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¿De quién, cuándo y dónde surgió la "bendita sensación térmica?
Martes, 29 de enero de 2019

El calor abruma. Cuesta caminar dos cuadras por la calle sin sofocarse. Los canales de televisión indican que la temperatura ronda los 35 grados. Pero en sus zócalos destacan, en fondo rojo y con títulos catástrofe, otro número. Al mediodía, esa cifra era de 43.6 grados. La "sensación térmica". Ese número que en verano nos hace sentir más agobiados y en invierno más desamparados. Una especie de temperatura paralela, de temperatura blue.

¿Cuándo nació el término? ¿Desde cuándo se empezó a tener a la sensación térmica como referencia meteorológica? Mientras en 1978 Argentina se preparaba para recibir a las delegaciones que disputarían el décimo primer Mundial de Fútbol, mientras atravesaba la dictadura militar, un nuevo concepto se fue instalando desde uno de los programa radiales de mayor audiencia.

Apenas dos días antes del inicio del Mundial, dos palabras llegaron para quedarse cuando se hablaba de pronósticos del tiempo: "sensación térmica". Quien primero lo utilizó fue Magdalena Ruiz Guiñazú en su programa Dos en la noticia, uno de los más escuchados del momento.

La mañana del 29 de mayo se anunció que la temperatura era de 7° 5, y que la sensación térmica era de 0°. Los oyentes comenzaron a llamar. De pronto, todo el mundo quería saber por qué había dos temperaturas.

La revista Radiolandia se hizo eco del fenómeno e intentó explicarlo a sus lectores en su número del 29 de junio del '78: "La sensación térmica, cacareada por distintas radioemisoras y diferente a la temperatura ambiente, consiste, según el Servicio Meteorológico Nacional, en el efecto del viento sobre la piel. Así si hay 0 grado y no hay viento, una persona abrigada tiene una sensación térmica, en el rostro de 10 grados. Y si hay un viento de 40 kilómetros por hora su cara sufre como si hubiera 15 grados bajo cero. En esos casos (y pese a que el S.M.N. no lo dice), la grapa puede ser un factor compensador".

Unas semanas después, una lectora de la revista Gente agradecía este nuevo aporte: "Gracias al descubrimiento de la sensación térmica ahora podemos salir a la calle con la ropa adecuada. Hace años era difícil acertar con el número de pulóveres. Susana Lafont. Capital".

Por aquellos tiempos la revista Humor recién daba sus primeros pasos. En su segundo número, de julio de 1978, se mofaba del revuelo que causaba el recién llegado: "Uno se levanta. Las chancletas ya le empiezan a anunciar que hace frío. Va tiritando al baño. Y con los preparativos de la ducha prende la radio. La primera cosa que uno se entera en el día es que hay cuatro grados y una "sensación térmica de un grado bajo cero". ¿Por qué? ¿Por qué esa tortura? ¿Cómo se defiende uno? Porque cuatro grados se aguantan, pero uno bajo cero es mucho frío. Entonces uno no se baña, ni se lava y sale a la calle muy deprimido. Y no sirve para nada en todo el día. Como siempre".

Mientras ese mayo de 1978 fue más cálido que lo normal, junio empezó con mucho frío. Basta ver las fotos del Mundial para notar al público muy abrigado en las tribunas. El escritor Fabián Casas perpetuó el concepto de "Frío Mundial 78" en su gran cuento El bosque pulenta. Y no sólo hablaba de la temperatura sino tal como él lo llama de "un frío metafísico".

Desde principios del siglo XX, el 1° de junio había tenido como temperatura máxima 30 grados y como la más fría 5 grados. Los primeros días de junio del '78 estuvieron entre las marcas más bajas históricas hasta ese momento. Naturalmente que ese protagonista inesperado también se utilizó como variable para analizar o pronosticar posibles resultados ante el tema obligado de conversación que era el Mundial.

Algunos creían que la floja primera ronda de Brasil se debía al factor climático y hasta no faltó quien aventuró, muy desacertadamente, que Suecia llegaría a la final dado que estaban acostumbrados a lidiar con el frío.

Es posible que esta circunstancia, la aparición súbita de las bajas temperaturas, favoreció a que el concepto de la "sensación térmica" llegara para quedarse. El factor psicológico de sentir que el clima era todavía más crudo, que se necesitaba más abrigo.

Durante años, la tapa de "Los Personajes del Año" de la revista Gente marcó época. Aquel número que solía editarse en medio de diciembre vendía cientos de miles de ejemplares. Además de las personajes de la tapa recargada de figuras, en la nota interior, se establecía una especie de palmarés en el que se destacaban los hechos más salientes del año.

La mejor frase, el éxito, la desilusión, el tema más comentado, el implemento de moda. En su balance de 1978, la revista eligió como la palabra del año a "Sensación Térmica" y esta fue su explicación: "Nacida en el Servicio Meteorológico sirve para explicar por qué con 20 grados de temperatura, uno igual se muere de frío".

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