Mendoza, la esperanza radical de Cambiemos mientras Macri mira la economía
Martes, 4 de junio de 2019Por Marcelo Torrez.
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

Mientras la ansiedad comienza a crecer a medida que se acerca de las PASO en Mendoza, la dirigencia oficialista y la opositora peronista no dejan de observar, ni de perderle pisada al escenario nacional. El domingo, las dos provincias gobernadas por el radicalismo, Mendoza y Jujuy tendrán sus primarias. La otra administración oficialista es Corrientes, en manos de Gustavo Valdés, y que en este turno no elige gobernador pero que viene de las legislativas del último fin de semana. Las elecciones en Mendoza y Jujuy puede que corten la racha adversa de Cambiemos, que viene de perder en todas las elecciones que dispararon el cronograma del calve 2019. Mauricio Macri y toda la Casa Rosada, aguarda inquieta el resultado que las encuestas le vienen avizorando un triunfo de los espacios que lideran Cornejo en Mendoza y Morales en Jujuy. Por supuesto que el jefe del radicalismo nacional y gobernador también puede que haya sido dominado por el nerviosismo y la impaciencia.

Cornejo se juega todo. Porque maldice, íntimamente, estar al frente de un partido que como socio principal del macrismo en el poder debió encabezar y representar el disgusto y malestar total de los radicales que fueron acumulando desde los primeros meses del gobierno de Macri hasta ahora. Por el ninguneo, por la falta de espacios importantes que no tuvo la UCR en el esquema de gobierno, por la falta de interés del propio gobierno ante las propuestas de políticas de corte progresista que le acercaron en su momento y, desde ya, por los magros resultados de toda la política económica de la gestión nacional hasta el punto de haber mantenido con vida y con importante capacidad competitiva a quien ha sido la enemiga número de Cambiemos en el escenario político nacional.

Un triunfo oficialista en Mendoza no sólo confirmaría el discurso que viene esgrimiendo la Rosada ante las derrotas sufridas hasta ahora, que se están imponiendo los que gobiernan, sino que empoderaría a Cornejo en la pulseada que tiene con Macri por el rol de Cambiemos. Claro que, se descarta, que ese combo sólo sería posible capitalizarlo bajo un triunfo de Rodolfo Suárez, el crédito radical. Una derrota del intendente de Capital en manos de Omar de Marchi se convertiría en una catástrofe para Cornejo y los radicales, desde ya. Pero si se cumple el escenario que las encuestas avizoran, Cornejo y Morales en Jujuy podrían encabezar una negociación con más fortaleza ante Macri.

Es cierto que Cambiemos no tiene muchas alternativas para ampliarse. Parece imposible un acuerdo con Massa, desde ya, cuando el tigrense parece encerrado por el kirchnerismo. Las posibles salidas de ampliación parecen estar dirigidas hacia Alternativa Federal, donde habitan el cordobés Schiaretti, Urtubey y Pichetto. Lavagna está cerca del socialismo y de Margarita Stolbizer. El oficialismo se daría por satisfecho si ese espacio del medio continúa con vida. Entiende que ante una posible segunda vuelta electoral esos votos que podrían, en la primera, dirigirse hacia Urtubey o Lavagna, jugarían a favor de las chances de Macri si es que Macri logra llegar al balotaje. Distinta es la situación con Massa. Sus votantes, que seis años atrás se encolumnaron detrás de lo que era una esperanza presidencial a mediano plazo, y que lograron en el 2013 frenar a Cristina, hoy no votarían por la reelección del presidente. Son todas conjeturas de laboratorio no probadas. Pero son las especulaciones que dan vueltas hoy en la cúpula del poder.

El oficialismo no sólo espera buenas noticias de Mendoza y Jujuy. También aguarda resultados promisorios en Chubut, Tucumán y Entre Ríos, como lo admitieron en conferencia de prensa ayer, tras la reunión de Gabinete nacional, Germán Garavano y Rogelio Frigerio.

En ese contacto con la prensa, los ministros dejaron trascender un informe de Nicolás Dujovne respecto de lo que espera el gobierno en materia económica para los próximos meses. La apuesta está focalizada en recuperar el consumo, seguir manteniendo estable el dólar y que persista la baja inflacionaria. Esas variables, sensibles a más no poder, encierran gran parte de la suerte del gobierno para las elecciones que se acercan. Está claro que, junto a una campaña efectiva, al menos le puede dar la chance a Macri de llegar segundo en las PASO de agosto y, como sucediera en el 2015, esperar el balotaje con el posible apoyo de los desencantados y muy desencantados, pero que no votarían por la propuesta de los Fernández. Por ahí está centrada la esperanza, desde ya.

Y en medio de tantas especulaciones, a los radicales les queda llevar adelante una negociación de la que puedan sacar el mayor provecho posible con un horizonte que parece estrecharse: aportar el candidato a vice (desde la Rosada se deja trascender, aparentemente, que llegada esa alternativa Macri prefiere a Ernesto Sanz) o bien intercalar sus propios candidatos en las listas de aspirantes a diputados nacionales, o bien llevar adelante una interna en las PASO. Nada de eso está cerrado, en la semana en la que la comisión política que aprobó la convención debiese a empezar sus primeros contactos con el PRO, pero siempre mirando lo que ocurrirá en Mendoza la semana que viene.

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