Primer round para modificar Cambiemos: las colectoras en la mesa de Peña y Cornejo
Miércoles, 5 de junio de 2019Por Marcelo Torrez.

Las colectoras, un viejo ardid electoral por el que pasaron casi todos los partidos políticos en el país por muchos años, se han transformado en la vedette de las últimas horas en la dinámica, movediza y sorprendente política argentina. Tan es así, que el tema fue tratado ayer en la primera reunión formal y oficial que llevaron adelante el gobernador Alfredo Cornejo y actual presidente del radicalismo, con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, como parte del intento de los principales socios de Cambiemos para reformularlo, ampliarlo y refundarlo, de alguna manera, para hacerlo más competitivo de cara al proceso electoral nacional.

Fue un martes movedizo y activo desde lo político y desde el movimiento del establishment; un poco más de lo que habitualmente está mostrando el escenario de los frentes electorales y del denominado círculo rojo porteño. Al medio día, en el hotel Alvear, el Consejo Interamericano de Comercio y Producción llevaba adelante su reunión anual con Horacio Rodríguez Larreta, el jefe del gobierno porteño, como invitado principal. El punto es que, más allá del invitado, aparecieron los empresarios más cercanos al gobierno, aclamaron a Macri y compartieron su esperanza focalizada en que el país no decida volver atrás en el próximo turno electoral.

Y por la tarde, casi al mismo momento en que Peña recibía a Cornejo, uno de los fundadores de Cambiemos, el radical mendocino Ernesto Sanz, reaparecía en un encuentro organizado por el Colegio de Abogados para compartir con el senador peronista, Miguel Pichetto, más coincidencias que diferencias en torno al futuro del país y los próximos cuatro años de gestión nacional.

Por lo que se divulgó del encuentro entre Peña y Cornejo, la reunión giró en torno a la búsqueda de las alternativas para ampliar la base de sustentación de Cambiemos, una tarea difícil frente a cómo se están dando los hechos en la política y porque, en verdad, Cambiemos, forzado por la UCR, se ocupó tarde de ir por ese objetivo. Tanto es así que Alternativa Federal, el ámbito ocupado por el peronismo racional o parte de él, se encuentra también tironeado por el kirchnerismo buscando sumarlo a su fuerza. Es el caso de Sergio Massa, por caso, lo más claro como ejemplo.

Cornejo y Peña exploraron la posibilidad de que un radical se incorpore a la fórmula presidencia con Macri, pero además la alternativa de las PASO dentro del nuevo Cambiemos, lo que quiere decir que si los radicales alumbran un competidor del presidente podrían hacerlo jugar en las primarias. Es lo que imaginó, algún tiempo atrás, el gobernador mendocino como forma de levantar un tapón para la fuga de desencantados con la gestión presidencial. Nada se definió, en principio.

Pero también hubo espacio para desempolvar las colectoras. Ese artilugio, el de las colectoras, está mencionado en el documento aprobado en la convención nacional de los radicales cuando se abrió el juego a las adhesiones hacia otros candidatos presidenciales. La postura radical ha sido, ahora, apoyada por las urgencias de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, quien le ha pedido al presidente que derogue un decreto que Macri firmó en abril pasado prohibiéndolas en el territorio bonaerense. Una ironía, un disparate más de la política argentina, que sufre de una histeria colectiva que, para cualquier observador está bordeando con la demencia, o la locura. Pero así están las cosas, Vidal necesita sumar adhesiones a su candidatura por la reelección. En las encuestas aparece arriba de cualquier candidato, incluso el kirchnerista Axel Kicillof, pero Macri pierde en la provincia por casi 10 puntos con cualquier otro candidato. Es lo que le ocurre a Cornejo en Mendoza. Los candidatos del oficialismo están arriba de cualquier otro de la oposición, pero la presencia de Macri puede hundir sus pretensiones. Vidal ahora necesita que Massa y/o Urtubey sean candidatos a presidente y la lleven como su candidata a gobernadora en Buenos Aires. Para avanzar en ese esquema, Macri, que parece estar dispuesto a responderle favorablemente a sus deseos, ruega para que la Justicia derogue el decreto que él mismo firmó prohibiendo el ardid. O bien, derogar, con otro decreto, el anterior.

El sistema electoral de colectoras permite a un candidato a gobernador, por ejemplo, ir colgado de varias boletas con diferentes candidatos a presidente. Y ha sido un mecanismo al que han apelado candidatos de diferentes extracciones políticas: el peronismo, el radicalismo, el kirchnerismo y también Elisa Carrió, con su Coalición Cívica, en su momento.

No pasó desapercibido ayer Ernesto Sanz. Quien fuera uno de los fundadores de la alianza Cambiemos en el 2015, resultó ser duro con su amigo Macri y también con el propio radicalismo. De Macri dijo que perdió la oportunidad de convocar a un acuerdo de gobernabilidad cuando su poder estaba intacto y cuando venía de ser ratificado electoralmente. Fue en dos oportunidades: en enero del 2016, a poco de ganar la presidencia y en octubre del 2017, cuando la alianza gobernante se impuso en las elecciones de medio término. De los radicales dijo que no supieron construir desde abajo hacia arriba el sustento que necesitaba Cambiemos. Fracasó en su política de expansión al no lograr sumar intendentes, ni gobernadores al espacio, más cuando, dijo Sanz, "el radicalismo ha sido lo más parecido al correo, que supo tener una oficina en cada pueblo, paraje y ciudad del país".

Así está el escenario electoral y político a días de que cierre el plazo para la presentación de los frentes, el 12 de junio y de los candidatos, el 22. Aquí en Mendoza, en medio de esa turbulencia absolutamente inestable, llegarán en horas las PASO. Reflejarán un estado de situación exacto del ánimo ciudadano: la mejor fotografía, la única real, antes de que los mendocinos nos concentremos en definir los próximos cuatro años de gobierno.

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