Opinión
La economía no reacciona y la política empieza a jugar
Domingo, 18 de noviembre de 2018Por Marcelo López.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Los contrastes de números y expectativas fueron tan evidentes esta semana como pocas veces se ha visto. Por un lado, la calma financiera con un dólar estable (a fuerza de transfusiones de deuda y timba global) y tasas en lenta baja; y por otro, la ratificación definitiva de un parate económico de magnitudes históricas.

Incluso teniendo un buen 2019 (cosa que ni siquiera prevé el dibujo presupuestario aprobado esta semana), la economía argentina será por los menos 2 puntos más chica que cuando Mauricio Macri tomó las riendas de un país supuestamente en crisis terminal.

La calma del dólar sigue siendo un argumento mediático del Gobierno para comunicar que tienen algún logro que no deja de ser ficticio y forzado, no sustentable en el tiempo ya que, como explicamos alguna vez aquí, no está logrado con recursos genuinos. La pax cambiaria costo en intereses entre enero y octubre 232.368 millones de pesos (en letras, para que quede más claro: Doscientos treinta dos mil trescientos sesenta y ocho millones de pesos) una cifra 64 por ciento mayor que el mismo periodo de 2017. Solo en octubre de este año se pagaron 61.741 millones de pesos, un 109% más que el año pasado. O sea, la calma no es gratis ni genuina, los valores pagados en intereses explican claramente el porqué del presupuesto de ajuste infinito que se aprobó esta semana.

En el negro de la foto están los números de la economía real que día a día abruman a los lectores y escuchas atentos a la coyuntura. Un relevamiento de ADIMRA (Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina) determinó que el 52% de sus asociados prevé caídas de producción en la última parte de este año. En lo que va de la gestión de este gobierno la industria metalúrgica perdió mas de 14 mil puestos de trabajo y sus niveles de actividad están incluso por debajo de 2015. El informe de ADIMRA agrega que más del 10% de los consultados presentaron procesos preventivos de crisis, el 20% recortó la jornada laboral y el 50% eliminó las horas extras de sus trabajadores y casi el 10% también recurrió a las suspensiones.

Un informe del colega Francisco Martiarena en BAE, adelantó esta semana que las ventas en el Mercado Central de Buenos Aires descendieron un 40% respecto a octubre del año pasado. Mientras el INDEC registraba un aumento en los alimentos por encima de la media de la inflación anual, el Banco Central informaba un crecimiento al 2,3 en la incobrabilidad de los créditos; pero lo más preocupante es que la morosidad en los créditos de las familias está más de un punto por encima de la media (3,6), a la vez que la demanda de créditos en las entidades bancarias descendió 7,6 puntos lo cual representa la mayor caída desde el estallido de la convertibilidad en 2002 que había sido de 10 puntos, según develó un estudio detallado de la Consultora Radar.

El contraste entre la economía real y productiva con la financiera es tan fuerte, que hasta sectores de la base férrea de sustentación del gobierno comienzan a mostrar su preocupación. El titular de Confederaciones Rurales Argentinas, Dardo Chiesa, fue lapidario esta semana: consultado por una radio porteña expresó sin filtro, "El gobierno llama para hablar pelotudeces y nos enteramos por la radio de las retenciones al agro o bienes personales, no puede ser" y cerró asegurando "Con la carne en el kirchnerismo teníamos más rentabilidad que ahora".

Los propios cálculos del Gobierno desestiman una recuperación que pudiera replicar el ciclo 2016/17, más bien por el contrario, el presupuesto augura una nueva caída de la economía para el 2019.

En un contexto donde los tiempos electorales se aceleran, la economía comienza a tener preponderancia en la actividad política. Desde sectores cercanos al gobierno comienzan a sugerir que la única forma de retener el poder es profundizar el ajuste, para obtener el apoyo de los círculos rojos del poder local e internacional. Desde la oposición, por el contrario, proponen reformular el ciclo económico en busca -paradójicamente- de un nuevo cambio.

La preocupación mayor, sin dudas, es cómo coordinar el proceso de endeudamiento elevado de esta gestión con políticas que puedan reactivar la producción y el mercado interno. Con mucha reserva, la Ex Presidenta de la Nación y posible candidata, llamó en los últimos días a Guillermo Nielsen. Según pudo confirmar esta sección, la ex mandataria se reunió con el economista que llevó adelante las negociaciones del canje de deuda del Gobierno de Néstor Kirchner, para tratar especialmente la situación para 2020/21, donde las remesas del FMI habrán terminado y la carga de deuda e intereses con acreedores externos llegarán a niveles realmente históricos.

Pero no solo la oposición muestra la preocupación por el problema, hace unos días uno de los nombres que suena como candidato del oficialismo en la nuestra provincia, confesó a un grupo de amigos en una reunión social que debía pensar muy bien si jugaría o no en las elecciones del próximo año. Su preocupación no era otra que la carga de la deuda en la economía nacional y provincial para el 2020 y 2021, que tendrá un peso fundamental en cualquier gestión de gobierno en el próximo turno.

La aparición del ARA San Juan y el inminente comienzo de la Reunión del G20, seguramente sacarán por unos días la economía de las tapas de los diarios, pero esto no cambiará la realidad que no es otra que un campo minado para el desarrollo de un país que, por ahora, solo tiene como sustento la deuda y una economía cada vez más primarizada. 

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