Torrez en Andina: Paro, fastidio y bronca: la cosecha de un gobierno errático
Martes, 25 de septiembre de 2018
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

En su columna habitual de todos los días en el programa Sin Verso, que se emite por Radio Andina 90.1 de lunes a viernes de 7 a 10, el periodista analiza la actualidad local y nacional. Aquí la columna completa. 

La confianza tiene un límite. Y la paciencia también. El paro general de actividades programado para hoy por todas las centrales de trabajadores del país amenaza ser contundente, quizás como ninguno de los tres de estas características que lo precedieron en casi tres años de lo que va de la gestión de Mauricio Macri.

Más que motivaciones políticas e ideológicas -que existen desde ya-, las razones de fondo, las del fastidio y del malestar generalizado están a la vista de todos. Mientras, el gobierno no ha podido dar en la tecla en ninguna de las medidas más importantes, o estructurales, que ha venido aplicando y en las que ha confiado para superar la grave crisis económica que envuelve al país y que lo atenaza con fuerza.

En un contexto de desánimo, la dirigencia de la mayoría de los gremios que estarán al frente de las movilizaciones de hoy en toda la Argentina buscará aprovechar y capitalizar al máximo la desazón. Pero de la forma en la que actúan, poco aportan a futuro y menos a la solución, aunque sea paulatina de los problemas, y seguramente se equivocan cuando afirman, como lo hizo Pablo Micheli de la CTA -un histórico a los gobiernos nacionales, porque lo fue al de los Kirchner tanto como hoy lo es al de Macri- que si tienen que hacer mil paros los harán hasta que caiga el modelo económico, o de lo contrario -amenazó- "estos tipos se vayan".

Ni a Micheli, ni a Yasky, ni a los Moyano, ni a los Macho, Calcagni o Henríquez por nombrar a los locales se les puede pedir algo de coherencia y de responsabilidad en el manejo de la crisis. Ya han demostrado que poco les importa el nivel de agitación, ni tampoco dejar de tensar la cuerda cuando las papas quemas. Si fuera por la mayoría de ellos, no harían nada por evitar que el gobierno de Macri termine como corresponde su mandato.

Pero al margen de quienes están en el liderazgo del paro, el gobierno de Macri no puede seguir jugando con fuego como lo viene haciendo desde ya mucho tiempo atrás, al menos desde un tiempo a esta parte en donde el atribuir la magnitud de la crisis a lo que recibió ya había perdido efecto. El propio Nicolás Dujovne, ayer en Nueva York, y en diálogo con periodistas argentinos que siguen su gira y la visita del presidente a la Asamblea de las Naciones Unidas, volvió a culpar al déficit estructural de varias décadas en el que ha vivido la Argentina como explicación o como razones suficientes para entender el por qué nos encontramos en el pantano en el que estamos. Un pantano en el que el país se fue internando por una extraordinaria manifestación de errores propios del gobierno y quizás, por qué no, de la propia mala praxis.

La desconfianza se desmorona porque Macri y su equipo no pudieron demostrar que con sus medidas correctivas del nefasto populismo, o pensadas para salir de aquellos años de fiesta y descalabro, no sólo no se atacó el problema con éxito, o con al menos, alumbrando un panorama a futuro que mostrase éxitos a mediano plazo, sino que lo que se hizo fue agudizar todas las variables que sostienen a los sectores medios, por lejos los más afectados, apaleados y sufridos de cualquier programa económico que se precie y se haya probado en la Argentina.

El 9,6 por ciento de desempleo es un dato más que duro y contundente que refleja la magnitud del problema. Porque, aún con mucho dolor y con angustia se puede vivir en momentos en que el dinero que cobra el asalariado no alcanza para llegar a fin de mes. Pero no se puede vivir sin trabajo o pensando que mañana se pierde porque cierra la empresa, pequeña, mediana o grande en la que se trabaja día tras día. O, en el mejor de los casos, la misma tiene que reconfigurarse y achicarse para poder seguir adelante.

La confianza se pierde cuando el presidente, desde Nueva York, le dice a Bloomberg, que espera que la cosecha del año próximo sea buena y al mismo momento y en tono jocoso dice que "toca madera" para que eso se cumpla. Es poco serio. Es no entender lo que está pasando en los bordes de la clase media a la que hay que tratarla con algo más de respeto. Lo mejor, muchas veces cuando no hay respuestas es callar. Es lo menos maligno.

La semana traerá, además, un dato duro. El de la pobreza, un nivel que puede estar más cerca de 40 que de 35 por ciento. Para contrarrestar esto, el presidente llegará desde los Estados Unidos agitando -es lo más probable-, el papel con el nuevo acuerdo con el fondo que, al menos hasta ayer, seguía en análisis. Más dólares para afrontar el déficit y la necesidad de esa moneda que Argentina no genera porque su perfil exportador, aún en medio de una devaluación de 30 por ciento en agosto, sigue siendo incompetente, agobiado por la carga impositiva fronteras adentro.

No hay dudas ya que la economía marcará el futuro del gobierno de Cambiemos. De su marcha y compostura dependerá cómo termine y el tipo de chances que tenga Macri si es que persigue la intención de buscar la reelección. El problema quizás más grave de todos los que se tienen por delante, es que, de persistir el actual estado de situación, se vuelva a caer en la trampa de la vuelta atrás. Una tragedia más de cuantas ya. Y en este caso, por obra y gracia de un gobierno que no ha interpretado todavía, ni siquiera decodificado, los varios porqués que explican el haber encontrado el poder en el 2015.

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Comentarios
ARIEL LEIRA
25-09-18 14:33
Pensar que SITIO ANDINO estaba siendo uno de los mejores sitios mendocinos, pero YA LLENO DE PUBLICIDADES OFICIALES, saltó el charco y se parece DEFINITIVAMENTE a CLARIN Y SUS CIPAYOS DEL INTERIOR.
Lastima TORREZ tenias un poco de independencia periodistica, pero parece que dos billetes tiran mas que una yunta de medios alternativos.
Esteban
25-09-18 08:03
Anda Forro. Pareces Dujovne. Zi dibidin tidi
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