Informe de Human Rights Watch
300.000 civiles en peligro por choques armados en la frontera entre Colombia y Venezuela
Viernes, 9 de agosto de 2019

 El enfrentamiento por el control territorial y del narcotráfico entre tres grupos armados ilegales en una zona del noreste de Colombia fronteriza con Venezuela ha desatado una "guerra sin cuartel" que tiene "prisioneros" a 300.000 civiles que soportan graves abusos, denunció el jueves Human Rights Watch.

El grupo de derechos humanos aseguró que la complicada situación se registra en la región de El Catatumbo, que incluye 11 municipios del departamento de Norte de Santander, donde tienen presencia el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la banda criminal de los Pelusos y disidencias de las FARC.

"Se ha desatado una guerra sin cuartel entre grupos irregulares armados, que tiene como prisioneros a la población civil, campesinos pobres que no han conocido al Estado colombiano durante décadas y que están expuestos a abusos gravísimos", dijo el director de HRW, José Miguel Vivanco, al presentar a la prensa el informe "La guerra en El Catatumbo".

Vivanco aseguró que los habitantes de la zona, entre los que hay al menos 25.000 venezolanos que huyen de la crisis política y humanitaria en su país, enfrentan el riesgo de asesinatos, desaparición forzada, violencia sexual, reclutamiento de menores, minas antipersonales, desplazamiento y secuestros.

El director reveló que niños venezolanos se dedican a recolectar hoja de coca, la materia prima de la cocaína, mientras mujeres inmigrantes se han visto obligadas a ejercer la prostitución por dos dólares.

Agregó que la respuesta de Colombia en El Catatumbo ha sido hasta ahora militar, con más de 5.600 efectivos y 800 policías, y pidió al gobierno que invierta en ayuda social a través de carreteras, educación, salud y generación de empleo.

Para HRW, la desmovilización de las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 como producto de un acuerdo de paz para poner fin a un conflicto de más de medio siglo dejó un vacío que el Estado no llenó y que fue aprovechado por otros grupos armados ilegales.

"En Colombia y fuera de Colombia es probable que exista la impresión de que con la firma de los acuerdos la situación se ha resuelto y el país está en paz. Señores el país está en guerra en El Catatumbo", concluyó Vivanco.

"Tierra de nadie"

 Como "escalofriante" definió José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), lo que está sucediendo en una amplía zona de la frontera entre Colombia y Venezuela azotada por la violencia.

En un informe titulado "La guerra en el Catatumbo", la ONG dio cuenta de desplazamientos, desapariciones, asesinatos y reclutamiento de niños cometido por el grupo guerrillero ELN, una organización mafiosa llamada "los Pelusos" o EPL y los disidentes de las FARC.

Basados en cifras oficiales como que 40.000 personas fueron desplazadas en el Catatumbo entre el 2017 y el 2018, además de los 343 asesinatos en esos dos años, HRW viajó a la zona y entrevistó a decenas de personas que evidenciaron esa tragedia humanitaria.

Tragedia que tiene, según Vivanco, a menores de edad en condición de "esclavitud" al servicio de narcotraficantes laborando como recolectores de hoja de coca, a mujeres venezolanas prostituyéndose por dos dólares y a un Estado ausente que solo se preocupa por proteger instalaciones petroleras o intereses económicos.

"Es una situación escalofriante y cuesta creer que ese territorio sea parte de Colombia", puntualizó hoy el director de la organización no gubernamental dedicada a la defensa de los derechos humanos.

El Catatumbo, donde se registran todas atrocidades, es una subregión que abarca 11 municipios del departamento de Norte de Santander, fronterizo con Venezuela, una zona donde se estima han llegado unos 25 mil venezolanos huyendo de la crisis de su país.

Esa área es considerada como "corredor estratégico" para los grupos armados irregulares y narcotraficantes, posee amplías zonas sembradas de hoja de coca y allí la presencia del Estado es más que débil.

El Catatumbo fue uno de los sitios ubicación estratégicos de las FARC, pero tras la firma de los acuerdos de paz en 2017 y la salida de las unidades que allí operaban se creó un vacío de mando y se desató una guerra entre ELN, EPL o "Pelusos" y disidentes que ahora buscan controlar ese territorio.

"La presencia militar es importante pero por sí sola es insuficiente. Buena parte de esa presencia está dedicada a proteger las instalaciones petroleras y la inversiones en la zona; la población está indemne, a su suerte y el tipo de atrocidades que se cometen son gravísimas y van en aumento", denunció Vivanco.

El informe enfatizó que los venezolanos se han convertido en el blanco fácil de toda esa situación y objeto de violencia, en parte porque desconocen la legislación local y porque no tienen a dónde más ir.

"Es difícil medir la magnitud de los abusos sufridos por los venezolanos afectados por el conflicto armado en el Catatumbo", resaltó el estudio, que denunció que la Fiscalía investiga 770 homicidios ocurridos en esa zona y hasta ahora solo dos personas fueron condenadas.

"Allí no hay justicia y no hay amparo", criticó Vivanco, cuya organización le pidió a Bogotá desplegar toda su capacidad para respaldar a la justicia, establecer una ruta para la acción de los militares y buscar "respuestas rápidas" a denuncias en terreno. Fuente: Reuters y ANSA

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