Opinión
Llegaron los bomberos
Domingo, 7 de abril de 2019
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Finalmente, el FMI aprobó el desembolso de 10.800 millones de dólares que, según el mundo económico ficticio que rodea al Gobierno y centros de poder, tranquilizará a los mercados y le debería asegurar al gobierno de Mauricio Macri un aterrizaje tranquilo hacia su reelección en octubre.

De todo, lo único cierto es lo que no está escrito y es que los 10.800 millones de dólares solo tienen como fin garantizar el pago de intereses a acreedores y tener un colchón para auxiliar a sus amigos en caso de que tengan que salir presurosos de sus posiciones en pesos, ante una posible estampida de la cotización del dólar, buscando el techo de la banda de flotación.

Todos saben que el FMI levantará la restricción de vender dólares al Central en el mismo momento que sus socios y aliados acuerden llevar sus capitales golondrinas a otra parte y necesiten de esos dólares para garantizar una salida beneficiosa a sus intereses.

La autorización de vender 60 millones por día de los 10 mil, es una señal a los mercados de que el FMI no los dejará solos.

Hay una variable, sin embargo, que los técnicos y burócratas funcionarios del FMI parecen no tener en cuenta, ellos están en un verdadero problema: un viejo dicho dice que cuando un deudor debe poco está en un problema, pero que cuando debe mucho el problema ya no es solo del deudor sino también del acreedor, y no hace falta aclarar que la Argentina -gracias al exitoso mejor equipo de los últimos 50 años- debe muchísimo.

Más allá de los titulares de los diarios y de una nueva aparición del FMI como bomberos de esta gestión que no acierta en nada que tenga que ver con la economía en general, excepto en las medidas que favorecen a un reducido grupo de aliados y compañeros de clase, situación confirmada por el propio INDEC esta semana cuando advirtió que la mitad de los argentinos gana menos de 14 mil pesos y el 10 % de los argentinos más ricos tiene ingresos 20 veces superiores a los deciles más pobres de la pirámide, en una desigualdad que no ha parado de crecer desde el primer día del gobierno de esta alianza UCR-PRO y los defensores de la República de Elisa Carrió.

El propio Fondo Monetario Internacional en su último comunicado da a entender que el giro de fondos es más político que económico. El análisis de la actualidad de la economía argentina es devastador y en algún punto termina admitiendo situaciones que desde la heterodoxia económica venimos advirtiendo hace meses. Habló, por ejemplo, de que se espera una recuperación gradual en los próximos trimestres, así de vago cuando en su último informe había anunciado que lo peor había pasado y este primer trimestre comenzaba la economía a salir de su letargo.

Más adelante dicen que "sin embargo la inflación sigue alta" y advierten a los inversores que la expectativa de inflación para este año está en aumento con una inercia inflacionaria difícil de quebrar.

Más adelante descubren que los ingresos fiscales están en baja, vaya novedad que hace meses venimos diciendo, si la actividad económica cae la recaudación va con ella por lo que no hay ajuste que alcance. A tal punto cae que los tributaristas ya comienzan a hablar de la necesidad de la AFIP de en breve decretar una nueva moratoria en busca de ingresos extras y sostenidos por los planes de pago.

Pero dicho eso advierten que en los próximos meses "será crítico actuar con prudencia en la ejecución de los planes de gastos" y pide medidas para incrementar los ingresos fiscales, palabras que dan pie también para se acrecienten los rumores de una profundización del ajuste y un nuevo blanqueo con moratoria incluida, teniendo en cuenta que aumentar la presión tributaria parece ya inviable para, párrafo seguido, volver a poner elípticamente la reforma laboral y previsional junto con una mayor apertura al mundo, palabras de las cuales ya todas las economías regionales conocen la definición.

La coyuntura económica no parece propicia ni para las expectativas del Fondo ni para la reafirmación del Ministro de Economía de que lo peor ya pasó.

El Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala en su informe de coyuntura de marzo advierte que "El dólar abandonó finalmente su letargo, en el marco de un escenario menos benigno para las monedas emergentes. Como ya es habitual, la caída del peso fue mucho más pronunciada que la de las monedas del resto de los países de la región, lo cual puso en alerta a las autoridades del gobierno nacional, en un escenario en el cual el tipo de cambio todavía se encuentra lejos de los niveles que habilitarían la intervención del BCRA."

Y agrega que "El retroceso que sigue mostrando el consumo de los hogares se explica por una dinámica inflacionaria poco sensible a la combinación de política fiscal y monetaria contractiva, en conjunción con un escenario incierto de recomposición salarial. El empeoramiento de los ingresos reales es tal que la recesión ya ha comenzado a tener efectos de largo plazo en el nivel de actividad económica".

Y cierra afirmando que "La caída en los ingresos laborales y la pérdida de puestos de trabajo sigue deprimiendo a la demanda, en un escenario en el cual el renovado apretón monetario del Banco Central terminará de hundir el crédito y poner en jaque el flujo de caja de las empresas. En estas circunstancias, encontrar el canal a través del cual se podría filtrar una recuperación pre-electoral se vuelve una "misión (casi) imposible".

Este es el duro contexto en el que llegaron una vez más los bomberos, pero con serio de riesgo de que les sea imposible apagar el incendio.

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