Opinion
No cambia nada
Domingo, 19 de mayo de 2019Por Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Quienes siguen asiduamente este espacio o los de Radio Andina saben que siempre declamamos la supremacía de la política por sobre la economía. Es imposible pensar la economía de un país o una región sin conducción de la política.

El mensaje promovido por los establishments dominantes de independencia de la economía de la política es tan falso como moneda de chocolate y sus preceptos ortodoxos precisamente están cargados de ideología y de un modelo político de concentración de poder y riqueza.

El lector tendrá derecho a preguntarse ¿a qué viene está introducción? La conmoción político-periodística y de parte importante de la sociedad ante la noticia de la formula que propone el sector político vinculado a la ex presidenta de la Nación es un dato que impactará también en la economía, una ciencia que tiene partes iguales de exacta y social.

Nada cambiará en los números duros, que enseguida comentaremos, de inflación descontrolada, fuga de divisas, recesión económica sin fin y endeudamiento feroz, pero que el escenario político vaya quedando definido genera expectativas y previsiones -para uno y otro lado- que pueden alterar el rumbo de decisiones que sí influyen en la economía diaria.

Todo eso empezará a desandarse a partir del lunes, pero no cambiará que el viernes las reservas del Banco Central anotaron su vigésimo quinta caída consecutiva cerrando en 66.994 millones de dólares, o sea que en poco más de 40 días se fugó por diversas vías el 100 por ciento del último desembolso de 10.500 millones de dólares del FMI.

No obstante, también hay que decir que a fuerza de altísimas tasas el BCRA tiene la situación relativamente controlada, pero también es cierto que antes de volar Washington el comisario del FMI, Roberto Caldarelli pregunto al equipo económico dónde estaban las divisas que se esperaban de la liquidación de las exportaciones agrarias. Ya es un secreto a voces que la mano abierta del FMI solo se mantiene por la fuerte presión política del gobierno norteamericano.

El índice inflacionario del 3,4 %, a pesar del parate económico y productivo, pone las previsiones de inflación para este año en el 47% y vuelve a mostrar en la práctica lo que el mejor equipo sigue empeñado en negar; El problema inflacionario no es solo monetario, el Gobierno y sus aliados alimentan la escalada de los precios, sobre todo de los insumos básicos con sus medidas que profundizan aún más la crisis de los asalariados y de los sectores de menores recursos.

La muestra que dejo el famoso Hot Sale cibernético es de una crudeza pocas veces vista, no solo que por primera vez en su historia lo que más se vendió fueron alimentos sino que la facturación total del evento creció 20 puntos por debajo de la inflación.

Las concesionarias y terminales automotrices también encendieron sus alarmas, ya pronostican que a pesar del festival de bonificaciones y descuentos venderán menos de 500 mil autos en este 2019, un 40% menos que el año pasado.

Los números brindados por el Gobierno esta semana fueron claves para entender no solo la magnitud del ajuste sino cual es su verdadero fin; la transferencia de recursos a los acreedores como única opción de gestión.

El resultado fiscal de abril es claro, los ingresos crecieron un 43,8 por ciento 10 puntos menos que la inflación, los gastos primarios un 36 por ciento, 20 puntos menos que la inflación lo que muestra el recorte salvaje en todas las áreas que aplica el Ejecutivo logrando el tan meneado superávit primario de 500 millones de pesos. El problema es que los intereses de deuda crecieron un 101% respecto al mismo mes del año pasado y el déficit real creció un 52 por ciento respecto a un año atrás; conclusión no hay relato ni contabilidad creativa que pueda hacer sustentable no ya en el largo plazo sino, en el cortísimo plazo esta situación y el fantasma de la renegociación obligada se muestra cada vez más corpóreo a pesar de que los aduladores de turno pretendan ocultarlo.

Con el cimbronazo político de este sábado empieza una semana distinta donde la política recupera un protagonismo central y la economía será una parte más de ello. 

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