Torrez en Andina: El golpe radical al interior del gobierno de Macri
Lunes, 22 de octubre de 2018
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

En su columna habitual de todos los días en el programa Sin Verso, que se emite por Radio Andina 90.1 de lunes a viernes de 7 a 10, el periodista analiza la actualidad local y nacional. Aquí la columna completa.

De todos los encuentros que el Radicalismo ha organizado con su cúpula desde que comparte la Alianza Cambiemos -pero no los trazos finos del gobierno-, con el PRO de Mauricio Macri, el del viernes en Buenos Aires resulto ser el más preciso, claro y contundente al señalar las diferencias que lo distancian de la administración nacional. Y fue también el primero en donde se confirmó que para las elecciones del 2019 Macri no sólo se tendrá que preparar para resistir la o las alternativas opositoras que le pondrá enfrente el peronismo en todas sus variantes para arrebatarle el poder, sino que además deberá prestarle atención a la conformación de una lista propia de la UCR que comienza a definir cómo, con qué candidatos y de qué manera lo enfrentará en las PASO previas a las generales.

Como era lógico que sucediera, la alianza Cambiemos comienza a demostrar señales de resquebrajamiento hacia dentro de sus filas entre los tres partidos que la conforman. A las conocidas y lacerantes críticas de Elisa Carrió, la líder de la Coalición Cívica, de la semana pasada, ahora se suma la decisión de la UCR de protagonizar la escena política levantando la bandera de la defensa de los sectores medios, uno de los flancos más débiles del propio gobierno.

El radicalismo no sólo mostró su molestia por haber sido dejado afuera de todas las decisiones trascendentes que tomó Macri, entre ellas claro está las vinculadas con la política de ajuste de tarifas de los servicios públicos. También decidió dar ese paso al prever que, si no se muestra claramente en contra de algunas de las medidas asumidas por el presidente, en especial aquellas que hicieron descender la imagen de la gestión, y que como contrapartida provocaron el crecimiento de la desconfianza y la falta de credibilidad de los sectores medios, puede que los territorios que gobierna se vean afectados y arrastrados también en la debacle. Allí radica, en parte, la explicación de por qué el radicalismo salió decidido a exigir el fin del ajuste, el inicio de la agenda del desarrollo y a promover la posibilidad de que compita mano a mano con los candidatos del PRO en el proceso electoral que se avecina para el 2019.

Pero el competir contra Macri, sin romper Cambiemos, no está decidido. Dependerá de cuánto cambie la estrategia del presidente y de los hombres que lo entornan por permitirle al radicalismo más protagonismo en el plan oficial. Esto implica, quizás, ir con una fórmula común que contenga a un exponente radical y también que la política económica dé el giro que están esperando los propios radicales para intentar salvar al gobierno en la contienda electoral.

Para ello, los radicales esperan incluir algunas medidas específicas en el armado del presupuesto 2019, entre ellas la resistida por parte del presidente de extender el pago del impuesto a las Ganancias a todos los jueces y empleados del Poder Judicial y otras particulares de algunas de las economías regionales como la de eliminar definitivamente el impuesto a los espumantes que se impulsa desde Mendoza y San Juan.

Uno de los aspectos más llamativos que dejó la cumbre del viernes en Buenos Aires, sin tanta repercusión llamativamente, resultó ser el reclamo para dejar de financiar vía el Ministerio de Desarrollo Social de Carolina Stanley a las organizaciones sociales más enérgicas que mantienen prácticamente sitiado a Buenos Aires con sus marchas y piquetes constantes. Detrás de esa exigencia se vio la mano del gobernador jujeño Gerardo Morales, particularmente molestos por la actividad del Movimiento Evita en su provincia. Cuando se explicó el pedido, el gobernador Alfredo Cornejo añadió que tales organizaciones y agrupaciones no tienen una representación social extendida que justifique la asistencia que se les da. En cambio, exigió, la asistencia debe cambiar de dirección, destinándola a las personas de forma directa y no a estas agrupaciones a las que se les está financiado con fondos públicos, dijo Cornejo, la protesta permanente en contra del propio gobierno.

Cornejo, el líder radical a nivel nacional, tiene en Mendoza otras urgencias y decisiones que tomar particulares a la provincia. En primer lugar, buscará cerrar toda posibilidad de que la oposición crezca a tal punto de hacerle temer un triunfo electoral que avizora será claro y contundente. El clima y humor social no lo acompaña. Por eso está evaluando particularmente en qué momento iremos a votar los mendocinos: si lo haremos en forma conjunta con la nación o si se respetará el cronograma vigente de hacerlo de forma desprendida de la elección nacional, esto es en junio las PASO provinciales y en setiembre la general. Para las presidenciales, los argentinos iremos a votar en agosto en las primarias y en octubre la general. Cornejo prefiere llamar a votar desprendido de la nación, provincializando la elección y dejando los asuntos nacionales lo más lejos posible. Pero hay un asunto que lo inquieta: es la influencia que pueda tener en la elección provincial de setiembre el clima que impere en las PASO nacionales de agosto. ¿Qué tendrá en mente el elector al momento de votar: si lo que Cornejo propone a los mendocinos tal como la reelección de la gestión provincial o los asuntos nacionales que se pondrán en juego en las primarias presidenciales justo un mes antes de la elección a gobernador en Mendoza? Son preguntas que hoy no tienen respuestas y que deambulan sin resolución en la mente de Cornejo.

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