Opinión
La economía y la recesión, los monjes negros de la campaña
Viernes, 31 de mayo de 2019A días de las PASO nadie, ni el oficialismo ni tampoco la oposición, está abordando el problema más preocupante y delicado de los mendocinos. No parece ser el momento de los equipos técnicos. Tampoco se sabe si esos grupos de expertos que rodean a los precandidatos están concentrados en idear alternativas al parate generalizado.
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

Los datos económicos siguen provocando fuertes dolores de cabeza. La política monetaria ha logrado, en principio, mantener ajustado el valor del dólar, una de las variables que tienen fuerte impacto real y psicológico en el pensamiento y en la percepción de quienes votarán en breve. Pero la recesión, que no cede y que por el contrario está ofreciendo datos más que frustrantes como el caso del empleo registrado el que no detiene su caída, puede que sea determinante para condicionar el humor y, por ende, lo que resulte del proceso electoral que se avecina. Puede que sea, si se confirman las encuestas, la explicación, en general, más expresiva y potente de cómo afecta el desánimo, la desesperanza y la falta de credibilidad para lo que viene.

La desazón por el momento es acompañada por cierto grado de indiferencia. Todavía existe un alto nivel de desinterés y desconocimiento sobre el proceso electoral. Pocos han tomado conciencia que en menos de diez días los mendocinos iremos a votar en las primarias que ordenarán la lista de candidatos definitivos para la Gobernación. El drama económico no da respiro y las alusiones de los precandidatos en orden a sueños por venir desconciertan a los grupos más informados del electorado. Porque los opositores sólo se han aferrado al desastre y al abuso del diagnóstico para seducir voluntades. Allí no se dice una sola palabra ni se esgrime medio pensamiento complejo respecto de cómo levantar la economía de la provincia. El oficialismo está convencido de que lo consiguió hacer la administración en tres años y medio de gestión a nivel provincial y en cada uno de los departamentos que domina, conforma un argumento y motivo potente y suficiente como para ser receptor y beneficiario del voto.

Alfredo Cornejo, está claro, por decisión y convencimiento se ha puesto la campaña al hombro para defender la gestión y buscar la continuidad de Cambia Mendoza. Mientras, su precandidato preferido (por otra vereda camina Omar de Marchi), viaja por el territorio, mostrándose con los aspirantes locales a las intendencias. Suárez ayer estaba por el Valle de Uco y San Rafael. Venía de una recorrida por el Este y a sus seguidores en las redes sociales les anunciaba que comenzaba la tercera vuelta total y completa a la provincia. Sin embargo, por estilo propio, por sus exclusivas particularidades y modos, el microclima de la política le cuestiona y critica su magra visibilidad. El peso está sobre Cornejo, claro está.

La campaña del oficialismo, por afuera de lo que es la competencia interna, no configura espacios para la sorpresa. Cornejo muestra los números del Estado, el combate contra el déficit, el volumen de la planta de personal público, el recuperado buen funcionamiento en general de los servicios, el orden, en definitiva. Cuando asumió prometió restructurar el Estado, frenar su sobredimensión para colocarlo al servicio de la actividad privada. Ha cumplido una parte, la primera. Los estados, incluyendo los municipios, lucen, en medio de la mishiadura, buena salud. Salvo algunas particularidades muy específicas, están bien administrados y holgados en sus cuentas. El asunto es que el ordenamiento del Estado y su camino hacia una escala justa para no entorpecer el desarrollo de los privados no se ha conseguido todavía. La presión impositiva es asfixiante y el parate de la actividad sigue dando pésimas noticias. En concreto, el Estado no ha conseguido convertirse todavía en un aliado y socio de los privados. Con lo hecho no alcanza y de eso, precisamente, no hablan los candidatos.

La política está concentrada en la rosca y la negociación continua y permanente. A nivel nacional se acerca la fecha de la presentación de frentes y en pocos días más el plazo para la presentación de los candidatos. Son pasos necesarios que deben darse. Lo pavoroso es que no están hablando de cómo salir del laberinto. Es el momento de las consignas, de las "buenas y efectivas" campañas, del discurso acertado, del márketing y de los publicistas. Es evidente que de las cuestiones centrales no se habla ni se organizan debates porque no hay respuestas. O porque no las tienen o porque no les dan espacio a lo que debiesen estar elaborando los equipos técnicos de cada uno de los candidatos.

Ayer se conoció el dato de cuánto cayó el empleo registrado. Es una consecuencia de la recesión. En el último año el país ha perdido 268 mil puestos de trabajo. Más de 85 mil en el último mes. En diciembre del 2017, en el pico de la actividad económica durante el gobierno de Macri el país contabilizaba 12,8 millones de empleos. Al día de hoy un poco más de 12 millones.

La industria, el comercio y la construcción han sido los más afectados. En Mendoza el impacto ha sido fuerte. De ahí que, al menos hasta ahora, ese nuevo Estado que proponía Cornejo y con el que recorre la provincia como una de las banderas más altas, gallardas y flameantes de la campaña para ayudar al desarrollo no ha conseguido los efectos deseados. Tres grandes empresas mendocinas han sufrido quebrantos importantes de acuerdo con sus propios datos registrados e informados en sus balances y dados a conocer ayer por el portal MDZ: Cartellone, 710 millones de pesos en el último año; IMPSA, que viene en recuperación luego del cambio de dueño, declaró 584 millones en quebrantos y CEOSA un poco más de 240 millones negativos.

La campaña previa a las PASO entra en su etapa de definiciones a partir de la semana próxima. Se descuenta que una vez definidos los candidatos de los espacios, los frentes tendrán un panorama más claro para concentrarse en ir por la seducción del electorado general que llegará a setiembre con el menú desplegado para elegir. Se supone que una vez superado el trámite del próximo fin de semana, se ingrese en el juego real. Ahora, cuánto de todo lo que han venido tejiendo y armando les servirá de forma efectiva a sus intereses y al cumplimiento de sus propios objetivos. Son todas incógnitas.

Ellos, los candidatos, sus referentes, sus propagandistas y especialistas querrán saber si los electores les harán caso. Todos en verdad lo queremos saber.

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