Entrevista
"Tenemos una justicia con su palabra devaluada", aseguró el fiscal Delgado
Miércoles, 14 de agosto de 2019
Por: Daniela Sarradell

Hoy habló en exclusiva el Fiscal Federal Federico Delgado con Medios Andinos de sus comienzos y de la justicia en la argentina. 

Es abogado y politólogo, admirador del filósofo esloveno Slavoj Zizek, y titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 6 donde hace más de 17 años que trabaja. Ha escrito ensayos y textos sobre filosofía y derecho, llevó a cabo varias investigaciones entre las que se encuentra una de las más resonantes que es la causa de Once.

-Doctor, ¿cómo fueron sus comienzos, es verdad que trabajó en la mesa de entrada como meritorio mientras estudiaba derecho?

-Sí, claro, eso consistía en trabajar sin cobrar, a cambio de aprender el oficio y después por supuesto fui ascendiendo.

-¿Qué representa y a quiénes como fiscal federal?

-El trabajo consiste en representar a las personas para que cada delito se descubra, somos empleados y en eso consiste el trabajo de todos los fiscales. La justicia federal, que es el lugar en donde yo trabajo, investiga casos de corrupción política, casos de narcotráfico, caso de trata de personas y lavado de dinero.

-¿Cuál es el problema más grave que tiene la justicia en el país? ¿Usted cree que le da impunidad a los poderosos?

-Yo creo que el desafío en cuanto a esto, tiene que ver con que en la argentina hay demasiada impunidad, es el desafío más grande que tiene la justicia y revertir ese déficit de eficacia hace que en nuestro país muchos delitos queden impunes. Por eso la justicia es más dura con los débiles y es demasiada blanda con los fuertes. Creo que esto a grandes trazos es el problema principal. En mi libro lo cuento bien eso, la justicia es benévola con los poderosos y es bastante cruel con los más débiles y eso no es que lo diga yo, esto lo dicen los hechos y me parece que es algo que hay que trabajar.

-¿Cuáles son sus causas que han terminado en juicio oral y con condena?

-Con condena y de resonancia mediática, creo que la única fue la de la tragedia de once. Después muchas las empujamos hasta juicio oral, por decirlo en un lenguaje popular, pero después expedientes sobre los sobornos del senado, que generaron mucha conmoción política en su momento o el megacanje de la deuda externa quedaron impunes.

-¿Hubo alguna causa que lo llevara a estar en el límite?

-No, la verdad que no. Nuestro trabajo lo hice siempre hasta donde consideré que había que hacerlo, por supuesto que tuve expedientes en donde me causaron como persona más angustia o más dolor que otros, pero en general y con muchas dificultades porque en argentina trabajar de fiscal federal es como un trapecista que trabaja sin red, y todo esto es con mucho esfuerzo y agregar además que no soy solo, hay todo un equipo que me sostiene, y con esto te quiero decir que hemos hecho las cosas de la mejor manera.

-Si hablamos de distintas causas: Caso de los cuadernos y causa Moyano, ¿Qué lectura hace?

-Yo el caso de los cuadernos lo conozco como ciudadano, porque no trabajo sobre ese expediente, pero considero que ahí es donde la justicia tiene una gran oportunidad de hacer las cosas bien y de recomponer un vínculo con la sociedad para que la palabra de los jueces recupere cierta credibilidad, pero me parece que hay que esperar que haya un juicio oral y público. Esto solamente es una etapa preliminar de investigación que hace falta que tenga un juicio. Y con respecto a la causa Pablo Moyano, solamente diría dos cosas: lo primero es que cualquier ciudadano si es investigado por la justicia es porque es parte de vivir en democracia. Ahora en cuanto a la investigación es bastante controversial, al menos lo que veo por los diarios.

-¿Qué puede decirme de las causas del presidente Mauricio Macri?

-Nosotros en su momento lo investigamos al presidente en tiempo real, por panamá papers, después fuimos apartado del expediente, pero creo que lo que no debemos pensar en realidad es que las causas son de uno o de otro, lo que hay que lograr es que la justicia haga su trabajo en tiempo razonable, que lo haga bien y que produzca sentencias que sean aceptadas y creíbles por la sociedad. Tenemos una justicia con su palabra devaluada, que ese es el peor de los escenarios, lo peor que le puede pasar a un sistema judicial es que los ciudadanos no les crea y eso es me parece es lo que pasa un poco en nuestro país. 

-En una parte de su libro usted diferencia entre cazadores de traje y corbata y un abogado, esto es así y ¿a qué se refiere?

-Sí, así como hay que discutir que hacemos los fiscales y jueces, también es un tema de debate, como se enseña la abogacía, los colegios de abogados deberían ejercer un control más estricto, porque hay muy buenos abogados pero hay algunos que no respetan el juramento y la promesa a la constitución que hacen cuando terminan la etapa de la facultad.

-Si le menciono a Santiago Maldonado, ¿Qué me dice?

-Nosotros empezamos a hacer una investigación que después cambió de juez, pero me parece que la causa de Santiago Maldonado es una cuenta pendiente de la justicia Argentina, porque hay gran parte de la sociedad que quiere saber, qué pasó y necesita una respuesta que sea aceptada y creíble, y me parece que hasta ahora eso está en disputa.

-¿Se retiró finalmente como se tituló en algunos medios colegas?

-En realidad, lo que yo dije es que quería cambiar de lugar dentro del ministerio público, se entendió mal eso. Estoy cansado de ser fiscal de primera instancia, lo que me gustaría es trabajar desde el aparato judicial, desde otro lugar, construyendo incentivos para que se premie a los buenos y se castigue a los malos, tratando de que la justicia mejore. Pero mi ciclo como fiscal de primera instancia está agotado porque creo mucho en la rotación, es algo sano y creo que nuevas personas con nuevas energías, puedan ocupar estos espacios. Mientras esté aquí lo haré con todas las fuerzas que tenga pero considero que mi lugar podría ser más rico tratando de aportar otras cosas, me refiero a muchos aspectos internos del funcionamiento de la justicia que después se podrán notar en la parte externa.

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