Cornejo fue por el atajo separador y por el candidato de menor riesgo posible
Martes, 5 de febrero de 2019
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

En un solo día y con pocas horas entre uno y otro, Alfredo Cornejo dio los pasos que más lo inquietaban y le quitaban el sueño: se decidió por desdoblar las elecciones de Mendoza de la nación y se inclinó por ungir a Rodolfo Suárez, el intendente de la Capital, como candidato a sucederlo, su carta brava para darle continuidad a la que considera una gestión sin estridencias, pero de reformas profundas en la administración del Estado y en el manejo de la cosa pública.

Lo del desdoblamiento electoral era un secreto a voces. Sólo restaba que anunciara el cronograma electoral vigente desde que se aprobara la ley que él mismo envió a la Legislatura en el 2016. Los mendocinos, en concreto, iremos a las urnas en fechas separadas de la nación: el 9 de junio en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y el 29 de setiembre la general para gobernador y vice.

Pero la confirmación de Suárez, el Rody, como el candidato oficialista dentro del espacio Cambia Mendoza no estaba cantado. Hasta que se decidió por el intendente capitalino, su Plan A fue Martín Kerchner, el ministro de Infraestructura, Economía y Energía. Pero Kerchner -a quien le tiene un afecto casi paternal, una confianza ciega en eso de que podría haber sido el garante absoluto de la "reelección de la gestión" y que es parte de ese equipo de gobierno que comenzó a delinear desde las épocas de la Intendencia de Godoy Cruz-, no aleja los márgenes de alto riesgo a los que se enfrentará la administración radical, en unas elecciones que Cornejo imagina serán raras y embarulladas.

En verdad, Suárez es un precandidato del espacio Cambia Mendoza. Porque Omar de Marchi -que recibió la noticia de boca de Cornejo en esa reunión de la que también participó Suárez y cuya fotografía se distribuyó vía redes sociales alrededor del mediodía del martes-, ratificó su intención de ir por la gobernación con un "¡ahora más que nunca!", según les comentó, enfático, a sus más cercanos colaboradores. Claro que, además, el referente de Macri en Mendoza e intendente de Luján, no escondió sus críticas al desdoblamiento que el gobernador había anunciado antes. "Lo lamentamos, se gasta un dinero importante. No entiendo por qué no se aplica el sistema de boleta única", además de calificar de "despropósito" el hecho de que en algunos departamentos se vote hasta siete veces en el año.

Es probable que Cornejo, en sus tres charlas que reveló haber tenido con el presidente Macri (en enero en Villa la Angostura frente a frente, el último sábado y en la noche misma del lunes por teléfono), lo haya terminado convenciendo al jefe de Estado nacional que, para apuntalar un ansiado triunfo nacional que ambos desean en octubre frente al peronismo, lo mejor es que alguna de las provincias gobernadas por el radicalismo adelantara sus comicios para contrarrestar con victorias contundentes la catarata de derrotas que podría sufrir el oficialismo en las provincias que gobierna la oposición. Ese fue el argumento que el mendocino más defendió detrás de su convencimiento de separarse de la elección nacional porque, en concreto, la gestión nacional y la propia imagen de Macri tiran para abajo las chances de Cambia Mendoza, aunque el peronismo en la provincia esté lejos de alumbrar una oferta electoral competitiva por su propia situación de fragmentación que presenta. Distinta es la situación del universo peronista que juega en el escenario nacional, claro está.

Tampoco hay que descartar que el gobernador y líder de la UCR nacional -para evitar un mayor disgusto del presidente por no adoptar la misma estrategia que ya acordaron María Eugenia Vidal en Buenos Aires y Horacio Rodríguez Larreta en CABA-, le haya dejado trascender que podría ser candidato a diputado nacional, acompañando la boleta que encabezará Macri aspirando a la reelección y con el fin -deseable para ambos- de transferirle algo de su imagen positiva y tratar de evitar, con ello, una probable derrota de Cambiemos en la provincia frente al peronismo unido o contra alguna de sus variantes que pueda llegar a mostrar. Todo es posible. Ya lo dijo Cornejo hacia fines del año pasado: "Si el frente me lo pide y me necesita, seré candidato a diputado", aunque no le agrade de ninguna manera el mezclarse con 257 legisladores y caer en la licuadora parlamentaria.

Aunque Cornejo espera, como todos en el oficialismo, un repute de la economía para mediados de año, no es tan optimista como se muestran en el gabinete nacional y en el PRO de Macri, Peña, Vidal, Larreta, Durán Barba y compañía. Desconfía. Y no correrá riesgos innecesarios. Ya demasiado tiene con, precisamente, la situación económica que tanto daño le ha hecho al ánimo social y a los sectores medios de los que tanto necesita para ganar.

En las mediciones que consulta a menudo, Cornejo ha visto que la imagen de Macri en Mendoza se ha desplomado entre diciembre y enero. Y que ese desplome afecta o impacta en la gestión provincial y también al candidato a defender la gestión; en este caso Suárez. Es que la gestión provincial cae alrededor de veinte puntos cuando se la asocia a Macri. Dato que conoce el peronismo que machaca en las redes con el "Macri es Cornejo - Cornejo es Macri".

Pero hay algo más. Hasta mediados del año pasado aparecía un dato inalterable en los sondeos: ese que indicaba que casi el 62 por ciento de los mendocinos consideraba su situación económica personal como "pasable", aún con la inflación indomable y el consumo por el piso. Hoy, ese 62 por ciento se ha transformado en un 50 por ciento. Demasiado riesgoso seguir el derrotero espinoso de Macri.

Ante eso, el atajo separador, su mejor alternativa y Suárez, el que achica lo más posible el margen de error por medir un poco más que Kerchner en todas las encuestas.

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