Torrez en Andina: La grieta y el discurso golpista, ¿están en la agenda de la gente?
Miércoles, 3 de octubre de 2018
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

Si fuera por la diatriba de los minúsculos, pero ruidosos y revoltosos, grupos facciosos que imploran y gritan a viva voz que el gobierno de Cambiemos termine de una buena vez y se vaya, a lo que dé lugar, ya fuera subido en un helicóptero o por la locura de una pueblada o de un golpe, el país ya hubiese estallado. Como en verdad lo hiciera en varios pasajes de la historia argentina.

Si existe un rasgo distintivo de estos tiempos, es que nadie -o mejor, la inmensa mayoría de los ciudadanos que no se ven representados por aquellos grupos de agitadores que existen en todos los órdenes- está pensando en un final abrupto de un gobierno elegido por la mayoría en elecciones limpias y transparentes. Tan claras esas elecciones, como las que les permitieron a los líderes que estos destituyentes alientan alcanzar el poder en su momento y ser ratificados por el mismo sistema en más de una oportunidad hasta que un día, como ocurre en cualquier país normal y habituado a la democracia, la mayoría dijo vamos por otro lado, probemos por acá y avancemos por allí.

Qué pasó, en las mentes de estas expresiones, minoritarias, pero extraña y sorprendentemente exaltadas que impactan -insisto-, como para que se insistan tanto en un quiebre democrático. Porque pedir y exigir que se vaya quien gobierna, que se vaya ya a lo que dé lugar, opera de la misma forma o tiene el mismo efecto que el de un quiebre del sistema democrático. Digamos que, en verdad, poco importa para ellos la forma en la que quien gobierna y que tanto perjuicio sostienen que está provocando debe retirarse del poder, tanto que ni siquiera levantarían la mano para frenar un golpe institucional de los que dejamos atrás y para siempre, por suerte y por obra y gracia del mismo pueblo, en 1983.

El sesgo del momento, de un momento cargado de dificultades, de recesión, de inflación, de falta de plata en el bolsillo, de una ausencia absoluta de tranquilidad y paz interior como para poder planificar el futuro individual o el de una familia si se quiere, es por lejos, la paciencia y la tolerancia. Esa particularidad del hoy en la Argentina, es la que surge de cuanta encuesta de opinión pública se realice para monitorear o encontrar el punto más cercano para definir el humor social en el país.

Es la misma mayoría, molesta, desencantada y frustrada que quiere y desea que las cosas cambien y allí adentro, en lo que parece una masa uniforme pero que no lo es, hay matices. No todos piensan de la misma manera y a no todos les pega la crisis de igual forma. Y muchos de ellos, que probablemente puedan ser hasta mayoritarios, no votarían por el actual gobierno. Algunos de estos, de los que no votarían por Cambiemos porque no lo votaron, porque están definidos ideológicamente en las antípodas, tienen claro a quién votarán en el 2019. El problema, según aparece en estos trabajos de opinión, lo tienen los que no ven alternativas enfrente del gobierno.

El consultor Elbio Rodríguez, entrevistado para el programa Punto en Común, de Canal 10 TVA San Rafael, definió esa falta de alternativas que busca quien está fastidiado y molesto con el gobierno como si enfrente se tuviera "al Gordo Valor", por el tristemente conocido delincuente asaltante de bancos de la historia reciente del país.

Pero la grieta como tal, instalada en los medios y en algunas manifestaciones públicas que a menudo se organizan, para el consultor no existe en la vida cotidiana de las personas.

Allí, en ese universo a donde no parece que llegue el círculo rojo, ni tampoco las voces que piden que caiga el gobierno de Macri a lo que dé lugar, ni por periodistas que hacen de sus espacios tribunas militantes, son pocos los que están pensando hoy en el escenario electoral.

"La gente -dice Rodríguez-, no está bancando ni a uno, ni a otro, sino que está tratando de sobrevivir a un momento que ve con complejidad, algunos más porque ya estaban mal y siguen así por lo que han generado sus propias estrategias de supervivencia". Y agregó: "Los que han perdido la capacidad de consumo probablemente no bancan al gobierno. Ahora, si están en una situación similar a la que estaban antes, una situación pasable, con ingresos entre dos personas de 35 mil pesos y no alquilan por ejemplo y tienen una situación pasable, lo bancan, pero el problema es contra quién", se terminó preguntando.

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