Con un fin solidario, un español busca subir el Aconcagua en 36 horas
Foto: Yemel Fil
Rubén López, un empresario español, llegó a la provincia para recorrer 360 kilómetros en bicicleta y hacer cumbre en el Aconcagua en 36 horas. Con 41 años, el CEO de la Fundación Invencible, va al límite para recaudar dinero que destina a ayudar a diferentes fundaciones.
Desde que empezó la Fundación, hace tres años, Rubén hizo cosas extremas para recaudar fondos. Sin embargo en el mes de mayo se marcó nueve retos particulares. El primero consistió en estar 24 horas en una bicicleta estática completando casi 600 kilómetros y el último, afirmó, será subir el Everest sin oxígeno.
Lo recaudado en el desafío provincial se destinará a becas deportivas para la fundación Soñar Despierto de Madrid. "Vamos a crear unas becas para que los niños que están en los orfanatos puedan prácticas atletismo, tenis, básquet y futbol". La fundación es sólo un canal conductor, recauda el dinero y luego lo da, contó el empresario.
Por más que tiene decidido no hacer retos toda su vida aún tiene fuerza y ánimo. Para el segundo semestre del año ya hay planeados otros lances: dar la vuelta al mundo en 80 días, cruzas Los Andes, nadar en la Antártida, entre otros.
El motor que impulsó a Rubén a ayudar son los niños. "Me molesta mucho la pérdida de tiempo, la falsedad, la hipocresía, la maldad, y los niños no tienen eso. Un niño en África -que probablemente lleva tres días sin comer- te mira, sonríe y te da un abrazo. Ese es un espíritu que deberíamos ser capaces de trasladar a todo el mundo" aseguró.
Inquieto y apasionado resaltó, "duermo dos, tres horas por día. Hay que administrar el tiempo, soñar, sentirse vivo, hay que agradecer a la vida. No sabemos cuándo nos va a pasar algo. Hay que hacer, crear, no malgastar el tiempo".
Sin hijos pero en pareja destacó, entre risas, "ella me conoció loco, aventurero, emprendedor y un poco insaciable. Se enamoró de mí así y cuando puede me acompaña. El amor tiene esas cosas, es indestructible cuando es verdadero".
Propietario de una buena cantidad de empresas de distinta índole Rubén nunca renunció a la solidaridad, no para cambiar el mundo sino, para contagiar a los otros. "No hace falta que todos subamos el Aconcagua, con que le demos los buenos días al kiosquero ya le podemos cambiar el día a alguien"
Por último recalcó con optimismo el buen tiempo que acompañará a la expedición el día Miércoles, "se abrió una ventana muy buena, casi que me están obligando a que lo consiga".