La reconstrucción y las pericias
Cómo fueron las últimas horas del policía asesinado en Las Heras
Miércoles, 12 de septiembre de 2018
Por: Hernán Adrover @hernanadrover53

La investigación por el crimen del policía Ricardo Daniel Requelme (31), hallado calcinado y con un disparo en la cabeza el domingo en Las Heras, avanza y los pesquisas tratan de reconstruir las últimas horas en que lo vieron con vida y qué fue lo que hizo. Dónde estuvo trabajando, con quiénes habló, dónde estuvo parando, cuándo fue el último contacto con los familiares, qué pasó con su arma y el celular. Los detalles de las pericias.

Este martes se confirmó que el cuerpo que fue encontrado totalmente quemado y con un disparo en la cabeza, pertenecía a Requelme, quien trabajaba en el Grupo de Resoluciones de Incidentes y Secuestros (GRIS) de la Policía, en la Base Cóndor.

A partir de esta confirmación, la investigación, liderada por la fiscal Claudia Ríos, se encamina para determinar quién o quiénes fueron los autores del crimen. Para eso, deben reconstruir qué ocurrió antes de su desaparición y con quiénes tenía problemas con una deuda de dinero que mantenía por un tema relacionado a drogas (es la principal hipótesis respecto al móvil del crimen). Esto último, los familiares lo negaron. "No debía plata", contó Valeria Requelme, una hermana. Por otro lado, fuentes cercanas al caso, hablaron de un posibles problemas que tenía también "en la calle" y con el "juego", además de drogas.

Requelme estuvo afectado por los operativos que se desarrollaron la semana pasada por las actividades del G20 en el Hotel Intercontinental. Esta tarea la realizó hasta el sábado a las 14, explicó Ríos este miércoles. Y también detalló sobre un llamado anónimo que recibió un hermano de la víctima, que vive en Luján, que lo advertía de algo que le había pasado al policía: "La llamada habla de un peligro", indicó. A su vez, agregó: "El último contacto que mantuvo con su familia fue el 8 (por el sábado) a las 17.45". 

La hermana del efectivo brindó más detalles a Sitio Andino sobre los últimos contactos que mantuvieron. "Él trabajó como hasta las 16 -acá surge una diferencia respecto a la hora que confirmó la fiscal- en lo del G20. El viernes se comunicó con mi papá y conmigo con unos audios y el sábado después del trabajo se fue a la casa de mi otro hermano a Luján", recordó.

Ella fue la última persona con la que mantuvo una comunicación y fue a través de Whatsapp. "A las 17:43 -diferencia de dos minutos respecto a lo que afirmó Ríos- me mandó un mensaje pero lo vi tarde y cuando le contesté ya no le llegaba el mensaje. A las 19 le respondí", afirmó.

Respecto al contenido de ese mensaje que le envió su hermana, la mujer aseguró que "es personal" y no quiso brindar más detalles. "Ese día se iba a su casa, donde vive con su pareja y la hija. Tenía que pagar el alquiler y le llevaba la plata a su mujer", detalló Valeria, sin brindar el monto.

Y manifestó que también tenía que ir a trabajar a una pizería donde se desempeña como mozo. "Iba a su casa y después a la pizería pero no llegó a ninguno de los dos lugares", afirmó. "Sé que también le estaba haciendo un trabajo de albañilería a un principal, a un jefe", concluyó.

En cuanto a la casa donde vivía el efectivo, detallaron que no tenía un "lugar fijo" y que solía "bañarse" en una casa y después "se iba a dormir a otro domicilio", contaron. Esto porque muchas veces discutía con sus familiares o pareja y se marchaba. 

Esta situación la confirmaron los parientes. "A veces estaba con mi papá en Panquehua y después se iba a lo de un hermano", agregaron. 

Las pericias y las pistas a seguir

Este martes se confirmó la identidad del cadáver que se encontró en calle Guaymallén y Pascual Segura de El Algarrobal. Esto fue gracias al trabajo de laboratorio de Policía Científica quienes lograron rescatar dos huellas dactilares.

A través de la extracción de los pulpejos (piel de los dedos donde hay huellas) lograron, tras someterlos y manipularlos con compuestos químicos, recuperarlos y conservarlos para poder hacer una comparación con el sistema de identificación de huellas, el Afis. El resultado fue positivo y luego el cotejo de ADN arrojó el mismo resultado.

De acuerdo al informe forense y de la misma Policía Científica, se estableció que Requelme tenía un disparo en la zona auricular izquierda (cerca de la oreja) con orificio de salida en el costado derecho el cuello. Es decir, que el tiro cruzó horizontalmente la cabeza, de lado a lado, lo que le ocasionó la muerte. En cuanto al calibre, en primer momento surgió la hipótesis que podría haber sido ultimado con una 9 milímetros pero luego explicaron que "no se puede determinar. Sí que el calibre es mayor a 22", explicaron debido al orificio que presentaba la herida.

Asimismo, los peritos establecieron que en el lugar del hallazgo, tal como confirmó la fiscal, la vegetación estaba "modificada" por lo que se infiere que el policía fue asesinado en otro lugar y luego fue arrojado en los cañaverales, don lo encontraron el domingo. Por otro lado y, debido a que tenía la remera plegada en la parte de atrás, se estima que la víctima fue arrastrada pero en ese mismo lugar, antes de incinerarlo.

¿El arma y el celular?

En un primer momento se habló de que el efectivo no portaba su arma reglamentaria porque había sido denunciado por violencia de género. Pero, finalmente, la fiscal Claudia Ríos, confirmó que el policía tenía su arma y que la misma no apareció tras su asesinato.

Es por este motivo que será una prueba más que importante si es que logran encontrarla. En la escena no se hallaron rastros de la 9 milímetros, confirmaron.

Además, la víctima, como se explicó anteriormente, estaba con su celular y se comunicó con su familia a través del Whatsapp. Pero este artefacto no apareció en la escena y tampoco señales de que se haya prendido fuego por lo que es una incógnita dónde está.

Confirmaron que el teléfono "está muerto", por lo que estaría apagado o directamente destruido. 

Tamaño del texto
Comentarios
Tu comentario