Opinión
Volver al pasado
Domingo, 30 de junio de 2019Por Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Con sus clásicas puestas en escena de videos filmados como al descuido, audios de whatsapp y mensajes en las redes sociales el Gobierno argentino dio a conocer que se logró un entendimiento entre el bloque del Mercosur y la Unión Europea para el acuerdo de libre comercio.

Lo primero que se debe aclarar que aún no hay firma y queda un trecho largo aún. El texto alcanzado ayer debe sufrir 23 traducciones, aprobarse por cuatro parlamentos, Brasil, Argentina, Uruguay y el Europeo que está en proceso de renovación, para recién después proceder al acto formal de la firma y comenzar el proceso de integración que durará casi una década.

En las pocas horas de la noticia poco se puede conocer de la letra chica y todas las repercusiones fueron más bien políticas en base a los poco conocido o suposiciones y no mucho más.

Excepto alguna circunstancia muy especial es casi seguro que los Parlamentos terminaran aprobando el acuerdo, quienes no estén muy convencidos no tendrán margen para negarse ya que los legisladores no pueden modificar estos textos, solo aprobarlos o rechazarlos y por lo general a pesar de los profundos problemas que traerá a muchos sectores económicos, rechazarlo suele tener más costos políticos que aceptarlos.

Por lo que hasta ahora se conoce la gran preocupación de la región, el sector vitivinícola, obtuvo una especie de empate para ir al alargue. Los que parecen ganadores son quienes no se oponían al acuerdo, pero pretendían gradualidad en el proceso de quita de aranceles y planteaban (¿plantean?) una discusión más a fondo de la letra chica.

Parece tonto, pero en estos tiempos en que la tontera es una virtud de la inmediatez de las redes, hay que aclarar que no se está en contra del acuerdo por el cuál se viene trabajando hace 20 años, solo que ante la volatilidad intra Mercosur y la disparidad de condiciones con sus competidores europeos necesariamente deben encender luces de alerta o discutir condiciones.

El mundo oscila, según momentos, regiones o temas, entre el proteccionismo mas brutal y el liberalismo más salvaje, en ambos casos siempre tiene una explicación que pasa por los intereses circunstanciales de los gobernantes de turno. En ese péndulo es que se formaliza el cierre de negociaciones.

Una década parece una eternidad para la Argentina y Brasil, sin embargo, en términos económicos, políticos e históricos es muy poco tiempo en el cuál habría que trabajar fuertemente para desterrar las asimetrías entre bloques que son el principal problema que tiene el convenio. Pero trabajar en resolver esas asimetrías mediante negociaciones en los próximos meses parece una utopía cuando ya los dirigentes de ambos bloques comerciales han sellado el pre pacto.

En los últimos tiempos hemos desarrollado mucho en este medio y en Radio Andina el conflicto de sector vitivinícola con el acuerdo, finalmente parece haber primado una posición más racional, sin embargo lo que sobresale es la falta de información clara desde el gobierno sobre los alcances y condiciones para todos los sectores.

Por de pronto desde Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (ACOVI) ya mostraron su preocupación por esta falta de explicaciones y datos y recordaron que no hay precisiones tampoco sobre las condiciones internas "hay que tener condiciones competitivas de igualdad y en Argentina te ponen un impuesto por exportar, mientras que la UE subsidia estos envíos", aseguro Eduardo Sancho el titular de ACOVI.

En el sector creen que "la Unión Europea al ser excedentaria, colocaría parte de sus vinos en nuestro mercado interno en donde se vende el 75% de los vinos que se producen en Argentina y que está en retracción y por otro lado, la entrada irrestricta de vinos europeos podría afectar al mercado de Brasil, cuarto destino de las expo de fraccionado, pero uno de los mercados de cercanía de Argentina por excelencia".

Según estimaciones de CoViAr mientras las exportaciones de la UE a Mercosur podrían incrementarse 9 millones de litros anuales, las exportaciones de Argentina a Brasil (por la mejora en los precios relativos de los vinos de la UE) podrían caer 7,6 millones de litros anuales. En tanto, las exportaciones de Argentina a la UE por el arancel "0" podrían incrementarse 1,5 millones de litros anuales, recordando que Gran Bretaña (principal destino europeo del vino argentino) queda fuera del acuerdo.

A juzgar por los testimonios recogidos, más allá de la euforia del Gobierno, las preocupaciones se extienden en varios sectores. Es de esperar que a la vuelta de Ginebra del Canciller y el Ministro de la Producción se conozca algún dato cierto más del Acuerdo que será fundamental para entender cuáles son las ideas que tienen los gobiernos brasileños y argentino para que el acuerdo termine con las 

notables asimetrías que existen hoy en el comercio entre ambos bloques y no sea el instrumento que consolide un modelo de intercambio más cercano al del Gobierno de Rivadavia que al del desarrollo industrial y productivo de la región.

El economista, Fernando García Díaz, publicó horas después del anuncio un par de gráficos contundentes sobre cómo está compuesto hoy el intercambio comercial entre ambos bloques.

Lo azul son las manufacturas de origen industrial, lo verde los productos primarios, en rojo las manufacturas de origen agropecuario y en amarillo energía y combustibles. Si el nuevo convenio tiende (como se cree) a consolidar ese esquema de colores. sin dudas es la modernización del mandar cuero para que nos manden los zapatos y la lana para vuelva hecha ponchos del siglo XIX y la presidencia de Bernardino Rivadavia .

Al igual que cualquier acuerdo de comercio internacional la información y el detalle es clave. Eso es lo que hoy casi nadie de los que se verían afectados o beneficiados tiene en sus manos.

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