Torrez en Andina: La gestión y sus resultados desmoronan al gobierno
Martes, 16 de octubre de 2018
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

En su columna habitual de todos los días en el programa Sin Verso, que se emite por Radio Andina 90.1 de lunes a viernes de 7 a 10, el periodista analiza la actualidad local y nacional. Aquí la columna completa.

Mientras todas las encuestas de humor social reflejan incertidumbre sobre el futuro inmediato y mucho mal humor respecto del presente, en el gobierno de Cambiemos parecen ansiosos, a la espera de que se lance definitivamente la campaña electoral de cara a la sucesión presidencial en el 2019.

Lo que parece una contradicción, frente a los niveles de rechazo que está cosechando la administración nacional de Mauricio Macri, en su gobierno lo ven como una oportunidad para jugar el juego que mejor juega la alianza y más que el elenco de gobierno en su conjunto, muy especialmente el PRO que es quien tiene el control de la gestión.

Las encuestas, en general, reflejan que siete de cada diez argentinos se muestra desilusionado frente al resultado que ha tenido en general la administración en casi todos los frentes. Particularmente el económico, con un futuro inmediato de híper recesión y de caída de la actividad en todos los sectores, con un golpe extremadamente duro en los sectores medios, los más perjudicados por el programa antiinflacionario lanzado recientemente por el Banco Central en sintonía con el Ministerio de Economía de Nicolás Dujovne.

Si los sondeos indican malestar generalizado, como consecuencia directa ese estado de ánimo también afecta por consiguiente el comportamiento electoral que hoy tendría la sociedad si se le pidiera que hoy fuera a las urnas. Salvo en algunos trabajos determinados Macri ganaría sin mayores sobresaltos. Pero en muy pocos escenarios. La mayoría de los consultores están reflejando un cambio de opinión en aquellos que se inclinaron por Macri en el 2015.

Como Unidad Ciudadana de Cristina Fernández de Kirchner, que crece en las encuestas generando expectativas esperanzadoras en sus seguidores, el macrismo parece tener un núcleo duro que lo acompaña. Pero está perdiendo aquellas voluntades que se inclinaron hacia él en las dos últimas elecciones haciendo valer su voto como un castigo al pasado reciente que pretendían dejar atrás.

Hoy, buena parte de ese electorado que fluctúa podría volver a utilizar el método o el recurso del voto castigo, pero contra la actual gestión. Los consultores no saben muy bien hacia dónde se dirigiría ese voto. Pero es una clara luz de alarma que se le ha encendido al gobierno en el horizonte electoral.

Está claro que Macri y sus más cercanos, los más poderosos del gabinete, como Marcos Peña y Jaime Durán Barba que, ya se sabe, no tiene cartera asignada pero claro que está detrás de todos los movimientos del presidente, esperan con ansias el desbocamiento legal de las campañas que es en el terreno en el que mejor se desempeñan. Saben usar las nuevas tecnologías, elaborar mensajes directos y efectivos y conducir el proceso de comunicación hacia los fines que pretenden.

Y así como está claro aquello, también va de suyo lo otro: el costado quizás que más preocupa, como las tremendas dificultades que tiene el gobierno para gestionar, o para acertar en las principales medidas que va tomando y cuyos resultados han provocado que se le haya venido en contra esta marea de mal humor y de fastidio.

El radicalismo es probable que esté viendo con mayor preocupación que el propio gobierno las consecuencias de la crisis económica y la reacción de la sociedad. Está claro que tienen diferencias con Macri y con parte de su gabinete, y le reclama el haber dejado de lado la base de sustentación que pudo haberle permitido en el 2015 llegar al poder y en las legislativas del 2017 volver a ganar con claridad.

Los precios, el desempleo, la pobreza, la inflación parecen ser los temas que están en la agenda de esa ciudadanía molesta. Hasta no hace mucho, el principal responsable de la situación era el gobierno de Cristina que precedió a Macri. Hoy, con claridad, aparece el presidente como el culpable de lo que le está pasando a la Argentina porque es evidente que se terminó aquel recurso de la herencia recibida. Los radicales quieren imponer en el centro de la escena del gobierno del que forman parte estos asuntos, que son claramente cuestiones de gestión. O, mejor dicho, de mala praxis gubernativa.

Hay que estar atentos a la cumbre radical del fin de semana que viene, porque es probable que los radicales comiencen a dar un paso determinante dentro de la alianza frente al estado de situación. Han dejado trascender que evitarán planteos duros que sean interpretados como una suerte de toma de distancia o diferenciación del propio gobierno del que forman parte. Pero los radicales están más preocupados por los resultados de la gestión que el mismo PRO. Y están molestos, en esa línea, con el impacto que tienen todas las medidas que se fueron tomando en los sectores medios. Desde ese lugar, con seguridad, reclamarán una toma de conciencia por parte del Ejecutivo para que la lupa esté puesta en el fastidio social más que en el manejo de las nuevas tecnologías y de la comunicación electoral que ya quiere lanzar el macrismo.

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