Muere, monstruo, muere o "el miedo a tener miedo"
Viernes, 10 de mayo de 2019
Por: Choila Caliri

La mente y sus laberínticos senderos - esos que muchas veces conducen a la oscuridad -parece ser el motor que mantiene encendida la trama de "Muere, monstruo, muere". Alejandro Fadel nos muestra las cartas del policial y del film de horror tradicional, pero esconde con maestría las del thriller psicológico porque su creación - lejos de facilitar los procesos cognitivos al punto de masticarlos y digerirlos por nosotros - interpela a la audiencia y la convierte en una pieza más de ese rompecabezas que es la psiquis humana.

El miedo en sus distintas ramificaciones - fobias, depresión, ansiedad - se convierte en el verdadero monstruo más allá de la bestia que acecha a los personajes femeninos de la película. Las soberbias performances de Víctor López, Esteban Bigliardi, Tania Casciani y Romina Iniesta ensamblan magistralmente en esa atmósfera lúgubre y cargada de desesperanza.

El realizador coquetea con el terror ochentoso de John Carpenter (The thing - La cosa) al mismo tiempo que evoca a la nostalgia de lo mejor de Álex de la Iglesia (El día de la bestia) y hasta el mismísimo Ridley Scott (Blade Runner / Alien). También hay algo del absurdo propio del cine de David Lynch. No obstante, el film se presenta en el escenario local y nacional con una propuesta que irrumpe con voz propia; una voz que permite soñar con una renovación de esa corriente que, alguna vez, supo denominarse nuevo cine argentino.

Los bellos paisajes cordilleranos de Mendoza funcionan como transición entre las distintas escenas y como el alivio estético dentro de tantas sombras. De todos modos, si pensáramos que forman parte de la narración por simple azar, estaríamos cometiendo un error. Todo en el largometraje goza de valor semiótico, todo significa en esta obra cargada de simbolismos.

Las buenas películas son aquellas que continúan después de los créditos finales. El guion juega con nosotros y sabe que, al abandonar la sala, nos preguntaremos qué o quién es la bestia. La respuesta - si es que hay alguna - puede hallarse en la fragilidad de nuestra experiencia como seres terrenales. El director tunuyanino nos invita a apreciar su polisémica producción más de una vez porque - seguramente - en el segundo o tercer visionado descubramos elementos que se escurrieron en primera instancia.

Ya dijimos que se trata de un laberinto que - al mejor estilo borgeano - reposa en el carácter ilusorio de algo tan cotidiano y - a veces tan difícil de sobrellevar - como la realidad. Una genialidad que ya es historia dentro de la filmografía mendocina.

Sinopsis: En una zona un tanto alejada de la Cordillera de los Andes, encuentran el cuerpo cercenado de una mujer. Cruz, un oficial de la policía rural, se hace cargo de la investigación. David, esposo de Francisca quien a su vez es la amante de Cruz, se convierte rápidamente en el principal sospechoso. Cuando lo internan a David en un hospital psiquiátrico, culpa de lo sucedido a un monstruo que se le aparece repentina e inexplicablemente.

Ficha técnica

Título Original: Muere, monstruo, muere

Origen: Argentina

Género: Terror

Director: Alejandro Fadel

Actores: Esteban Bigliardi, Víctor López, Tania Casciani, Romina Iniesta

Calificación: Apta para mayores de 13 años con restricciones

Duración: 109 min.

Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario