Opinion
Noche profunda
Domingo, 26 de mayo de 2019
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Un fondo negro acecha la figura presidencial, una especie de noche que se instaló primero en la economía y después se fue extendiendo a otras áreas.

En la economía esa oscuridad ya es una noche profunda que no parece ver ni una estrella. Los números de la actividad económica brindados por el INDEC son los peores en mucho tiempo y no solo marcan una profunda caída respecto a marzo del año pasado (6,8 %) sino que además vemos que cayó contra febrero de 2019 un 1,3%. ¿Por qué se transforma en importante esta caída contra febrero? Porque era la "trampa" que había encontrado el gobierno, e incluso el FMI, para consolidar su ridícula frase de "Lo peor ya pasó", ya que el mejor equipo de los últimos 50 años sustentaba esa apreciación en mejoras de 0,3 y 0,1% de enero contra diciembre y febrero contra enero, pero hasta el dibujo creativo se derrumbó rápidamente por que nada puede cambiar si no se toman medidas para ello. El Gobierno pudo utilizar relativamente para atravesar las elecciones de medio término el pulmotor del fastuoso financiamiento internacional, pero ni eso alcanza este año electoral, donde los mercados internacionales le dan la espalda y solo la decisión política de Donald Trump y la mano suelta como nunca del FMI, le dieron cierta sobrevivencia que parece camino a cortarse.

No hay país ni alternativa posible si la industria manufacturera lleva 11 meses de caída ininterrumpida, el comercio, hoteles y restaurantes 10, la construcción 8, la intermediación financiera 6, el sector inmobiliario 5 y 4 la producción de gas y electricidad, ratificando que la industria es ya un fantasma.

Si los números de la actividad general no son peores es solo porque la agricultura muestra un crecimiento sustentado en la buena cosecha y la reprimarización del modelo productivo al cual apostó el gobierno desde el primer día.

Esta reprimarización también queda claramente expresada en los datos que arrojó la balanza comercial que volvió a ser superavitaria, pero con un superávit que solo se logra por la caída fenomenal de las importaciones de capital (reflejo del párate industrial) y con exportaciones que crecen en volumen, pero no en valor, otra muestra que la primarización es el norte y no el valor agregado a la producción.

Mientras la recaudación fiscal sigue en picada y el gobierno profundiza el ajuste para transferir recursos de la economía con un solo objetivo; pagar intereses del endeudamiento histórico, que será la única herencia que dejará para sí mismo o a quien lo suceda.

Otro de los hits de dibujo declarativo durante la semana fue la supuesta recuperación de los salarios contra la inflación en el segundo semestre de este año. El pronóstico provoca seguramente la bronca de los asalariados que ven que ni en sus sueños más profundos se puede lograr tal cosa.

El equipo que trabaja con Carlos Heller difundió un sintético y esclarecedor trabajo al respecto utilizando uno de los sectores bien castigado en estos meses, la construcción. El índice del costo de la construcción de abril aumentó el 2% y anualizado un 40,2 %, bastante por debajo del IPC. El equipo económico aprovechó para mostrar esto como ejemplo del proceso de desaceleración de la inflación. Ahora bien, el equipo de Heller abrió los datos del índice y vaya sorpresa sobre cómo se llega a ese 2% y 40,2 anual, no hay desaceleración alguna. El promedio da por que los materiales en el último año aumentaron 61,6 %, mientras que la mano de obra solo aumentó un 26 % lo cual nos muestra un fortísimo ajuste sobre el salario de los trabajadores de la construcción y no sobre los materiales que aumentaron considerablemente más que el IPC.

Ahora sumemos algo más que detallan: es muy probable que los trabajadores de la construcción se gasten el 100 por ciento de ese salario en sus necesidades familiares, prioritariamente en lo que el INDEC agrupa en alimentos y bebidas. En ese mismo año que sus salarios aumentaron el 26% el rubro Alimentos y bebidas del IPC creció un 64,7 %.

¿Alguien puede explicar con claridad por qué con estas condiciones en el segundo semestre de este año los salarios le van a ganar a la inflación? La respuesta es claramente no, por que eso no pasará y de aquí a fin de año lo único que seguirá creciendo es el ajuste sobre los ingresos para que la transferencia de recursos a favor de la bicicleta especulativa siga su marcha sin agotarse.

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