Opinión
Una historia que vuelve con los carros vacíos
Domingo, 9 de junio de 2019Por Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Mendoza se apresta a vivir hoy una nueva jornada cívica de fiesta. Siempre votar, no importa el resultado, es una fiesta que durante muchas décadas nos escamotearon a los argentinos y que supimos reconstruir con esfuerzo.

Nada hace prever grandes sorpresas en estas tierras cuyanas, pero la incógnita es cuánto podrá separarse en el imaginario de los votantes el gobierno provincial de las políticas nacionales, en una semana en que la economía sigue siendo un cúmulo de malas noticias y la novedad sobre la casi desconocida senadora nacional mendocina Pamela Verasay que fuera puesta en letras como posible compañera de fórmula de Mauricio Macri.

No puede dejar de resaltarse la notable falta de concordancia entre lo que muestran los números de la economía argentina y las declaraciones de los funcionarios del gobierno nacional y los provinciales, que suscriben las políticas que implementa el primero.

Sin duda uno de los datos de la semana fue el que brindó el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina. Durante los primeros tres meses de 2019 el consumo de carne vacuna (en el país de la vacas) cayó a su peor número desde que se mide en 1958. Marzo fue el tercer peor mes de consumo en estos 60 años medidos con 48,3 kilos de consumo per cápita, con una disminución de casi 19 puntos contra el mismo mes del año pasado. Pero cabe destacar que febrero de 2019 fue el segundo peor mes de la historia, con 46,9 kilos.

El consumo parece no tener límites en la caída, es la carne, el pan, la leche, los alimentos en general, los medicamentos, todo lo que hace no solo a la calidad de vida sino también a la salud.

Un trabajo del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda mostró los datos con toda la intensidad, la caída en los consumos de los bienes y servicios básicos llega al 21%. En medicamentos el consumo cayó un 7,6%; en carnes un 6,8%; el de leche 5,8% y el de servicios públicos 3,6%.

Si cae lo básico, es fácil imaginar cuál será el impacto en los bienes durables, la venta de computadoras cayó un 58,3%, las heladeras un 30,8 % y los autos 55%, todo esto mayo contra mayo.

Los comercios pequeños y medianos perdieron en su facturación un 20,5% desde 2015 a 2019, un 12,1% en el último año, mientras que los créditos al consumo perdieron 27 puntos en un año. Mientras, -como se puede ver en el recuadro adjunto- no hay un solo rubro que pueda generar una esperanza después de transcurridos lo primeros cinco meses de 2019.

La política que soñó el Gobierno desde el primer día se transformó en un absoluto fracaso, su intención era sin dudas llegar a estas caídas de consumo y con ello esperaba controlar la inflación (una idea que desde el primer día dijimos, en este espacio, que era inviable). Secar la plaza para evitar el consumo fue exitoso, no para consumidores, industriales y comerciantes, pero sí para los que tienen como modo de vida apostar a la timba financiera quienes sacaron rédito de esta política con tasas efectivas anuales de casi el 100 por ciento anual, como pasa hoy con las Leliq.

Al igual que lo hizo desde el 10 de diciembre de 2015 el mejor equipo que maneja la economía, cuando el agua los tapa ya sin solución apelan a instrumentos puestos en marcha por la gestión anterior que ni entienden ni conocen. Así salen a subsidiar la compra de autos, sin importar su procedencia, re presentan el Ahora 12 pero con intereses, otorgan préstamos para consumo a los sectores más vulnerables, pero con tasas del 50% -lo que se transforma en una bomba de tiempo-, dicen promover las exportaciones, pero solo de productos cada vez más primarios, anuncian monedas y bancos unificados del Mercosur sin avisarle a sus interlocutores y así sería interminable la lista que sin dudas lleva en el tope de los fracasos a los Precios Cuidados y Esenciales.

Los números de pobreza y desempleo también amenazan con retrotraernos a lo peor de nuestra historia, mientras tanto las economías regionales se preguntan cuándo terminará el ataque contra su línea de flotación que ya no resiste muchos cañonazos más.

Pero como si no bastara que el mercado interno no responde y la economía viven un frezzer desde hace tres años, los inversores extranjeros también ponen en problemas al equipo de gobierno. Según se supo esta semana, a través de una publicación del diario El Cronista, solo en abril los "inversores" -nombre con el que se designa a los jugadores del Casino Global Financiero- se desprendieron de Bonos Argentinos por más de 2.500 millones de dólares y los números de mayo podrían ser aún peores teniendo en cuenta el desempeño del Riesgo País en el mes que recién termina.

Estos son los bonos que terminan en manos de los Fondos Buitres que compran papeles a precio de remate para después, vía judicialización del proceso, intentan cóbralos a valor nominal. Una historia que los argentinos conocemos de memoria en la historia reciente que parece estar llamada repetirse en un plazo no muy lejano.

Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario