César Milani fue absuelto en el juicio por delitos de lesa humanidad
Viernes, 9 de agosto de 2019

El ex jefe del Ejército César Milani fue absuelto este viernes de todos los delitos en el juicio de lesa humanidad que se le seguía en La Rioja por el secuestro y las torturas sufridas por Pedro Olivera y su hijo, Ramón, durante la última dictadura militar.  Además el Tribunal Oral Federal de La Rioja ordenó la inmediata liberación del general retirado que estuvo al mando del Ejército durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Milani estaba acusado de los delitos de privación ilegítima de la libertad, aplicación de tormentos y asociación ilícita y los representantes de las querellas y la Fiscalía habían solicitado entre 20 y 18 años para el uniformado.

El ex jefe del Ejército asistió a la lectura del veredicto con gesto adusto y no exteriorizó emociones al conocer el fallo que lo declaraba inocente.

"Estoy de pie, no me van a quebrar", sostuvo el ex jefe del Ejército al pronunciar sus últimas palabras en este juicio.  "Estoy tranquilo y sigo vistiendo con orgullo el uniforme de la Patria y ahora espero que la Justicia reivindique el buen nombre y honor de mi persona y mi familia", añadió Milani ante el Tribunal. 

En ese marco, insistió en proclamar su inocencia en los hechos que se le imputan y, tras volver a sugerir que los procesos judiciales en su contra pretenden "ahogar el último intento de construir un Ejército nacional y popular", aseguró que, ahora, "otra vez hay un Ejército de rodillas, cumpliendo roles y objetivos secundarios que interesan a las potencias extranjeras". 

"Espero que la Justicia reivindique el buen nombre y honor mío y de mi familia, pese a las difamaciones, las calumnias y las injurias", remarcó.

En su breve exposición ante el Tribunal Oral Federal de La Rioja, que realizó sentado, luciendo uniforme militar con insignias y leyendo un texto desde el banquillo de los acusados, Milani afirmó seguir creyendo "en una Patria grande, libre y soberana".

En tanto que el Tribunal anticipó que el 9 de septiembre, en horas de la mañana, dará a conocer los fundamentos de la sentencia.

El debate oral y público por el secuestro y las torturas de las que fueron víctimas Pedro y Ramón Olivera en 1977 comenzó a desarrollarse el 3 de mayo pasado. Cuando ocurrieron esos hechos, el ex jefe del Estado Mayor General del Ejército revistaba como subteniente en el Regimiento 141 de Ingenieros con asiento en la provincia de La Rioja. 

A Milani lo detuvieron en febrero de 2017 en La Rioja. La orden fue librada por el juez federal Daniel Herrera Piedrabuena, quien lo imputó por "imposición de tortura agravada, allanamiento ilegal y privación ilegal agravada".

Si bien el ex general negó una y otra vez su participación, lo cierto es que en más de una oportunidad había sido reconocido por las víctimas. En la madrugada del 12 de marzo de 1977, un grupo de tareas secuestró a Pedro Olivera en su casa en el barrio ferroviario de La Rioja. Estuvo desaparecido por dos días en un centro clandestino en donde dijo haber sido brutalmente torturado hasta quedar hemipléjico. Quien había detenido era Milani, por entonces un joven oficial, según confirmaron testigos.

Ese mismo día, Ramón fue secuestrado en su trabajo y lo torturaron durante diez días. Según su testimonio, Milani lo condujo ante el juez Roberto Catalán -también investigado- para "blanquearlo" y en el tribunal lo acusó de pertenecer al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). "A vos te cortamos la carrera justo", le habría dicho, antes de que lo dejaran preso cuatro años en la Unidad 9 de La Plata.

Por estos hechos, la Fiscalía solicitó una condena a 18 años de prisión, mientras que la querella que representa a la familia Olivera pidió 20 años de cárcel.

Durante el kirchnerismo, la carrera del ex general Milani fue siempre en ascenso. En 2007, siendo coronel, fue puesto al frente de la Subdirección de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército, y el 31 de diciembre de ese mismo año fue promovido a general de brigada. El 30 de enero de 2008 lo nombraron director general de Inteligencia. El 31 de diciembre de 2010 ascendió a general de división. El 4 de enero de 2011 fue designado subjefe del Ejército Argentino, y en julio de 2013 subió el último peldaño.

Fue jefe del Ejército hasta junio de 2015. Para entonces, el torbellino de denuncias por delitos de lesa humanidad fue imparable, y el hombre de armas anunció su retirada. 


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