDINO.

"La educación especial tiene muchísimo desafíos, es un recorrido que tiene mucha intensidad y por eso crecer con otros que ya lo recorrieron te enriquece mucho, escuchar, aprender de ellos fue y es muy importante, más allá de cómo te vas formando vos como docente", comentó.

La sensibilidad por los pequeños y pequeñas con discapacidad la llevó a cursar sus estudios y abocarse a lo que ella define como "una vocación de servicio" en donde "desde nuestro lugar, trabajamos en hábitos, en desarrollos personales que te dan muchas satisfacciones".

Leticia, junto a compañeras en alguna de las capacitaciones que realiza. 

La voz de Leticia transmite mucho más de lo que piensa, su calidez en cada palabra, en cada concepto, explica por qué ir todos los días a trabajar de lo que uno/a eligió, y abraza todos los días, puede ser posible. 

Como en toda profesión, hay momentos buenos y otros dolorosos, algo a lo que la docencia no es ajena, por supuesto, aunque la protagonista de esta historia aclara que "es a lo que te tenés que enfrentar, tuvimos duelos, momentos tristes, en donde hemos tenido que acompañar situaciones dolorosas, pero es parte también del servicio, de la vocación de servicio".

"Entre los momentos más lindos que recuerdo, que son muchísimos, guardo con mucho cariño la experiencia con un grupito de alumnos de 8, 9 y 10 años que tienen múltiples discapacidades. Acompañamos a sus familias, en salidas, en muchas actividades, y haber tenido la posibilidad de dar el espacio para que fueran más independientes, fue algo hermoso", rememoró la joven.

Para la educadora, "la docencia no termina cuando te dan el título, hay que seguir capacitándose, perfeccionándose, es algo que hago con mucha pasión, y con mucha alegría porque se que eso se ve en los logros de los alumnos, en muchos casos a corto plazo, y ese es el mejor reconocimiento que podés tener".

Contrariamente a lo que le sucede a muchas personas que entran en crisis con la carrera que eligieron, Leticia afirma entre risas que nunca le pasó porque "soy feliz con lo que hago, con los alumnos, construyendo el vínculo con sus familias, armando esas redes, es hermoso todo lo que recibís. No lo cambiaría por nada del mundo".

Desde hace 5 años se abocó a la atención temprana, con alumnos de pocos meses hasta de 3 años, y desde allí aporta su vocación para una mejor calidad de vida de pequeños y pequeñas que, si bien tienen una familia que se preocupa, necesitan acompañamiento y sobre todo amor. 

"El trabajo con ellos nos permite ver logros en el corto plazo, que lo compartimos con la familia, con quienes también compartimos sugerencias, y acompañamos estos procesos, pero es muy lindo ver lo que se logra", cerró con alegría, la misma que lleva día a día a las aulas. 


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