Octubre siempre estuvo cerca
Lunes, 12 de agosto de 2019Por Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Nadie ganó nada, ni nadie perdió nada. Los resultados de las PASO cerradas ayer son apenas la primera foto real de lo que piensa la sociedad argentina del momento actual de la economía y la política.

La verdad llegará en octubre, pero tampoco hay que minimizar el efecto potenciador de futuros resultados que tendrán los guarismos de ayer.

No ganó nadie aún, es cierto pero también es cierto que hubo perdedores estruendosos como los analistas y encuestadores que en masa firmaron papers absurdos a gusto de cada cliente, sellando papelones de los cuales no deberían volver.

La diferencia que lograron ayer Alberto Fernández y Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, sumado al muy buena elección del presidente de San Lorenzo, Matías Lamens en la ciudad de Buenos Aires, más el sorpresivo triunfo en Mendoza y la recuperación cordobesa y santafesina parecen un escenario difícil de remontar para el oficialismo, pero en la Argentina política, económica, mediática y judicial todo es una quimera o una sorpresa y 80 días son una eternidad.

El desafío ahora para el oficialismo, incluido el radicalismo, y para la oposición es mostrar una madurez cívica que cambie la costumbre argentina de romper todo para empezar de cero. Es claro que de mantenerse los resultados en octubre el giro de muchas de las variables será profundo, pero también es cierto que el peronismo unido ha dado señales permanentes de haber entendido que los tiempos por venir son distintos y que sus prácticas políticas deberán diferir de las anteriores si quiere consolidarse en el poder.

No será fácil capear el temporal de los famosos mercados que creen tener más poder que los ciudadanos e intentaran no solo condicionar el futuro sino también tomar ganancias lo más rápido posible.

Un párrafo aparte se llevara el armado político de Cambiemos. Quedo claro que el Gobernador de Mendoza y presidente de la UCR, tiene algo para decir en el futuro de ese armado político. Su decisión de salir al ruedo a admitir la derrota a nivel nacional antes que nadie, cuando los datos oficiales estaban capturados en la caída del sistema, apuro el paso en Costa Salguero para que el presidente en un hecho inédito salga a admitir una "muy mala elección" cuando no había un solo número oficial. Cornejo demostró que lee la política mejor que nadie en ese entramado amarillo.

Por lo menos una parte del radicalismo parece dispuesta a marcar la cancha para de mínima cuidar sus territorios en una reconstrucción de poder que no será sencilla.

Octubre está lejos para el ciudadano de a píe pero siempre estuvo cerca -como Rosario- para quienes tienen la responsabilidad de conducir el país por venir. 

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