10 miradores irrenunciables (incluso si tenés vértigo)
Sábado, 20 de julio de 2019

 De una pasarela a 2.700 metros en los Alpes a un trampolín de diseño sobre el vacío en el Tirol del Sur, enclaves para alucinar con las vistas

La foto más buscada: El Púlpito (Noruega) Los suelos de vidrio sobre el vacío y los rascacielos vertiginosos suelen impresionar, pero una de las mejores panorámicas de Noruega se obtiene desde un enorme trampolín de roca. El Preikestolen se asoma desafiante a 604 metros de altura sobre el fiordo de Lyse, en la región de Stavanger (regionstavanger-ryfylke.com), en la accidentada costa oeste del país. En un entorno muy montañoso, esta proa pétrea destaca como una atalaya natural, como una formidable terraza sobresaliendo por encima del agua. Las vistas son tan amplias como vertiginosas, y acongojan más aún si reparamos en las grietas que recorren su plana superficie, resultado de 10.000 años de erosión glacial. La plataforma se ha convertido en uno de los grandes reclamos turísticos de Noruega y en una foto imprescindible en el Instagram de cualquier viajero. Desde la carretera de acceso hasta El Púlpito hay dos horas de caminata, y la mejor época para subir es de abril a septiembre.

Para desafiar al vértigo: Sky Tower (Auckland, Nueva Zelanda) Las vistas más espeluznantes el país oceánico aguardan (a quien se atreva) en lo alto de la Sky Tower (torre del Cielo), en Auckland, la construcción humana más alta del país insular, de 328 metros. En Nueva Zelanda, donde no faltan enclaves para saltar desde, hacia o bajo cualquier cosa, este edificio tenía que ofrecer algo diferente, como la panorámica desde una rotonda cerrada de vidrio a 192 metros del suelo, que también se puede rodear por el exterior (asegurados con arneses) o, ya puestos, saltar al vacío sujetos por un cable de seguridad). La Sky Tower (skycityauckland.co.nz) abre de domingo a jueves prácticamente todo el día. La entrada no incluye ni el SkyJump (salto) ni el SkyWalk (paseo exterior), que se pagan aparte.

Un sendero para acabar empapado: cataratas del Iguazú (Brasil) Conviene ponerse un chubasquero para atravesar esta pasarela suspendida sobre las aguas y que nos conduce hasta el poderoso rugido del Iguazú: estaremos rodeados por unos 1.500 metros cúbicos de agua. Estas cataratas sudamericanas se sitúan entre Brasil y Argentina y están formadas por 275 saltos a lo largo de tres kilómetros de anchura (y 80 de altura) en plena selva. En el lado brasileño, el sendero conduce a un punto de observación por debajo de la Garganta del Diablo, donde se puede disfrutar del tramo más espectacular y estruendoso del Iguazú. Hay que llegar temprano, pues las fotografías en esta vertiente brasileña quedan mejor por la mañana (el parque abre a las 9.00; cataratasdoiguacu.com.br)

Adrenalina entre cumbres nevadas: paseo aéreo de Dachstein (Austria) Transparente y sobresaliente en el macizo austriaco de Dachstein, a 2.700 metros de altura, este mirador proporciona vistas de 360º que abarcan cimas de países vecinos, como la del Triglav, ya en Eslovenia, o los bosques bohemios de la República Checa. El trayecto de subida no es menos vertiginoso que las vistas: el teleférico desde el Türlwandhütte asciende casi 1.000 metros hasta la estación de Hunerkogel y pasa prácticamente rozando la pared del acantilado calizo, permitiendo apreciar al detalle todas sus grietas. Gracias al glaciar de Dachstein se puede disfrutar de esquí alpino y esquí de fondo durante todo el año. Conviene consultar, esos sí, las condiciones climatológicas y de las pistas en derdachstein.at. GETTY

Frente al Mont Blanc: Aiguille du Midi (Chamonix, Francia) La roca de la montaña queda tan cerca que casi se puede rozar con los dedos, o esa sensación transmite esta plataforma de observación. En los días despejados también se contempla el macizo nevado del Mont Blanc, justo enfrente. La Aiguille du Midi tampoco es moco de pavo: una puntiaguda aguja de roca y nieve de 3.842 m de altura. El trayecto en teleférico hasta su cumbre sale de Chamonix (chamonix.com) y supera los 2.800 metros de desnivel a toda velocidad, desde el fondo del valle, en 20 minutos impresionantes. Una perspectiva que, de otra forma, solo estaría reservada a escaladores experimentados. La Aiguille es el punto de partida de algunas de las rutas de ascenso al Mont Blanc y también el punto de despegue de los aficionados al parapente, excepto en julio y agosto. GETTY

Sofisticadas vistas sobre el Tirol del Sur: Il Binocolo (Merano, Italia) Diseñado por el arquitecto Matteo Thun como complemento de los hermosos jardines del castillo de Trauttmansdorff, Il Binocolo (en la foto) es un mirador suspendido por encima de los árboles que ofrece, a quienes se atrevan a atravesarlo -el suelo es transparente-, una panorámica de viñedos, huertos, tejados y laderas alrededor de la población de Merano. También brinda espléndidas vistas de los jardines dispuestos alrededor del palacio neogótico, con rododendros, conjuntos acuáticos aterrazados, exóticas palmeras, una colmena y el viñedo más antiguo del mundo. Algunas noches de junio, julio y agosto, Trauttmansdorff (trauttmansdorff.it) abre sus puertas para las Noches en los Jardines.

¿Logro o aberración arquitectónica?: Grand Canyon Skywalk (Arizona, EE UU) Buzz Aldrin, el segundo hombre que pisó la Luna, fue el primer visitante del Skywalk (grandcanyonwest.com), el mirador de acero con suelo de cristal (en la imagen) que se inauguró el 20 de marzo de 2007 en el Gran Cañón del Colorado con la bendición de los indios hualapai y las protestas de los ecologistas, que pusieron el grito, no los pies, en el cielo por su impacto visual sobre la garganta excavada por el río Colorado en el desierto del norte de Arizona, Estados Unidos. Desde ella se puede contemplar el fondo del precipicio, 1.300 metros más abajo. El Skywalk forma parte del proyecto turístico Grand Canyon West. GETTY

Mirada de vanguardia entre rascacielos: Torres Petronas (Kuala Lumpur, Malasia) Es posible que, en esta ocasión, resulte más espectacular observar desde un punto elevado el mirador en cuestión, el puente que une las Torres Petronas de Kuala Lumpur a 170 metros del suelo que las propias vistas que se disfrutan desde él, una mezcla de espacios verdes y rascacielos. Esta pasarela de dos plantas que enlaza los pisos 41 y 42 de las Petronas es una maravilla de la ingeniería; con sus enormes bases de apoyo, parece la pieza que mantiene unidos y en pie ambas torres, de 452 metros de altura. De noche impresiona aún más, pues todo el complejo está iluminado. El puente cierra los lunes y el mejor punto para observarlo en la distancia conectando las Petronas es la cercana torre de Menara. GETTY

El humo que ruge sobre el Zambezi: Knife-edge Point, cataratas Victoria (Zambia) Un rugido fuerte e incesante; el pálido arco de un brillante arcoíris; una bruma que parece humo lanzada al aire como si el río fuera de fuego. Las cataratas Victoria (o Mosi-oa-Tunya) son el punto en el que poderoso río Zambezi se arroja por un precipicio de basalto de 100 metros de altura para luego serpentear entre espectaculares cañones. Se puede cruzar el puente peatonal hasta este sólido promontorio donde, si el viento ayuda con la bruma, se podrán admirar las cataratas y el agitado abismo que queda debajo. La temporada de lluvias es de marzo a abril, cuando las cataratas alcanzan su caudal máximo, aunque la bruma puede obstruir las vistas. El nivel del agua más bajo se da en noviembre y diciembre. GETTY

Paseo para volar con las aves: Illawarra Fly Treetop (Australia) No es un mirador al uso, sino algo mucho más original: la mejor forma de conectar con cucaburras, cacatúas y rosellas carmesíes. Este paseo discurre por las copas de los árboles de las frondosas tierras altas del sur de Australia, de clima templado. A 25 metros del suelo, entre eucaliptos, árboles de sasafrás, acacias y moreras, el Illawarra Fly Treetop Walk (illawarrafly.com) dispone una plataforma de 500 metros con vistas espectaculares del dosel forestal y las escarpaduras montañosas circundantes, que forman parte de la Gran Cordillera Divisoria. También se puede subir a la Knights Tower (torre de los Caballeros), 20 metros más alta que la plataforma. El segundo sábado de cada mes, el Illawarra Fly Treetop Walk abre de 6.00 a 9.00 para contemplar la salida del sol (hay que reservar). GETTY

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