Sanción económica
Quiso traer un "recuerdo" de Malvinas pero fue detenido y tuvo que pagar
Domingo, 14 de abril de 2019

Burlar la ley tiene su precio en las Malvinas. Así lo supo bien Daniel Sebastián Ujhelly, un abogado argentino que viajó a las islas para participar de una maratón e intentó hacer algo que está literalmente prohibido: llevarse municiones de guerra que todavía quedan en los campos donde argentinos y británicos combatieron en 1982.

Según pudo confirmar Clarín de miembros de la Asamblea Legislativa, Ujhelly fue multado por un juzgado de faltas a pagar £650 (más de US$ 850) más gastos de fiscalía establecidos en £150 (casi US$ 200). Fue después de que se reconociera culpable de una falta que está regulada por la Ordenanza de Armas de Fuego y Municiones de 1987. Se llevó trofeos de guerra de una visita que hizo al Monte Longdon.

Clarín intentó ubicar a Ujhelly sin éxito. Pero desde Malvinas el consejero Barry Elsby dio a entender que su caso podría haber tenido consecuencias mayores dada la magnitud del delito que en el Reino Unido enfrenta penas de hasta cinco años de prisión. "La ley es para todas las nacionalidades, sea británico o argentino", señaló y remarcó que lo que hizo es "muy" serio. "No fue un error, admitió que juntó estas balas muy antiguas y posiblemente inestables y las puso en un maletín con el que intentó tomar el avión".

Es curioso además, dada su profesión de abogado: en ninguna aerolínea dejan subir al avión con material explosivo.

No es la primera vez que hay incidentes de este tipo, pero los isleños parecen haberse endurecido ante el quiebre de su ley. Recientemente, un grupo de veteranos de guerra fue retenido en las islas por desplegar una bandera argentina en el cementerio.

De todas formas, en estos 37 años de posguerra, los campos de batalla ("santuarios de guerra" ,tambien le dicen) han ido llevándose restos de material bélico que dejaron, sobre todo, los argentinos. Algunos hasta han quedado "vacíos".

De la ciudad correntina de Curuzú Cuatiá, Ujhelly viajó a Ias Malvinas a fines de marzo para participar de la carrera más austral del mundo, la "Maratón Puerto Argentino", adonde suelen competir siempre argentinos.

En su momento, Clarín contó que Ujhelly intentó salir de las islas con un "recuerdo" que había encontrado en Monte Longdon. El 30 de marzo, al querer regresar al continente, en el aeropuerto de Mount Pleasant, se le detectó mediante los controles en la valija despachada por el abogado había una munición de 7 milímetros. Fue retenido y puesto a disposición de las autoridades.

"Fue una bala muy cara", ironiza Ujhelly en diálogo con la agencia Télam. Al final debió quedarse hasta el 7 de abril. Fue detenido y debió enfrentar un breve juicio que se le siguió ."Me acusaron de tenencia de munición de guerra", explica el abogado, que debió desembolsar esa cifra para poder salir de las islas.

Según informa el Penguin News -el principal medio de prensa de las islas-, el fiscal del caso, Stuart Walker, explicó que el abogado argentino no había declarado la munición, pese a los carteles de advertencia sobre los elementos prohibidos en un vuelo.

"El fiscal de las islas se portó bien y manifestó que yo no era alguien peligroso, que la munición no representaba realmente un peligro para la aviación y que estando en bodega no tendría acceso a ella", dijo Ujhelly, quien debió afrontar en las islas un breve juicio que incluyó una videoconferencia con Londres. "El fiscal londinense se ensañó conmigo y me acusaba de intento de atentado terrorista más o menos", explicó.

Según el Penguin News, el magistrado de la Corte James Brooks señaló que mientras una falta similar en el Reino Unido podría significar una sentencia con privación de libertad hasta por cinco años, en las islas "no había tal recomendación, sino a lo sumo una sentencia máxima admisible de hasta tres meses".

No obstante, consideró que los jueces de faltas tendrían que tomar en cuenta "la temprana admisión de responsabilidad del acusado, su buena disposición a colaborar y su evidente falta de intención de utilizar la munición para el propósito para la cual fue creada".

Finalmente, los jueces de falta Derek Clarke, Anton Liversmore y Paul Freer le impusieron la multa de 650 libras, que se sumó a otros gastos que debió afrontar el maratonista que tuvo que sacar otro pasaje de avión y extender su alojamiento una semana en un hotel de las islas.

"Podría haber apelado la sentencia, pero si me daban audiencia dentro de tres semanas eran más gastos para quedarme. El fiscal de Londres y los jueces locales estuvieron duros con la multa", se quejó, como así también del trato que recibió de la policía local.

"Me trataron como un criminal. Me hicieron sacar el cinto, cordones, collar y otros elementos. Me detuvieron hasta que me interrogaron y acusaron, unas seis horas en total", recordó el abogado, que no pidió asistencia a la cancillería argentina. Según informó la agencia Télam, el domingo 7 pudo abandonar las islas en el vuelo semanal que viaja hacia la ciudad chilena de Punta Arenas. De allí, se trasladó a Río Gallegos, y -vía Buenos Aires- llegó finalmente a su hogar en Curuzú Cuatiá el miércoles de esta semana. 

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