Torrez en Andina: "Minería sí, minería no: la nada misma"
Jueves, 4 de octubre de 2018
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

En su columna habitual de todos los días en el programa Sin Verso, que se emite por Radio Andina 90.1 de lunes a viernes de 7 a 10, el periodista analiza la actualidad local y nacional. Aquí la columna completa. 

Dos proyectos distintos, de sendos senadores del peronismo, reinstalaron, cuando nadie lo esperaba, el recurrente debate en torno a si Mendoza explotará algún día la minería metalífera o si en cambio le dirá que no definitivamente y para siempre.

Nunca nada es para siempre y nunca nada es definitivo, puede que se piense sobre el asunto con cierta lógica. Pero como viene la discusión, lo más probable es que pasen muchos años como para que la política, por sobre todo la política sin diferenciar entre gobierno y oposición, decida dar ese paso que le falta y permitir que congenien la agricultura, la vitivinicultura, el turismo, el cuidado del medio ambiente y específicamente del agua pura y saludable, con la minería a gran escala.

No es menos cierto que en aquellas regiones del mundo en donde la minería ha llegado a su máximo potencial de desarrollo, los debates sobre su impacto en el medio ambiente han sido más que ardorosos y han costado, también, muchas vidas. Pero también fueron resueltos y la minería ha podido convivir con el resto de las actividades económicas. En esas regiones y en los países que se permitieron su explotación, lo hicieron luego de que comenzaran a jugar distintas variables: la del férreo control social y estatal sobre la actividad; la demostración en los hechos de que los productos agrícolas no se vieron afectados y un factor determinante que llegó de la mano de los otros dos: el de la creación de puestos de trabajo bien remunerados y el consiguiente progreso de las villas o pueblos cercanos a los yacimientos.

En Mendoza pasará mucho tiempo para ver la combinación de todos esos actores vinculados con el desarrollo juntos porque la política no está preparada para dar el paso. Se menciona la ausencia de licencia social, lo que es cierto. Pero no hay licencia social porque no hay información buena, sólida, clara y por sobre todo creíble.

Hace pocos meses una consultora de opinión preguntó a un centenar de personas en un departamento del Valle de Uco si estaba de acuerdo con el fracking. El 76 por ciento se expresó negativamente de forma rotunda. El mismo trabajo contenía una segunda consulta: el grado de información sobre la fractura hidráulica o fracking. El 52 por ciento confesó no saber nada. Esto implica que en cuanto al esclarecimiento de las dudas que tiene esa parte de la sociedad, de manera justificada, la misma que no le otorga la mentada licencia social a la minería, poco y nada se ha hecho desde el Estado y desde el mismo sector minero para que tomen una posición con toda la información necesaria.

La política, en general, tiene temores de avanzar, porque en verdad y es un hecho que sorprende, no sabe cómo entrarle al tema. Hay, también es cierto, miedo y mucho de especulación de abordarlo directamente y sin amagues en cualquier época del año. Mucho menos ahora que nos acercamos a un nuevo debate electoral. Nadie quiere correr riesgos. Y en el gobierno, que quizás es quien tiene la mayor responsabilidad sobre el tema, hacen cuentas y terminan prefiriendo no arriesgar, no hacer olas para no afectar lo que tienen o para no perderlo.

El sector empresario no cuenta con buena prensa ni menos buena fama. Sino todo lo contrario. En el gobierno tampoco confían en él. Cuando discuten a puertas cerradas, sin testigos, los encuentros suelen ser duros, a cara de perro, porque las empresas tampoco quieren resignar ninguno de los privilegios que la nación les ha venido dando, vía ventajas impositivas y porcentajes menores de regalías, cuando a nivel nacional se ha tomado, en cualquier época, darle un impulso a la actividad para lograr inversiones. Entonces la nación, que es quien tiene en sus manos el intrincado esquema impositivo, ha ido cediendo a los reclamos empresarios, y poco y nada ha hecho por entender las realidades propias de las provincias en donde la actividad se tiene que desarrollar.

Para completar un cuadro adverso para contar con todo más o menos en orden, se suma la actitud y compostura histórica asumida por las organizaciones ambientales y anti mineras. Dicen no porque no. Y tampoco dan el debate, salvo en las calles y en las rutas que muchas veces llenan de piquetes. No se suman a las mesas de diálogo compuestas por el gobierno, las universidades y las empresas y tampoco aceptan, en general, formar parte de los organismos de control. Sobre esto último suelen afirmar que quien tiene la responsabilidad de llevar adelante el control de las mineras y de la actividad es el Estado y el gobierno de turno que lo administra. Pero tampoco creen en él.

Un círculo vicioso y pernicioso por donde se lo mire. Un laberinto sin salida. La nada misma hasta que no opere un cambio cultural de raíz, con lo que todo es más que posible que continúe tal como está. Sin cambios.

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Comentarios
Horacio
04-10-18 10:44
Somos testigos permanentes de cómo el oportunismo es el causante de toda iniciativa. En el caso de esta ley 7722, haberla sancionado ayer por oportunismo político y pretender modificarla hoy por oportunismo económico. En fin...
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