Reseña
Cachetazo de campo: confesiones de dos almas a la intemperie
Domingo, 4 de noviembre de 2018
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

Hay un llanto contendido y también hay unas lágrimas que no dejan de brotar de unos ojos que piden a gritos piedad. Hay una madre y una hija. Hay un vínculo tortuoso entre ellas y confesiones violentas. También hay un territorio: el campo. Un destino en apariencia no elegido y un extraño que amenaza y observa...

Todo esto hay en la obra Cachetazo de Campo, de Federico León; pero también está lo que no hay. Aquello que no se nombra. Lo que no se dice. Lo que no se cuenta. Las pequeñas grietas por las que se cuelan escenarios imaginarios de una historia que llega fragmentada. Aunque acaso esto no importe demasiado, porque lo que importa es el hecho vivo. Los instantes de una teatralidad que se entrega al espectador de manera visceral. Y vista así, la experiencia es cruda, movilizadora, pero también perfecta.

Foto: Yemel Fil. 

Esta versión de la puesta del autor bonaerense tiene a Natasha Driban en la dirección. Tiene a Ileana Spano en el rol de la madre, a Rolando Orduña personificando a el campo y a Claudia Racconto interpretando a la hija (papel por el cual obtuvo el premio a mejor actriz en la última edición del Festival de Estrenos). También tiene un espacio escénico único que es el taller de la artista Eliana Molinelli, que se abre generoso para dejar discurrir una puesta que deposita en su elenco y en los lugares que ofrece la casa todo su espesor dramático.

No hay fisuras en el planteo de dirección, como tampoco en la intimidad que otorga la música y la luz utilizada. Mucho menos hay fisuras en el trío actoral que dialoga entre sí con palabras, gestos y miradas, en un juego que se plantea de complicidad y de intrigante tensión. Son ellas, sin embargo, quienes además se juegan el cuerpo y la piel para sobrellevar al desnudo una puesta que deja a sus personajes existencialmente vulnerables. Y es el alma de mujer la que larga su dolor. Un dolor que se confiesa ante una geografía tosca y asfixiante. Tanto cielo, tanto tiempo, tanta nada.

Orduña, Racconto y Spano (de izquierda a derecha). Foto: Yemel Fil. 

"Cachetazo de campo", de Federico León, es una obra emocional, misteriosa. Una obra fuerte que se vuelve bella en el espanto. ¿Puede ser posible esto? Cuando hay talento y un buen equipo para sostener tanta teatralidad, sí. La versión de Driban tiene lo que se necesita para lograrlo y por eso es una de las propuestas de este año que sobresalen en la cartelera local.

Una nueva función de la pieza teatral se celebrará el próximo 17 de noviembre, a las 22, en el Espacio M ubicado en Godoy Cruz. El lugar tiene capacidad para 20 espectadores y se puede asistir sólo con reserva previa al: 2612065339.

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