La UCR sigue con Macri, pero lo obliga a cambiar de mazo
Martes, 28 de mayo de 2019Por Marcelo Torrez.

El radicalismo aprobó, por amplia mayoría, continuar siendo parte de Cambiemos. Pero puso condiciones. La convención de Parque Norte decidió que el radicalismo seguirá atado al futuro de Mauricio Macri, pero intentará torcerle el brazo al presidente y convencerlo de que, para ganar en octubre, o al menos para mantener las chances de retener el gobierno, Macri tendría que analizar su posible remplazo como candidato a presidente, o bien discutir con la UCR la fórmula que él pretende integrar y permitir, incluso, la posibilidad de someterse a una interna que los mismos radicales podrían presentarle. Pero lo aprobado no culmina con eso: el documento avanza y deja abierta una alternativa que Macri impidió que se aplicara en Buenos Aires. Se trata de habilitar las listas colectoras para los cargos electivos nacionales, lo que supondría -de llevarse adelante- que en los distritos provinciales el radicalismo podría compartir una fórmula con Macri como presidente, pero también adherir a otras propuestas por afuera del frente Cambiemos.

Los radicales lograron salir del estado de crisis en el que estaban y que amenazaba con fragmentar el partido, romperlo en varios pedazos y abandonar Cambiemos gracias a un menú variopinto de alternativas en las que están contenidas casi todas las expresiones con las que llegaron a la convención de Parque Norte.

Pero, así como parece haber resuelto el problema interno, sepultando el dilema de estar o no dentro de la coalición, lo cierto es que lo que tiene por delante no es menos complejo. La comisión de Acción Política que conforman Cornejo, Gerardo Morales y Eduardo Valdés (los gobernadores de Mendoza, Jujuy y Corrientes) más otros integrantes que han venido defendiendo posiciones más dialoguistas con Macri, deberá discutir con el PRO algunas de las alternativas que ordenó la convención.

El discurso de Cornejo, que comenzó su alocución siendo silbado por los sectores más reacios a seguir en Cambiemos, fue particularmente duro con la gestión de Macri y por las formas que le impuso a su particular estilo de gobierno. Lo describió asumiendo un accionar absolutamente sometido al márketing y a los publicistas, alejado de la política y de la búsqueda de acuerdos generales y estratégicos, lo que le hubiese permitido en su opinión sepultar la posibilidad de vuelta de lo que denomina el populismo.

El nuevo Cambiemos que imaginan los radicales será discutido con Macri. Forzarán a abrir la fórmula quizás y a buscar otros aliados por afuera de los tres partidos que representan al gobierno. Será Cornejo en persona, junto a Morales y Valdés, los encargados de tal misión. Se sumará Ernesto Sanz, un hombre de extrema confianza del propio Macri y escuchado por el presidente. No es menor la presencia en esa comisión de Daniel Salvador, el vicegobernador radical de María Eugenia Vidal.

Lo que viene es muy sensible por demás para Cambiemos. Porque a contra reloj, a pocos días de que cierre el plazo para la presentación de listas, debe decidir su estrategia frente a la principal amenaza que le hicieron saber los radicales al propio Macri: la posible vuelta de Cristina Fernández al poder, sin que el PRO -de acuerdo con la percepción de los radicales- lo advierta en toda su magnitud.

Ahora bien, el plan de los radicales a discutir con el presidente está conformado por un menú amplio. Una de las opciones es presentar un candidato propio para definir en PASO el candidato de Cambiemos. Pero éste no es el mandato más fuerte que tiene la flamante Comisión de Acción Política. Quizás lo más espinoso esté en que le van a plantear al PRO la posibilidad de analizar la vuelta de las colectoras en cada uno de los distritos. Esto es apelar a un mecanismo polémico que el propio Macri ha derogado por un decreto que firmó en marzo y que está siendo discutido en la justicia electoral.

Si la Justicia resuelve que el decreto no es pertinente, porque no se pueden hacer modificaciones electorales en medio del cronograma electoral, los radicales podrían estar habilitados a adherir a otras fórmulas presidenciales para salvar, o intentar salvar, los distritos que hoy están amenazados por la profunda caída de Macri en las encuestas.

Se trata de una argucia que ya utilizó Morales en Jujuy, en el 2015, cuando su candidatura a gobernador estuvo atada al Frente Renovador de Massa, por ejemplo. Morales llevaba en la boleta a Macri, dentro de Cambiemos, pero su fórmula también adhería a Massa. Cristina Fernández, en el 2011, posibilitó ese mecanismo. Cuando arrancó este 2019, María Eugenia Vidal, la gobernadora de Buenos Aires, le pidió a Macri que por decreto impidiera el funcionamiento de las colectoras para evitar el avance del peronismo en la provincia. Macri actuó de acuerdo con ese reclamo, pero el peronismo apeló y el tema está siendo analizado por la jueza María Servini de Cubría.

Los radicales, en resumen, jugaron su carta resolviendo sus diferencias. Ahora es Macri el que debe responder y negociar sus convicciones con Cornejo y compañía. Si se niega a algunas de las alternativas, sabe que se expone a un peligro absoluto. Quizás el nuevo frente sea muy distinto al que se alumbró en el 2015. Dependerá de las urgencias que vea Macri y de su poder de persuasión. De un lado tiene al laboratorio electoral macrista que le sigue diciendo al oído que jamás perdieron una elección y del otro a los radicales que le advierten que, con él, así como están, pierden. Se vienen días tensos e intensos.

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