El caso de las denuncias por violación contra un profesor y su impacto en el PJ
Martes, 14 de mayo de 2019Por Marcelo Torrez.

Mauro Aguirre ha sido, y lo sigue siendo desde ya, un profesor más que conocido en el ámbito universitario y particularmente en la Facultad de Ciencias Políticas y Administración de la UNCuyo. Desde marzo pasado está suspendido en sus funciones. Tenía a su cargo la cátedra Doctrina Política II. Y desde el viernes, está preso, en Contraventores, luego de haber sido denunciado por seis estudiantes de la carrera que dijeron haber sido víctimas: dos por tocamientos a una misma persona; un tocamiento a otra persona; por acceso carnal a cada una de las víctimas y por tentativa de acceso carnal a cada una de las personas que lo denunciaron. Todo agravado por su condición de educador. En concreto la Justicia lo investiga por tres casos de violación y tentativas. Si es condenado, podría estar hasta veinte años en la cárcel.

El caso de Aguirre ha ido escalando en todo sentido: por la sorpresa primero para muchos y hasta el escándalo luego, con impacto y derivaciones varias en el campo de la política. Junto al profesor, están imputados con diferentes grados de participación en estos delitos quienes serían sus cómplices: Leandro Fontán, Lucía Fernández y Mario Codoni. Estas tres personas lograron evitar caer presos tras pagar una fianza. Los tres formaban parte de la cúpula de la Agrupación Universitaria Nacional (AUN), que Aguirre lideraba bajo métodos extraños, absolutamente verticalistas haciéndose llamar "El Jefe" por sus miembros.

Fontán, además de ser personal de la universidad, se desempeñaba en el cuerpo de asesores del diputado nacional Omar Félix. Ayer, Félix anunció que tomó la decisión de expulsar a Fontán de entre sus filas, retirándole el contrato de locación que lo ligaba a su equipo. Y el presidente del Partido Justicialista en Mendoza, Guillermo Carmona, dejaba trascender, también por medio de un comunicado, que el partido debe tratar el caso de Fontán y si fuese necesario llegar hasta su expulsión. Este tipo de hechos, del alto impacto y de gran conmoción, cuando involucran a referentes más o menos visibles de la política, las estructuras suelen -no siempre- actuar rápido. Más cuando trascienden cuando arranca una campaña electoral como la que estamos transitando.

El caso es tremendo, lisa y llanamente. Además de escabroso. Todo arrancó en diciembre del 2018 cuando el colectivo de mujeres de la Facultad de Ciencias Políticas llevó adelante una asamblea que les permitió a las jóvenes, víctimas de Aguirre y compañía, poder denunciar los hechos que habían guardado en su intimidad y que no habían hecho público por temor a represalias. Estas chicas, más otras que han podido corroborar la actitud violenta y amenazante del profesor y, de alguna manera también del dirigente político que está preso, se sacaron de encima el peso de llevar consigo una carga enorme que las perturbó y que pudo haberlas marcado para siempre.

A partir de aquella asamblea, la Conserjería de Género de la facultad comenzó a instruir y a investigar las denuncias. Se instruyó un sumario y en marzo Aguirre y Codoni fueron suspendidos de sus cargos: uno como profesor y el otro como empleado. A todo esto, sobrevino una denuncia penal que se exteriorizó el viernes cuando cayó detenido Aguirre.

Los hechos fueron denunciados por estudiantes que cuando ocurrieron los delitos tenían entre 18 y 19 años. Ocurrieron entre el 2010, el 2013 y el 2015. Las chicas, todas estudiantes en Ciencias Políticas, eran reclutadas por la tremebunda organización haciendo uso de las ganas y las intenciones de ellas de militar en agrupaciones políticas universitarias. Pero antes de ingresar a formar parte de la AUN, debían pasar por el filtro de Aguirre, el Jefe. Luego, en apariencia y de acuerdo con lo que está reconstruyendo la justicia, se llevaba adelante una segunda selección de las chicas. Las que eran elegidas por Aguirre, eran invitadas a una suerte de reunión política que no era otra cosa que una trampa.

Todas las chicas víctimas coincidieron en que fueron invitadas a una reunión, pero que al llegar a la misma se encontraban con una cena de gala en algunos de los casos, con un encuentro en un camping o hasta, como sucedió, en un auto. Las esperaban cuatro personas: Aguirre y sus tres cómplices que podrían alternarse en las participaciones. A poco de comenzar el encuentro, los acompañantes de Aguirre se retiraban y dejaban a la invitada a solas con el "Jefe". Según dijeron ante la fiscalía algunas de las víctimas que fueron invitadas a una casa, cuando quedaron a solas con Aguirre las llevaba hacia un colchón que estaba prolijamente dispuesto en la escena. Resultaron tocadas, abusadas y violadas, siempre de acuerdo con lo que se animaron a denunciar y cuyos detalles generales han sido contados por la abogada de las víctimas, la doctora Viviana Beigel.

El caso conmueve a la comunidad universitaria de Mendoza, por los hechos denunciados en sí, y por el alto grado de conocimiento que ha alcanzado a lo largo de su vida como docente y como político Aguirre, el "Jefe" de la AUN. Los delitos se cometieron hace ya algunos años, pero el caso en sede judicial recién arranca. Y el peronismo, afectado por la conducta criminal que se le imputa a uno de sus dirigentes secundarios, tomó nota y actuó. Y en la Justicia, esto recién ha comenzado.

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