Opinión
Al final la luz era el tren que venía de frente
Domingo, 18 de agosto de 2019
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Qué pensaran por estas horas los empresarios e inversores nacionales e internacionales que pagaron el viernes 9 de agosto bien tempranito entre 200 y 300 mil pesos por cabeza para escuchar de un grupo de militantes devenidos en consultores que Mauricio Macri estaba a punto de ser el candidato más votado en las PASO por un margen de un punto más o menos.

Que habrán sentido en la noche del domingo cuando vieron que el raid alcista de confianza de "mercados que ya votaron" no era más que una operación de algunos cráneos del Ejecutivo con la complicidad de los militantes disfrazados de consultores serios y los dos principales medios de comunicación gráficos del país.

La lejanía de los consultores, de los CEOs que manejan fondos millonarios, de gran parte de los funcionarios del Gobierno y de una notable cantidad de comunicadores de lo que realmente pasa en la economía y la vida real es la única explicación posible a tamaña cantidad de horrores estratégicos, político, económicos, comunicacionales e institucionales.

Como esas fábulas donde le creador de un relato termina creyendo que la realidad es su relato, una parte importante de los poderes de decisión y formadores de opinión cayeron en la trampa de una realidad virtual que solo existe (o existió) en una radio de no mas de 10 cuadras de la Casa Rosada donde tienen su epicentro las grandes oficinas financieras únicas ganadoras con creces de estos años. Es cierto también que esa construcción de realidad virtual pudo ser posible gracias a la colaboración de muchos que como el tero gritaban fuerte en un lado y ponían los huevo en otro.

Ahora tal como lo advertimos infinidad de veces en este espacio durante tres años y medios, el Gobierno comprobó que la luz del final del túnel no era la salida sino el tren que venía de frente y se lo llevó puesto sin ni siquiera tocar los frenos.

La salida de Nicolas Dujovne de hecho se había producido el mismo martes cuando se anunció la primera tanda de medidas sin ni siquiera su más mínima participación y es muy probable que Guido Sandleris sea el próximo sacrificado en cuestión de horas.

Los días por venir serán claves para evaluar el verdadero alcance las medidas que el Ejecutivo implementó y que se robaron la tapa de los diarios. Es muy probable que muchas de las medidas anunciadas tengan impacto neutro o inexistente porque muchas son casi impracticables y o esta fuertemente sobrestimado el alcance de estas. Hernán Lacunza difícilmente pueda cambiar algo porque el problema no es de nombres, es de conceptos

Hay una cosa cierta y es que el costo fiscal de las medidas es importante, pero como le ha pasado a este equipo durante todo este tiempo la transferencia de recursos no termina en los sectores más necesitados, sino que los sectores más concentrados.

Las provincias verán afectados sus recursos, los sectores mas postergados de la sociedad no recibirán los beneficios que el gobierno dice que recibirán y además por más que no salga en la tapa de los diarios la destrucción de la macroeconomía argentina continua sin pausa llevándose puesta la micro.

El gobierno no anunció medida alguna que lleve a revitalizar el mercado productivo sino que lo siguió hundiendo (aumentando de un saque mas de 10 puntos las tasas de referencia vía el rendimiento de las Leliq), no controla el mercado de divisas y en la última semana perdió 3900 millones de reservas y en los últimos 28 días 6370 millones. Los dólares vuelven a escasear y tomo trascendencia una fuerte discusión en el equipo por un pago de deuda de REPO por 3800 millones de dólares que vencía el viernes y que debería cancelarse el martes con la vuelta de la actividad financiera

El domingo pasado escribíamos que nos enfrentábamos a un partido de tres sets: el gobierno volvió a la silla groggy después de una paliza 6/0 del retador. Y salió al segundo set tirando palazos desde el fondo sin ton ni son y todas las pelotas se le están yendo lejos de los flejes.

El nuevo gran error es no actuar sobre las causas del desastre económico que son a su vez las causas de la debacle electoral del oficialismo. Sobre el cierre de esta columna volvían a multiplicarse los rumores de cambios en el gabinete, si por una vez primara la coherencia en un equipo que nada sabe de política ni de la llamada Cosa Pública, esos cambios deberían anunciarse a mas tardar el domingo a la mañana para aprovechar el feriado del lunes y trabajar en medidas de fondo con una convocatoria a las fuerzas parlamentarias y dejar de poner parches sobre parches en una semana donde el infierno no fue nada encantador. 

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