Opinión
Planillas de excel
Domingo, 10 de febrero de 2019Por Marcelo López Álvarez.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

En medio de la relativa pax cambiaria sostenida por el incesante flujo de divisas para sumarse al carry trade, a mediados de la próxima semana el hombre fuerte de la economía argentina llegará nuevamente a Buenos Aires.

Estamos hablando de Roberto Cardarelli, el hombre del FMI que tiene a su cargo el "Caso Argentina". Más allá de la inspección de rigor, hay coincidencia unánime que de que el gobierno argentino pondrá sobre la mesa la necesidad de una nueva indulgencia del organismo ante la cercanía del proceso electoral y la estimación de que los capitales golondrina volverán a refugiarse en activos norteamericanos a medida que se acerque el acto electoral.

El gobierno intentará un permiso del Fondo para que llegado el caso, se pueda intervenir por arriba del tope de venta de 150 millones de dólares y así evitar una corrida que se transforme inmediatamente en inflación y que escriba la lápida de este proceso político.

El desfasaje que se ha generado entre la banda de flotación y la paridad cambiaria genera muchas dudas y preocupación de cuál es el verdadero valor del dólar. Algo para apreciarlo y que nunca falla es la relación de precios de productos en el mundo y ese indicador simple, sin rigurosidad científica pero altamente efectivo, muestra que otra vez se está atrasando el tipo de cambio, beneficiando a los capitales especulativos y, una vez más, cayendo su peso sobre la economías regionales y productivas.

Para colmo, la batalla contra la inflación ya está perdida también por este gobierno, que fue de lejos muy poco propenso a darla, por que para batallar contra la inflación en la Argentina hay que olvidarse de la ortodoxia y tener en cuenta componentes que entran en el radar de sectores cuidados por esta gestión. La voracidad empresaria, la cultura del cubrirse por las dudas y la política entendida no como beneficio de una comunidad, sino clasista de proteger a los míos, son componentes fundamentales de los procesos inflacionarios argentinos y esta gestión no es una solución sino una parte del problema. Baste solo como ejemplo el manejo de las tarifas energéticas que llenaron las alforjas de manera inusitada de los accionistas de estas empresas y que casualmente coinciden en nombre, amistad y familiaridad con actores principalísimos del entorno de Mauricio Macri.

La necesidad del waiver del FMI se hace patente al analizar la película del mercado y no la foto del día, como lo hacen a sabiendas del engaño los principales actores del mundo de la comunicación.

Varios de los economistas y periodistas cercanos al Palacio de Hacienda y al BCRA, destacaron durante la semana que, si bien el Central lograba bajar las tasas de las Leliq tomadas como referencia en el mercado, los bancos no trasladaban esa baja a los clientes.

La realidad es que el mercado lee que la pax es transitoria y que cerca del periodo electoral, el gobierno se verá compelido a convalidar nuevos aumentos de tasas para no zafar de una posible corrida cambiaria. Esto no es para iniciados y los halcones de los mercados juegan al póker con las cartas marcadas.

Mientras todas estas batallas de magnates y rufianes se libran, se llevan puesta la economía real que no da señales ni de una pequeña esperanza de vida.

Reiterar las caídas fenomenales de todo tipo que venimos retratando semana a semana es casi obsceno a los ojos de lectores que lo saben de memoria porque lo viven día a día en sus trabajos, sus empresas y sus emprendimientos, con los aumentos que se acumulan contra el discurso oficial de que la inflación está bajando.

Advertimos hace semanas en este espacio que la presión que ejercería los más de 20 puntos que faltaban pasar de mayoristas a minoristas, sumado a los aumentos tarifarios que el gobierno no cede, hacían imposible soñar con un parate de la carrera inflacionaria, los grandes centros comerciales esta semana recibieron listas nuevas de sus proveedores con aumentos en promedio superiores al 10 por ciento, dejando la previsión de inflación para febrero más cercana al 3 que al 2 por ciento.

El estancamiento de la economía es auspiciado por el propio gobierno, que continúa con el recorte de partidas en obra pública, educación, salud, en pos de cumplir con los intereses y compromisos de la deuda. Tanto es así que hasta esta semana se confirmó algo que también adelantamos hace bastante en esta columna, el fin del sueño de Vaca Muerta como motor de la generación de trabajo y divisas. Pudo más el FMI y el gobierno cortó de cuajo los subsidios para incentivar la producción, resultado final: de ser una esperanza de trabajo y dólares se transformó en una nueva ola de despidos y amenazas de juicios multimillonarios -por cambiar las reglas del juego- que el Estado perderá a manos de las petroleras con la otrora aliada Techint a la cabeza.

Pero si los grandes jugadores sufren, ni hablar de las economías regionales que directamente ni son tenidas en cuenta por el Gobierno Nacional abandonándolas a su suerte, restándoles competitividad internacional o apretándolas con la AFIP que aumentó los intereses para los planes de pago y financiación de deudas a niveles casi bancarios.

La realidad es una e incontrastable. Por esas cosas bellas que aún le quedan a Mendoza, este cronista compartió tres cafés circunstanciales esta semana con un funcionario mendocino de un organismo nacional, con un dirigente del sector productivo y agropecuario y un legislador de la opooficialismo, los tres -palabras más palabras menos- tuvieron el mismo diagnóstico: "Este Gobierno cree que la política y la sociedad son planillas de Excel".

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