Tensión en los mercados
Juegan con fuego y somos víctimas colaterales frente a un muy lejano octubre
Martes, 13 de agosto de 2019
Por: Federico Manrique fmanrique@sitioandino.com.ar

El lunes negro fue sólo una muestra de todo lo que puede venir. La grieta puede ayudar a ganar elecciones pero no permite gobernar. Y en el medio, como víctimas colaterales, estamos todos los argentinos. Y lo peor es que octubre está a un abismo de distancia.

El dólar ayer superó los $60 para luego "estabilizarse" en los $57,30, más de $11 por encima del cierre del viernes previo a las elecciones PASO y luego de que el Banco Central subiera al 74% anual la tasa de las Leliq y vendieran U$S100 millones de sus reservas. El dólar vuelve a ser la fiebre, el síntoma de un problema de larga data: la incertidumbre, la falta de rumbo y la incapacidad de generar confianza en un país y en una moneda.

Tras el resultado de las PASO, y en la previa también, la grieta se transformó en fuego cruzado. En disparos que buscan desestabilizar al rival político aunque el costo en términos de deterioro de la moneda, inflación, inversiones y empleo sea tremendamente caro para los votantes. Una contradicción para cualquier sistema democrático. A fuerza de grieta y enfrentamiento político hemos invertido las prioridades: El pueblo, el votante dejó de ser el soberano, y el Gobierno, el Estado, pasó a ser un fin en sí mismo.

Los bomberos piromaníacos están a la orden del día. El debate político en campaña pasó a ser fuego cruzado. Y no hay la más mínima autocrítica. Ni la responsabilidad necesaria.

De un lado y del otro se desestabiliza. En la previa a las elecciones PASO de este domingo desde el Frente de Todos el principal candidato, Alberto Fernández, habló que el dólar estaba atrasado y debería subir, que no iban a pagar los altos intereses de las Leliq para poder subir las jubilaciones un 20%, que iban a renegociar la deuda con el FMI, fueron algunas de las frases y promesas más rimbombantes.

Del otro lado, con Macri en modo candidato junto a Miguel Ángel Pichetto, tampoco hay autocrítica. Como Presidente, Macri debería reconocer que la inestabilidad y fuga al dólar es precedente. La desconfianza en el peso no empezó ayer lunes. El error viene desde el inicio del gobierno de Cambiemos cuando se liberó el mercado cambiario pos cepo al dólar que dejó la herencia Kirchnerista y se intentó calmar al hoy "temeroso" mercado con deuda en pesos y a cortísimo plazo. La estabilidad de un país se puso en manos de la inversión especulativa. Basta recordar lo que fue el monstruo de las Lebacs y su metamorfosis reciente con las Leliq. Las tasas de interés hoy en pesos y la alta inflación son la prueba cabal de esta mala praxis económica. Y un dato clave: el 75% de los depósitos de los bancos, dinero que ahorran los argentinos, están en el Banco Central puestos en Leliq y otros instrumentos de deuda.

La suba del dólar en la Argentina nunca tiene un impacto neutro. Y lo peor es que falta una eternidad para que lleguen las elecciones de octubre.

En Twitter @Fede_Manrique
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