Torrez en Andina: El impacto y el golpe político por el plus del gas
Martes, 9 de octubre de 2018
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

En su columna habitual de todos los días en el programa Sin Verso, que se emite por Radio Andina 90.1 de lunes a viernes de 7 a 10, el periodista analiza la actualidad local y nacional. Aquí la columna completa. 

El último trimestre del año será agitado, se sabe. Durísimo en términos económicos, con recesión, inflación alta e inestabilidad cambiaria. El gobierno de Cambiemos parece que recortó la pérdida, la asumió, ya la tiene en el pasivo y pretende comenzar a amortizarla hacia el fin del primer trimestre del clave y sensible 2019.

Esa es la historia conocida. Sumado a que lo peor no llegó todavía. El punto es el grado de convencimiento que puede anidar en los más alto del poder que frenará la tendencia a la baja o a la caída directa que muestran los indicadores de confianza y de credibilidad en los ciudadanos. Hasta ahora todo lo que viene haciendo tiene que ver con lo que prometió modificar del sistema económico y financiero del país frente al Fondo Monetario Internacional y de cara a una comunidad global que observa lo que ocurre en la Argentina, pero a diferencia de otras épocas con las prioridades puestas adentro de sus propios países.

El gobierno argentino decidió volver al mundo justo cuando el mundo se repliega en busca de posiciones que le permitan encontrar seguridad y mayor firmeza a cada uno de los países frente al nuevo escenario que han montado Estados Unidos y China que se enfrentan entre sí por liderar el comercio global.

Es posible que Macri consiga dar esas señales de previsibilidad y de confianza que le reclaman desde el exterior. Es posible y es factible que lo consiga, aunque nada ni nadie le puede asegurar éxito en esa misión.

De lo que se tendrá que preocupar es de todo lo que está ocurriendo fronteras adentro del país. Y esa tarea, a la luz de todos está, no parece ser hoy la prioridad. Pero es sólo cuestión de tiempo. A medida que nos acerquemos a los tiempos de discusión electoral, se presume que las cargas se invertirán.

No habrá buenas noticias para lo que resta del 2018. El presidente, su gestión y la imagen propia y de su gobierno, están siendo afectadas y las críticas le llueven desde todos los sectores, incluso del seno mismo de la coalición. Pero seguirá adelante, se supone, contra viento y marea esperando que sus propias previsiones de mejoras y alivios generalizados se concreten en la primera parte del 2019.

Esa dirección y esa decisión inequívocas se demostraron ayer tras la conferencia de prensa del secretario de Energía, Javier Iguacel. Cuando todos imaginaban que el gobierno daría marcha atrás con esa controvertida resolución número 20 de su área, publicada el viernes pasado, autorizando el traslado a los consumidores de un cargo adicional, compensatorio en favor de las energéticas por la devaluación del peso, ocurrió lo contrario. El secretario ratificó el cargo repartido en 24 cuotas desde enero del 2019 que deberán pagar los consumidores de gas y, como si se tratara de una nimiedad, calculó que ese plus en promedio oscilará entre los 90 y 100 pesos por mes, por afuera de los aumentos ya aprobados, incluso separado del anunciado para este mes de octubre que supera el 50 por ciento para el 70 por ciento de los consumidores. Otra pésima noticia, porque lo que se había dicho es que la suba aprobada era del 34,7 por ciento.

A Iguacel se lo vio incómodo en la conferencia de prensa. Es obvio que se le ordenó salir a explicar y ratificar el sorpresivo cargo. Pero toda la explicación giró en términos técnicos, inentendibles, confusos. Quienes lo vieron, o luego leyeron sus propias declaraciones, lo único que tuvieron en claro es que se pagará más. Y peor aún: no se sabe cuánto más se pagará.

Las versiones indican que antes de que se conociera la resolución del viernes hubo una importante y tensa discusión entre Energía y el Ministerio de Economía que conduce con mano firme Nicolás Dujovne. En apariencia, en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, al organismo se le propuso que esos 10.600 millones de pesos que reclaman como compensación las generadoras de gas, se obtuviera vía la emisión de un bono especial, a lo que el Fondo se negó. Demostrando un timming político nulo, o desaprensivo e insensible -lo que es grave y preocupante-, se decidió trasladarlo al consumidor. Una falta de contacto con la realidad llamativo.

La situación se complica en el mismo gobierno hacia adentro de la coalición. Porque si bien Alfredo Cornejo no ha emitido opinión alguna sobre el controvertido asunto, uno de los líderes del radicalismo, el jujeño Gerardo Morales, se mostró extrañado con la medida. "El costo de la crisis lo están pagando los más necesitados. No protegemos a la clase media que es la base de sustentación que tenemos. No sé si Alfredo Cornejo fue advertido de esta medida. A mí me tomó por sorpresa", dijo uno de los líderes del radicalismo, integrante de la coalición.

Lo que viene, se puede apreciar ya, es una embestida furibunda, política, judicial y desde las organizaciones de consumidores contra la resolución de la Secretaría de Energía. Los amparos se van a multiplicar en todo el país y en el Congreso ya se amontonan los pedidos de derogación de la medida. Cómo resistirá y de qué forma el gobierno, es una incógnita. No se sabe si previeron tal impacto y tal reacción, si se evaluó o no el golpe político. O si, en todo caso, como sucedió otras tantas veces, se dispuso avanzar en el "si pasa, pasa".

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