Estreno de MWM
Entrevista con Alejandro Fadel, el padre del monstruo que aterroriza la pantalla de cine
Jueves, 9 de mayo de 2019
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

Una emoción. Eso es lo primero que nace cuando alguien se enfrenta a un proceso creativo. "Un sueño que uno entiende y no entiende a la vez, pero que te pasa y que te queda como pegado", reflexiona el director de cine Alejandro Fadel. Hace un año, su nombre saltó a los titulares de la prensa nacional e internacional por esa emoción primaria que supo convertir en una criatura cinematográfica imposible de ignorar. "Muere, Monstruo, Muere", su segundo largometraje después de "Los Salvajes" (2012), se metía en la competencia oficial del Festival de Cannes en la sección Una cierta mirada y, con ese arranque, ya nada para él -ni para quienes intervinieron en el filme-, volvería a ser igual.

"Fue una hermosa sorpresa para nosotros que la hayan programado ahí porque es una película, en principio de género, de terror, donde tienen poco lugar en los festivales, aunque cada vez lo está teniendo más", cuenta el realizador nacido en Tunuyán.

Fadel escribe y dirige una historia de terror y horror psicológico impactante"Al pie de los Andes nevados, Cruz, oficial de la policía rural, investiga el hallazgo del cuerpo de una mujer decapitada. No será la única", cuenta en tono intrigante la sinopsis. Y sigue: "Cruz, es amante de Francisca, esposa de David, quien es acusado de los crímenes y enviado a un hospital psiquiátrico. David atribuye las muertes a la inexplicable y brutal aparición del "Monstruo". Cruz tropieza con una misteriosa teoría que involucra la geometría del paisaje, unos motociclistas de montaña y un mantra grabado en su cabeza: Muere, Monstruo, Muere".

Fadel junto al actor Víctor López durante el rodaje de la película/ Foto: gentileza Argot Prensa. 

Y lo hace con el marco de un paisaje de montaña que conoce de su infancia y que ha sabido convertir en un protagonista más de la cinta, registrando ese entorno natural con una belleza de preciosidad pictórica pocas veces vista. Para quienes les resulta familiar la postal como para los que la ven por primera vez. Además del manejo del misterio, las condiciones de grabación extremas, y el jugado trabajo de un elenco que en gran parte es mendocino (Víctor López, Tania Casciani, Francisco Carrasco y Romina Iniesta). Todo eso y más es MWM.

Fue después de Cannes, entonces, que vinieron más alegrías para el largometraje de Fadel. "Creo que la película se pasó ya en los cinco continentes, en 50 festivales, una cosa así, ganado premios y juntando su público, porque las películas en algún punto encuentran en los festivales de cine el público que, por ahí, el mercado les niega", dice. Entre los premios que obtuvo el filme se pueden destaca: el Premio "Blood Window" a la Mejor Película Iberoamericana en el Festival de Sitges, Mejor Película en el Festival de Bordeaux y el Premio del Público en la última edición del Festival Graba.

Tras este largo y laureado recorrido, desde hoy "Muere, monstruo, muere" llega a salas comerciales del país y buscará conquistar a ese público que el circuito concentrado de la industria cinematográfica le mezquina a las películas nacionales e independientes. 

En la provincia el filme se podrá ver en el complejo Cinemark y en Villages, como así también en el Cine Universidad. Y ante este hecho que lo llena de expectativa, Fadel exhorta: "Es importante decir que el que está interesado en verla, que espero que sean muchos, que vayan este fin de semana porque el destino de las películas se define el lunes próximo de acuerdo a la cantidad de espectadores que hayan ido. Así que es una invitación y una obligación, al que le interese, de acercarse este fin de semana".

-¿Cómo ha sido la experiencia de acompañar la película y qué vas percibiendo como respuesta del público?

-Fue un año muy intenso de presentaciones de la película y también había sido muy intensa la filmación. Que se filmó en Mendoza un año antes y filmamos en julio, en alta montaña, con mucho frío, con actores a veces con poca ropa o incluso desnudos, con agua, con lluvia. Fue un trabajo muy intenso. Bueno, creo que cuando me preguntás de la reacción de los espectadores, muchas veces lo que percibo es la misma intensidad que tuvimos nosotros al filmarla. Que yo como director es algo que particularmente me interesa, la experiencia de la película, que no sea un simple hecho profesional, sino que haya una experiencia que los atraviese como personas y que esa experiencia se traslade a la pantalla y que conmueva de alguna manera al espectador, una emoción que quizás no esperaba. Así que ahora estoy expectante con el estreno comercial.

-¿Cómo fue el trabajo a la hora de elaborar el perfil de estos personajes que intervienen en la historia?

-Mirá, yo suelo trabajar de manera poco clásica, como te enseñan guión en la escuela de cine, que tienen que tener una historia pasada y etc, etc. Yo intento pensar en algunos rasgos de los personajes, pero sobre todo intento trabajar con la cosa más material, más superficial. Como respira un actor, qué cadencia tiene en la voz, cómo está su pelo, cómo están sus uñas, etc. Pienso que esos pequeños detalles comunican un montón más que si empezás a explicar todo. Yo pensé que la película iba a ser mejor en cuanto a que los personajes supieran incluso más que el espectador. Que el espectador tuviera como pistas para ir descubriendo y sintiendo empatía para ir acompañándolos en la búsqueda. Entonces ahí, cuando elijo un actor, que en este caso la mayoría del elenco son actores que trabajan de eso y que tienen mucha formación, trabajo casi por intuición. Siento que un director tiene que tener cierto nivel de atisbo sensorial con el actor y tratar de encontrar eso que hay en el actor como persona y que puede tener que ver con el personaje que yo imaginé. Pienso que al final del camino ese personaje no va a ser ni lo que era en mi guión ni lo que es persona es en la realidad, sino algo intermedio. En ese sentido tengo fe de que la cámara define y puede captar un grado de verdad que se da en el encuentro entre la cámara y la persona-personaje, que es misterioso y que surge en el acto de filmar, que implica estar en ese presente donde la cámara registra ese intercambio, esa alquimia.

Escena de la película con el actor Esteban Bigliardi/ Foto: gentileza Argot  Prensa

-Creo que la película tiene un universo filosófico que es el abordaje del mal. El mal que se despliega en distintos planos: en hechos reales y también en un plano existencialy psicológico. ¿Estoy en lo correcto? Y en todo caso, ¿cuáles fueron tus intenciones y decisiones argumentales?

-Sí, creo que uno de los temas que trabaja la película que está presente en el guión es la presencia del mal y la presencia del miedo. 

El miedo hoy ya no es algo extraordinario, sino que se ha instalado en el día a día. Habla de la ansiedad, de la angustia. Y yo sabía que la película, además de tener un elemento sobrenatural encarnado en un monstruo, que si se quiere, es una sumatoria de cosas que la película propone, sí pensaba que la película toda tenía que estar como hechizada, como contaminada por una especie de virus que en este caso se transforma a través del lenguaje y aquello que no somos capaces de decir en palabras, de explicarlo a nosotros mismos y que se va transformando en una cosa mucho más misteriosa que va contaminando todo. Pienso que estamos en un momento donde estamos plagados de discursos todo el tiempo, cada vez más vacíos, que son cada vez más falsos. Bueno las fake news en la cotidianeidad, pero también el discurso de la política, la cantidad de exceso de discursos que pierden sentido y pierden valor. Entonces yo pienso que con la película en algún punto dialogo un poco con el presente.

Y respecto al miedo, que es otro de los temas, la mayoría de los personajes son masculinos y los crímenes que se comenten -vamos a spoilear- son contra mujeres. En algún punto creo que la película habla de cierta masculinidad, con ciertas formas de poder históricamente masculinas. Como controlar el miedo para seguir manteniendo el lugar de poder. Eso la película lo propone de diferentes maneras, que los varones somos los que lo hemos sostenido a lo largo del tiempo. Hay un grupo de policías como representantes de esto, pero también la psicofarmacología, la religión. Diferentes formas de decirlo. Y los crímenes como una forma..., como dice Rita Segato (antropóloga y referente feminista), de las mujeres como los mojones que va plantando este mal para marcar el territorio. Y estos hombres asustados temen perder el poder. En ese sentido, esa lectura no es mía, es la lectura de una amiga que me ha hecho el vínculo. Una lectura, si se quiere, más feminista de la película. Pero bueno, yo como varón tampoco podía tener el punto de vista feminista porque estaría impostando un lugar que no es el mío, entonces me propuse filmar cierto tipo de masculinidad que creo que está en camino de extinguirse y que ojalá ciertas formas de masculinidad se extingan. Recién leí en el diario con mucho pesar que había aparecido una mujer decapitada en Guaymallén. Las mujeres en la película aparecen decapitadas y bueno, no me da mucho orgullo que la película dialogue con eso, pero a la vez digo, bueno, hay algo que podemos ver y que se está visibilizando más, pero que ha estado mucho tiempo tapado.

La actriz mendocina Tania Casciani en el personaje de Francisca, crucial en la narrativa de la película/ Foto: gentileza Argot Prensa.

-¿Cómo fue el trabajo con los actores y actrices mendocinas?

-Fue genial, la verdad. No te puedo decir otra cosa que esa. Todos los que están en la película, además de estar muy bien en su trabajo, en sus profesiones, fue genial porque yo no vivo en Mendoza hace muchos años y me encontré con una cantera de actores alucinantes y creo que los que quedaron en la película, no podrían haber personas mejores. El personaje de Tania (Casciani) yo sabía que se lo tenían que acordar toda la película y eso sucede, el tono de Romina (Iniesta) al hablar, que es distinto al que ella tiene en la vida cotidiana, que le aporta a los textos yal personaje algo muy mágico, muy sensual. Bueno y Víctor López que tiene mucha trayectoria pero que de repente se encontró como protagonista de la película, entregando su cuerpo, con esa voz tan rara que Víctor tiene. Es una película que se clava sobre los límites del lenguaje, sobre lo que cuesta decir y de repente eso estaba y es algo que yo jamás pensé que podía surgir y de repente la gente reacciona hacia él y su personaje de manera increíble. La verdad es que estoy súper feliz con el trabajo de ellos y por haberlos conocido como personas. Ahora somos amigos. Estuvimos juntos acá en la premiere en Buenos Aires y estamos en Mendoza y podemos beber y charlar. Creo que si la película tiene química es por la entrega de todos sus actores y por la ternura que le dieron a los personajes. Porque si bien es una película oscura, trata de tener sus momentos de luz, trata de tener momentos de humor. Porque la humanidad no es solamente destrucción, entonces si uno no le pone esa otra pata, creo que se queda renga. Y gran mérito de eso es la ternura que le supieron dar los actores a sus personajes.-

*Trailer:


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Producida por La Unión de los Ríos, la productora de cine de la cual es socio fundador (y que entre sus títulos cuenta además de Los salvajes, su opera prima, filmes como El Estudiante, La Patota y La Cordillera, de Santiago Mitre) MWM fue rodada en 2017, en departamentos de Mendoza y con un equipo técnico y artístico mayoritariamente local. Así, en la película cobran protagonismo paisajes de Malargüe (la Caverna de las Brujas, El Sosneado, La olla de Marte) San Carlos (Huayquerías), Las Heras (Potrerillos) San Rafael, Ciudad, Guaymallén (Hospital Psiquiátrico El Sauce), Tupungato y Tunuyán.


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