Por qué parte de la política ve a Sanz como la clave para reconfigurar Cambiemos
Viernes, 7 de junio de 2019El nombre del sanrafaelino, uno de los fundadores de la coalición gobernante, sueña con más fuerza para acompañar a Macri como su vice en el intento reeleccionista. Allegados de Sanz lo niegan y descartan. El ala política del gobierno lo pide. Su presencia podría apurar un llamado a un acuerdo amplio de gobernabilidad en caso de imponerse en las elecciones.
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

Ernesto Sanz y Mauricio Macri.

El establishment y el círculo rojo porteño lo pide. También el ala política y más dialoguista de la colación que gobierna y conduce Mauricio Macri. El mismo Macri, desde ya, lo aprueba. Pero Ernesto Sanz se rehúsa. No quiere volver a Buenos Aires ni a entrar en la picadora de carne de la función pública. Sus allegados, ayer, una vez que su nombre se mencionó por enésima vez como posible compañero de fórmula, del presidente en su intento por la reelección, pero esta vez en palabras que salieron dela boca del presidente de la Cámara de Diputados y su amigo personal, Emilio Monzó, lo negaron de manera terminante. Ernesto Sanz no evalúa volver.

En la semana, cuando comenzaron las negociaciones oficiales y formales entre el jefe de Gabinete Marcos Peña y el gobernador Alfredo Cornejo en su carácter de presidente del radicalismo, todo detrás de una posible transformación de Cambiemos, Peña ofreció, en nombre del propio Macri, que el radicalismo aportara el compañero de la fórmula de Macri. Fue un intento, desde ya, del jefe de ministros para desarticular la idea radical de hacerle una PASO al presidente con un candidato propio. También para calmar los ánimos del radicalismo, caldeados por demás tras años de ninguneo según denuncian e interpretan, hasta el punto de no sólo aventurar una interna contra el presidente, sino también ir por las colectoras en distritos donde el radicalismo cree que con Macri al tope de la lista puede llegar a perder las elecciones.

Al ala política del gobierno les cierra la presencia de Sanz en la fórmula. Pero chocan con la decisión tomada del sanrafaelino, ex senador nacional y fundador de Cambiemos. Pero Sanz tiene opositores en lo más alto del poder. Uno de ellos, en su momento, fue el propio Peña que allá por el 2016, a poco de rodar la coalición, se oponía rotundamente a incorporar a los representantes de lo que é denominaba como exponente de la "vieja política". Peña vio en Sanz un competidor en el entorno de Macri. En la misma línea militaba el consultor Jaime Durán Barba que de forma sistemática le fue repiqueteando al presidente lo negativo que sería para el PRO -en el gobierno- abrirle la puerta a los "políticos". Entre ellos, como apuntados, no sólo Estaba Sanz, sino también Emilio Monzó, quien ayer se pronunció a favor de que Sanz fuese el compañero de Macri y lo bien, a su entender, que le podría aportar su presencia al objetivo de ofrecer una nueva visión de Cambiemos de cara a un eventual nuevo período. Pero también Sanz ha tenido la fuerte oposición de Lilita Carrió a cualquier intento de llegar a ocupar algún cargo en el gabinete de Macri.

El mendocino, cuando tenía llegada directa al despacho de Macri de manera cotidiana y formaba parte de lo que se consideraba, en los albores del gobierno de Cambiemos, la mesa chica de la gestión, se aferraba al hecho de que la administración tenía que abrirse hacia otros espacios políticos. Sanz hablaba del propio peronismo, todo aquello que había quedado enfrentado al kirchnerismo que venía de ser derrotado por Cambiemos. Esa batalla la libró durante prácticamente todo el 2016, sin éxito. Entre los aliados que tenía en aquella mesa se encontraba el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Luego de constantes fracasos, al ritmo que el presidente se fue encerrando en un círculo cada vez más pequeño, Sanz volvió a la carga para intentar convencer a Macri de la necesidad de re oxigenar a la coalición. Fue luego de las elecciones de medio término del 2017. El resultado fue siempre el mismo: Macri, Durán Barba y Peña seguían convencidos de que, siguiendo el instinto y la costumbre ganadora del PRO, alejado de lo que denominaban la vieja política, seguirían cosechando éxitos, tras otra forma y manera de llegar a la comunidad, vía redes sociales básicamente, con otro estilo de comunicación y dando a entender que configuraban lo nuevo.

La crisis, la ausencia de resultados, el fracaso económico y el descontrolado movimiento de los índices de crecimiento y desarrollo, particularmente a la baja, determinaron y confirmaron el actual momento por el que atraviesa Cambiemos. Con un radicalismo, con Cornejo a la cabeza, exigiendo giros y modificaciones a las políticas y hoy, una nueva imagen de Cambiemos de cara al proceso electoral.

El mismo día en que Cornejo mantenía un encuentro tenso con Peña, en la inauguración del espacio de negociación entre ambos partidos (PRO y UCR), Sanz, desde el colegio de abogados porteño hacía una descarada descripción de la administración. Entre sus frases más destacadas dijo que el partido de Macri nunca creyó en la coalición, en la sociedad política y exigía lo que ya muchos manifiestan, no sólo para el gobierno, sino para lo que viene tras el fin del primer mandato de Macri: un acuerdo de gobernabilidad, todo lo que el PRO se negó a llevar adelante cuando se encontraba navegando en la cresta de la ola.

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