Opinión
Persistir en el error
Domingo, 16 de junio de 2019
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

El Gobierno Nacional y el cortejo que lo acompaña se largaron esta semana a celebrar gozosos la paz de los cementerios. El anuncio de la fórmula presidencial del oficialismo, sumado a la fuerte inversión en moneda verde que vienen realizando diariamente para mantener la estabilidad del dólar, son las bases en que se fundamenta la supuesta paz de los mercados.

La ficticia paz y algarabía que el viernes pareció comenzar a desarmarse, no tiene fundamentos reales, la economía no es una ciencia exacta y dos más dos no es necesariamente cuatro.

Los libros que de jóvenes leyeron -en sus modestas y carísimas carreras universitarias- los integrantes del mejor equipo de los últimos 50 años sostienen que en un escenario macro, como el que hoy aplica la Argentina, la inflación sería solo un mal recuerdo. Sin embargo, no hace falta que le recordemos a los lectores que es más bien un doloroso presente.

Usamos el ejemplo de la inflación porque es el más claro del manual ortodoxo que los burócratas se niegan a enterrar. En un contexto de dólar estable, recesión profunda de consumo y producción, sin billetes en la calle y tasas del 70%, la inflación debería estar casi en cero, no obstante las páginas se quemaron y la máxima ortodoxa no se verifica.

Para muchos no es una novedad que esas máximas ortodoxas no se verifiquen, ya lo dijimos: la economía no es exacta y dejar de lado las variables sociales, políticas y culturales en la generación de políticas hace que las mismas terminen siendo equivocadas si lo que se quiere generar es el bien común.

La profundidad con la que se difunden diagnósticos errados y fake news es la otra parte que consolida decisiones que solo buscan beneficiar y maximizar las ganancias de grupos de poder por sobre el conjunto de la sociedad.

El corto veranito no tiene sustento real más que la dilapidación de los fondos prestados por el fondo y una jugada clara de los principales operadores de los mercados internacionales dispuestos a jugar en la política argentina apostando y apoyando la posible reelección de la alianza gobernante.

La coyuntura diaria y real marca algo bien distinto de lo que creen o dicen ver esos jugadores globalizados. El informe de coyuntura del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala destaca que "la actividad económica sigue sin mostrar señales de recuperación. El consumo volvió a retroceder y la economía todavía no parece haber internalizado los efectos de las medidas paliativas anunciadas por el gobierno".

Entre las razones más que obvias para la situación, pero que los economistas del establishment parecen no anotar, los investigadores de la Fundación resaltan que "los motivos que complican el rebote del consumo es naturalmente la ausencia de recuperación de los ingresos reales de los hogares. La escalada inflacionaria motivada por la crisis cambiaria que se desató el año pasado dejó a las paritarias sin brújula, en un contexto en el cual la recesión complejiza los acuerdos. El estado de negociación permanente y los aumentos particionados, entre otras innovaciones, hasta ahora no hicieron más que demorar la recuperación del poder adquisitivo de los asalariados".

Y agrega que "En un escenario en el cual la demanda agregada está debilitada por la baja del consumo y la inversión, las noticias provenientes del ámbito internacional no son demasiado alentadoras. La caída del precio de la soja, junto con el menor crecimiento esperado en Brasil, auguran un comportamiento de las exportaciones argentinas menos dinámico de lo esperado".

Los economistas resaltan que "El gobierno sigue transitando sobre la delgada línea del equilibrio fiscal. El comportamiento en los primeros meses del año de los ingresos del fisco es peor al anticipado, lo que obliga al gobierno a reforzar el ajuste del gasto. Gracias a la salvaguarda establecida por el FMI, el cumplimiento de las metas fiscales de mitad de año no parece en riesgo, aunque el verdadero partido se va a jugar el último trimestre del año, momento en el cual se concentra el déficit del sector público" y remarcan que el "el stock de reservas internacionales, que muestra una trayectoria preocupante en los últimos meses".

Cualquier mortal que circule por las calles de Argentina podrá comprobar rápidamente cuál de las dos visiones, si la de los economistas del establishment o la que transcribimos del ITE, tiene más anclaje en la realidad.

En un proceso electoral la economía no es el único factor de decisión, pero sí uno de los dos o tres más importantes y da la sensación de que el Gobierno y sus aliados deberán intentar buscar un anclaje y decisiones más cercanas al mundo real si quieren revalidar sus títulos en los meses que vienen. 

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