Entrevistas
Costa llega al Comecoco: "Yo no tengo máscaras para la gente"
Sábado, 20 de abril de 2019
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

El próximo 24 de abril comenzará en el espacio cultural Julio Le Parc la cuarta edición del evento que busca visibilizar las industrias creativas locales. Durante cuatro días habrá charlas con referentes del sector de distintos puntos geográficos como Colombia, Uruguay, México, y por supuesto, Argentina. Dentro de ese abanico propuesto ocupará un lugar protagónico la historia de vida de la actriz y comediante Gonzalo Costa, quien desde hace tiempo triunfa en el teatro, la radio y la pantalla de televisión de Buenos Aires.

"Yo soy mi propia mujer, yo soy mi propia historia, yo me construí a mí misma y qué mejor que yo misma para contar mi propia historia para que con humor y alegría transitemos este encuentro", invita la artista en un video que circula por las redes previo a su arribo. Su participación en el Comecoco será el viernes 26, a las 18.30, en la sala Tejada Gómez, con entrada libre y gratuita.

Como bien cuenta, Costa es su propio emprendimiento. Pero para convertirse en la figura que el ambiente artístico y el público hoy reconoce y aplaude, sucedieron cosas y hechos. Como por ejemplo, la decisión de irse a los 13 años a probar suerte a la capital del país dejando atrás su Córdoba natal. En la gran urbe se desempeñó en varios oficios y hasta vivió en la calle, como ha sabido contar en varias entrevistas. Ha sufrido discriminación no sólo por la elección de su identidad sino también por una obesidad que la acompañó hasta hace poco tiempo, cuando tomó la iniciativa de realizarse un by-pass gástrico. Su biografía apunta que el debut en los escenarios ocurrió en el 2001 en un pub porteño donde hacía un sketch imitando a Graciela Alfano. Y fue el humor, la inteligencia de la que presume sin pudor y las oportunidades que vinieron con el tiempo, lo que posicionó su carrera en un inimaginable y excelente presente. Esto entre muchas otras cosas.

¿QUÉ ES EL COMECOCO? 

El Comecoco es el encuentro de Industrias Creativas organizado por la Secretaría de Cultura de la provincia que busca generar un espacio para visibilizar al sector emprendedor creativo de Mendoza. Se realizará del 24 al 27 de abril en el espacio Julio Le Parc. Habrá charlas y talleres a cargo de especialistas de Mendoza, México, Uruguay y Colombia, una muestra de fotografía y espectáculos artísticos, con función especial para los participantes del encuentro. El evento es gratuito pero con inscripción previa

Amiga de vida y escenarios de Lyzi Tagliani, Costa acompaña a Santiago del Moro en su programa de radio semanal (El Club del Moro), como panelista de televisión hace de las suyas en el programa Cortá por Lozano y en las tablas de los teatros se saca chispas en el unipersonal "A toda Costa".

"Yo siempre cuento la anécdota de Barbra Streisand. La mamá le decía: "vos con lo fea que sos jamás vas a lograr nada" y Streisan logró ser la cantante más importante del mundo. Entonces, a mí nunca -y en esto tengo que ser justa-, jamás me hicieron a un lado por ser trans, pero tampoco tocaban castañuelas en mi casa. O sea, me aceptaban porque no les quedaba otra. Entonces si yo no tuve la aprobación inicial de mis viejos, ¿qué podía esperar yo del mundo? Y eso me sirvió para siempre, por eso yo no espero nada de nadie. Nada de nadie. Yo la aprobación inicial no la tuve y eso me sirvió y agradezco. Yo en mi vida agradezco más el no que el sí, porque él no es lo que me posibilitó crecer. Si yo hubiera tenido un sí desde mi casa no estaría hablando contigo", cuenta en un entrevista telefónica con SITIO ANDINO.

Y afirma: "El pasado ya fue, el pasado es un hermoso recuerdo y es lo que me permitió ser quien soy, pero basta con eso de que todo tiempo pasado fue mejor. Quien no fue obrero ni mujer piensa que todo pasado fue mejor, y como yo fui obrero y mujer se que no lo fue".

-Cuando empezaste a construir tu propio destino, ¿te imaginaste este presente en el que hay tanta aceptación de la gente?

-No. Jamás, jamás, jamás. Yo por eso en mi vida, en otras cosas que tuve que hacer, que fue bravo, que fue parirme ahí directamente, que es cuando yo decidí operarme, de hacerme un by-pass gástrico, yo no lo hice sólo por mí. O sea, mejor dicho, después el beneficio terminó siendo mío y solamente para mí, pero cuando empecé a ser famosa, cuando empecé a ser conocida... Más que conocida yo fui querida por el público, yo dije no puedo cagarme en tanto, yo tengo que devolver algo de todo lo que la gente me está dando y si yo sigo pesando 200 kilos no tengo mucho tiempo para devolverle a la gente lo que me regaló. La gente no se da cuenta lo que nos da y yo no lo entendía hasta hace poco hablando con mi madre. Estábamos en la calle las dos, una señora dejó el auto a la mitad y se bajó a darme un beso. Y yo le digo a la señora: "¡Vos estás loca". Y mi mamá me dice: "Hija ella te escucha todas las mañanas de su vida y te ve todas las tardes de su vida, vos sos parte de su familia". Es re loco eso y es un lugar de mucha responsabilidad. Yo en 10 vidas no me hubiera imaginado vivir como vivo.

-Lizy Tagliani y vos copan la pantalla chica ¿Qué se les pasa por la cabeza a la hora de pensar que dos trans influyen en los números del rating?

-Y en el canal de la familia, ¿no? Mirá, Telefé ya no es de capitales argentinos, Telefé es una empresa internacional, es Viacom y hace poco vino el señor Viacom a inaugurar una parte nueva de la empresa y las dos fuimos elegidas para dar una charla con él. Entonces no es sólo la pantalla, porque la pantalla puede ser algo comercial, pero esto es otra cosa. Calculá que el señor vive en Los Ángeles y vino por 4 días y lo que todo el tiempo de lo que él hablaba era de inclusión y de lo que se viene, que la compañía tiene que darle un nuevo lugar a la mujer. Lizy ahora lidera la mañana y yo en la vida lo pensé, pero también con los tiempos que corren y hablando de humor y todo. Durante muchos años nosotras fuimos solamente destinadas a ese lugar del chiste fácil y de la marginalidad, entonces también esos chistes se dejaron de hacer porque quién más, quién menos, más o menos aceptado, ya todos tienen una realidad sexual distinta en la familia, entonces es bárbara la visibilidad. Y también es bárbara la visibilidad, porque también es bárbaro que Lizy conduzca un programa a las 11.30 de la mañana y que yo esté sentada como estuve el año pasado en Intratables hablando de temas serios de la realidad del país. Porque también en la familia cuando tengan casos como los nuestros, también van a poder ver que no tienen por qué tener un destino marginal. Que nosotras somos laburantes, exitosas, queridas, aceptadas. A mí hace poco el hijo de una amiga mía me pidió que yo sea la madrina y ahí es donde te vuela la cabeza. Ahí evidentemente hay algo que va más allá de mí.

-¿La sociedad pone límites a lo que una trans puede acceder?

-Y mirá..., sí. La sociedad pone límites con todo, no sólo con el mundo trans. La sociedad pone límites con todo, el tema es que la gente de afuera te puede decir lo que quiera, el tema el valor que vos le das a eso, ¿viste? O sea, a mí de afuera me pueden decir muchos insultos, el tema es el valor que yo le doy a esos insultos. Yo digo siempre que yo fui siempre mi mejor enemiga. Nadie se hizo más daño que yo. Nadie. Igual tuve un fallido: nadie me hizo más daño que yo misma, entonces yo aprendo a lidiar con mis propios fantasmas, después lo que le pase a la gente..., bueno, uno no es monedita de oro para gustarle a todos (...) Hay gente a la que yo le parezco fantástica y hay gente que me detesta. Y hay gente que yo hago un chiste y me dice, ¡ay Lizy!, porque cree que el mundo trans empezó con la Lizy, y está bien que lo crean así, ¿entendés?

-¿Cuándo fue que te diste cuenta que podías hacer reír y que el humor podía ser un camino?

-De chica, porque el humor fue lo que a mí me salvó. Mi viejo tenía muy buen humor. Mi viejo era un artista frustrado entonces el humor fue siempre el vehículo en mi casa para sanar los dolores, entonces eso lo aprendí desde que nací. Me acuerdo que una vez... Mi papá era muy gordo, entonces en una discusión de tránsito le gritaron gordo cornudo y mi papá en vez de enojarse dijo: "bueno, me tendré que poner a dieta". Viste, esas cosas. Es un chiste viejo, pero el humor es lo que a mí me salvó y lo que me sanó. Y es el vehículo para el que yo creo que vine a este mundo. La gente escucha alguna estupidez que digo un rato y yo digo, bueno, valió la pena.

-Tu presencia en el Comecoco busca inspirar a personas emprendedoras con tu historia de vida ¿La gente se te acerca con sus propias historias personales?

-Si yo cobrara por cada uno que se operó de by-pass en este país después de que me operé yo ya sería rica (se ríe). 

Mi historia sirve por donde la mires, porque todos nos levantamos en la mañana y nos armamos y nos construimos. Todos nos maquillamos la cara con o sin producto para asumir un rol social y mi historia sirve por eso. Calculá que yo me vine de Córdoba con una educación básica, pública. Bendita educación pública y básica, y yo me armé sola. Después con el peso, quién mejor que yo que luché durante 30 años con esa enfermedad y acá estoy y estoy viva. Y yo viví en lugares espantosos y tuve compañías espantosas. A ver, la noche... Ahora yo me alejé de la noche por el laburo, y ahora está mucho peor, pero cuando yo empecé a laburar había lugares en donde trabajaba donde me daba cuenta que la gente estaba vendiendo droga, pero yo nunca la probé. Una vez entré a un camarín y había un tipo que había peinado tres rayas de cocaína y yo ahí vi la droga por primera vez en mi vida y tenía 17 años. Pero yo como siempre lo único que hice en la vida fue laburar yo los veía a ellos como estaban y evidentemente tan rica y tan buena no debía ser porque los veo como quedaron.

-Hay que estar en la noche y tener sólo 17 años...

-Sí, yo tengo una cosa media mística, igual. Siempre pienso que yo fui cuidada y protegida desde el más allá, porque yo, como todos, podría haber hecho cualquier cosa de mi vida. Yo siempre tuve una protección, un mundo muy espiritual. También mi mundo intelectual, desde muy chica yo siempre me armaba mi propio universo y en mi propio universo con el mambo de la comida me sobraba (risas). Por suerte nunca caí en otro exceso más que en ese.

-En el teatro hacés el unipersonal "A toda Costa". Sin ánimo de spoilear, ¿qué temas abordás? ¿Tenés pensado traerlo a Mendoza?

-Ojalá pueda llevarlo a Mendoza. Y no, no es spoilear, el espectáculo mío es la historia de una persona que empezó su vida siendo menos 10 y que ahora está a un millón y medio. Y que lo mejor que tiene es que yo no tengo máscaras para la gente. Calculá que hago un programa de radio en vivo 4 horras por día. Salvo que esté loca, no puedo mantener un personaje todo ese tiempo. Soy lo que soy, con alegría, con mis zonas oscuras. Y el espectáculo de lo que más se trata es de cómo yo me fui armando, de cómo yo me fui pariendo y cómo me construí y la gente se ríe durante una hora y media. Con los tiempos que corren, lograr que una persona dedique su salida, tal vez mensual en ir a verte, a la gente no solamente hay que darle un lindo espectáculo, hay que darle un beso, una medalla y un ramo de flores para agradecerle de que te vayan a ver.


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