La administración Cornejo se juega una ficha en China, como sus antecesores
Jueves, 1 de noviembre de 2018Por Marcelo Torrez.
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

Tras cinco años, Mendoza vuelve a China con una misión oficial. Desde el lunes, la administración radical de Alfredo Cornejo se jugará su carta comercial para vender Mendoza al gigante asiático como también lo hicieron las administraciones peronistas que la sucedieron, la de Celso Jaque y de Francisco Pérez. La actual tiene una particularidad: no estará comandada por el gobernador Alfredo Cornejo, sino por su ministro de Economía, Infraestructura y Energía, Martín Kerchner y el subsecretario de energía, Emilio Guiñazú. Como dato adicional a todo esto, Cornejo llegará este fin de semana a México. Hacia la ciudad de Guadalajara parte mañana invitado por el Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD) para exponer sobre las transformaciones que ha encarado en el Estado mendocino y su ya famosa "revolución de lo sencillo".

Volviendo al tema China, hay que decir que el gigante que conduce Xi Jinping ha organizado la mayor feria comercial de importadores de la que se tenga memoria y ha logrado concitar la atención del mundo entero, en medio de la guerra comercial que libra con los Estados Unidos, país que busca bloquear el ascenso estrambótico de China que va camino a convertirse en la primera potencia económica del globo. El lunes, el presidente chino dejará inaugurada la reunión de importadores de su país con la presencia de todo el mundo con intenciones de venderle sus productos, en la ciudad de Shanghai. Argentina fue invitada el año pasado a participar. Mendoza estará allí representada económicamente por 16 bodegas que se sumarán a un par de San Juan y a otras tantas del norte argentino. Además de los vinos argentinos, la carne Premium del país también se hará presente en ese encuentro que se extenderá por cinco días.

La agenda que liderará Kerchner ha sido planificada por la fundación ProMendoza, el gobierno provincial con la intervención de la Cancillería. A lo largo de todo el itinerario, bastante apretado y comprimido, Kerchner tiene previsto exponer sobre "Mendoza, una tierra de oportunidades" ante potenciales inversores que lo esperan en la sede del mayor banco del mundo, el ICBC, pero también lo hará en Singapur a donde se dirigirá por algunas horas en una visita relámpago y también en la provincia china de Guangzhou. Tanto en las ciudades chinas, como en Singapur y también en Dubai, la misión visitará los flamantes "hub", una suerte de centros logísticos de los que dispone la provincia para concentrar la oferta económica compuesta por los vinos, las frutas y algo de la metalmecánica.

En el 2013, durante los primeros días del mes de noviembre de aquel año, exactamente cinco años atrás, Pérez encabezaba una visita a China que se extendió a Catar. También, con objetivos similares, la idea siempre ha sido mostrar institucionalmente a Mendoza, acercarla a los mercados chinos y ofrecerles lo que tenemos. Desde al menos veinte años que Mendoza se viene abriendo a los mercados del sudeste asiático con relativa suerte. Todas las misiones resultaron ser, mientras se protagonizaban, promisorias y alentadoras. Aunque en términos concretos y reales poco se ha visto en la economía mendocina de todo ese esfuerzo por encantar y seducir a una población de casi 1.400 millones de habitantes que necesitan de todo, en calidad y en volumen; una nación que desde 30 años atrás no deja de crecer económicamente hasta convertirse en el primer pueblo del mundo con mayor PBI per cápita. Pero Mendoza tiene que competir con vecinos, como Chile y Perú, que han llegado a venderles a los chinos los mismos productos que tenemos para ofrecer a un mejor precio y muchas veces con calidad superior.

Ahora, como en el 2013, Kerchner tiene previsto tomar contacto con los representantes de la empresa Shanghai Potash con la idea de interesarla en la explotación de la paralizada mina de sales de potasio que administraba la brasileña Vale en Malargüe. El resultado es una incógnita. En el 2013 Pérez en persona buscó interesar a los chinos de lo mismo. Pero los chinos en aquel momento regenteaban su propia mina de potasio en Canadá con una inversión de 300 millones de dólares anuales y, al menos en aquel momento, tenían la demanda satisfecha porque, además, habían logrado idear un sustituto del potasio que lo necesitan para fertilizar sus tierras.

Y, mencionado intentos fallidos, todos recuerdan el contrato que Pérez firmó con los funcionarios chinos para la construcción de 6 mil viviendas en Mendoza que quedó en la nada por varias razones: en primer lugar, porque los chinos pretendían llegar a Mendoza con los paneles fabricados en China para la construcción de esas viviendas, un tema al que la Cámara de la Construcción mendocina se opuso porque les arrebataba su propio objeto comercial en Mendoza. La inversión sería de más de 400 millones de dólares que no se concretaron nunca, como tampoco el intento de seducción para que los chinos administraran la reactivación de un tren de pasajeros y de cargas que uniría San Martín con Mendoza.

Ahora se abre otra oportunidad. Un nuevo sueño de empresarios y del propio gobierno, en este caso el administrado por Cornejo, por abrir un canal de comercio virtuoso con el más grande mercado que hoy existe en el mundo.

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