Torrez en Andina: Con el todo el pasado y el presente a cuestas: las estrategias que se avecinan
Lunes, 29 de octubre de 2018
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

En su columna habitual de todos los días en el programa Sin Verso, que se emite por Radio Andina 90.1 de lunes a viernes de 7 a 10, el periodista analiza la actualidad local y nacional. Aquí la columna completa. 

Al ritmo con el que cada semana se van conociendo las opiniones de los argentinos sobre los principales dirigentes políticos vía las encuestas -sean del oficialismo y/o de la oposición-, en los mismos políticos va creciendo, a la vez, la curiosidad por conocer el derrotero de lo que se entiende como incide el índice de optimismo, el estado del humor social, presente y a futuro, las expectativas generales y con ello, desde ya, van imaginando elaborar estrategias de acercamiento y de capitalización del momento de cara a lo que será la gran contienda electoral del 2019.

A las caídas y mejoras relativas de las imágenes de los principales dirigentes, potenciales candidatos para el 2019, se va sumando un nivel de estudio un poco más complejo de lo conocido. Tiene que ver con la proyección de la situación económica y su influencia al momento de decidir el voto. Alfredo Cornejo, particularmente, está muy atento a esa situación. Y se esperanza, como todo el oficialismo, en que la situación mejore a partir del primer trimestre del año próximo, momento clave según intuyen todos los analistas.

Está claro que ese comportamiento atento responde a la premisa más vieja que el mundo de que el elector vota con el bolsillo en la Argentina. De acuerdo a cómo esté su situación personal antes y al momento de emitir el voto, se configura su decisión. Está claro que, a su vez, desde los sectores de la oposición quizás menos predispuestos a hacer algún tipo de aporte virtuoso para salir del atolladero en el que se encuentra el país, se apueste a que todo estalle más temprano que tarde. Eso fue lo que se apreció en las horas previas a la media aprobación del presupuesto en la Cámara de Diputados al promediar la semana. Una minoría parlamentaria, revoltosa y prepotente, dejó por momentos el debate duro desde las bancas, lo que resulta a todas luces legítimo y atinado en función de las voluntades que dice representar, para intentar frenar la sesión y abofetear e infringirle una derrota política al gobierno que sería altamente festejada, aunque más no fuese por algunas horas. La premisa era bloquear el avance del Fondo Monetario en la elaboración del ajuste que prevé el presupuesto, pero por sobre todo bloquear el avance de una administración que se ha jugado todo lo que tiene a ese plan de reordenamiento de las cuentas públicas y en la construcción de un clima de negocios que prometió y que no ha cumplido, con inversiones, crecimiento y desarrollo que creía llegarían por el solo hecho de despojar al kirchnerismo del poder.

Con cinco meses de caída libre de la economía, con la profundización de la recesión, con la amenaza latente de pérdidas de empleos que se van sumando, cierre de comercios y Pymes en crisis, el panorama para aquellos que en el oficialismo se aferran a un cambio de expectativas para el año próximo no son muy alentadoras. Sin embargo, Cornejo y sus más cercanos siguen a pie juntillas la esperanza de que el viento cambie de dirección para cuando estemos en la próxima vendimia.

Así como Mauricio Macri y su elenco más cercano tienen todos los fines de semana las encuestas de una decena de consultoras, algunas que trabajan para el oficialismo y otras que les acercan y que son elaboradas o bien para sectores de la oposición o bien para empresarios, Cornejo también sigue de cerca el humor social. Pero más que descubrir cómo miden sus potenciales candidatos a mantener la gobernación, lo desvelan los datos generales para proyectar estrategias y poblar la agenda pública de iniciativas del Ejecutivo. Entiende que de esa manera se asegura el centro del ring y el control de todas las variables que conforman el debate político en Mendoza.

Es así que cada tanto la encuestadora en la que confía le actualiza el estado de ánimo de los mendocinos: su situación personal, la de su entorno, la del núcleo familiar, su situación laboral, la comparación con lo que le sucedía un año atrás y las perspectivas hacia delante. Con esa información Cornejo se hace un potencial estado de situación y analiza diversas variables como respuesta. Hace muchos meses que esos trabajos de humor le vienen manifestando más o menos lo mismo: se trata de un gran porcentaje de la sociedad mendocina que asegura tener una situación económica "pasable". Ese grupo de opiniones ha estado regularmente entre un 60 y un 62 por ciento de la población. El último dato de algunos días atrás le indicó una baja al 58 por ciento.

Que un 58 por ciento de los mendocinos aseguren que tienen una situación pasable, no significa que estén mejor que un año atrás, ni mucho mejor que a fines del 2015, interpretan en el gobierno. Tampoco eso significa que su candidato el año próximo tenga asegurado el triunfo. Para ello tendrá que lidiar con la posibilidad siempre latente de que todo vaya de mal en peor, como hoy indican las proyecciones al menos hasta fin de año. Y, además, una elección en la provincia también puede que se contamine con el ánimo adverso que crece en contra de la administración de Macri, gobierno del que forma parte. De ahí que, entre otras cosas, Cornejo analiza las encuestas casi semanales que recibe para decidir en qué momento votar, si junto con la Nación o separada de ella.

Y no es descabellado para nada que tanto el oficialismo como la oposición analicen el estado de ánimo para diseñar sus propias estrategias. Cornejo confía, más que por deseo que por lo que la realidad le muestra, que la economía a fines del primer trimestre del año próximo mostrará una cara más promisoria que el desastre actual. Con una mejora, por leve que sea, interpreta que una vuelta al pasado será descartada. En la otra vereda, desde ya, están mirando otra cosa: que las profecías de mejoras finalmente no se concretarán y que todo el bagaje negativo que los envuelve con las administraciones mediocres y dudosas que encabezaron no será relevante, sino que lo que realmente se tendrá en cuenta también está vinculado con una vuelta al pasado, pero a ese estado de bienestar que hoy se promete reinstaurar y con el Fondo Monetario y sus recetas fuera de casa.

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