Las claves del acuerdo político y el impacto en Mendoza
Miércoles, 12 de septiembre de 2018
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

En su columna habitual de todos los días en el programa Sin Verso, que se emite por Radio Andina 90.1 de lunes a viernes de 7 a 10, el periodista analiza la actualidad local y nacional. Aquí la columna completa. 

"Vienen tres meses muy duros, por lo menos hasta el filo de fin de año. Se acentuará la recesión y la caída de la actividad. Pero el año que viene, después de marzo o abril, la economía comenzará a mostrar otra dinámica, luego de que tenga su impacto positivo esta señal de confianza que hoy estamos construyendo, pero cuyos logros se verán más adelante. Hay que aguantar hasta finalizado el primer trimestre del 2019. Con el presupuesto acordado y aprobado, todo será más simple para que Macri termine bien su mandato".

Esa es la lectura que al menos dos fuentes, consultadas para esta columna, hicieron tras las reuniones de los gobernadores de ayer, primero en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y más tarde con el presidente Mauricio Macri, en la Casa Rosada. No hubo firma de nada, los gobernadores no vieron el presupuesto, pero si acordaron -al menos los 19 que participaron del cónclave de alto impacto que protagonizaron en la Rosada- que habrá aval político para conseguir el déficit cero en el nivel primario para el año próximo, con el ajuste que las provincias deberán absorber y las compensaciones a esas pérdidas que, si bien serán parciales (no totales), permitirán sacar adelante uno de los peores años en materia económica de los últimos tiempos, por lejos, y que repercutirá fuertemente en el campo social.

Los gobernadores dieron una muestra de madurez notable, en medio de tanta convulsión. Con excepción de Rodríguez Saá de San Luis, Verna de La Pampa y Alicia Kirchner de Santa Cruz, todos los demás enviaron señales de cordura para acordar con la presidencia las primeras medidas que darán paso al ajuste por un lado en el 2019 y, claro está, una estrategia común para responder a la demanda social. Incluso Lisfchitz, de Santa Fe, que no participó del cónclave avisando que no estaría, con tono crítico se mostró favorable a acompañar el esfuerzo.

No es poca cosa lo que dejaron ver gobernadores y el gobierno nacional. Porque cada vez que se discute presupuesto, se discute por dinero, por fondos y de cara a un año de elecciones como el que viene, hablar de fondos es hablar también de votos.

En términos concretos, las provincias y los municipios perderán el fondo solidario de la soja y deberán hacerse cargo del tramo nacional de los subsidios al transporte; tramo nacional, porque el subsidio general al sistema era completado con otro aporte de cada provincia que desde el año próximo aumentará. Ahora bien, se convino en el encuentro compensaciones parciales a esas pérdidas: se extenderá a partir del 2019 el impuesto a los bienes personales a los activos de argentinos en el exterior y ese recurso será coparticipado. Además, se ampliará el impuesto a las ganancias a cooperativas y mutuales, también coparticipado. Y se dejó, sin cerrar del todo, la posibilidad de demorar un año las rebajas a los ingresos brutos y sellos que se había firmado en el último pacto fiscal. Todo eso en un contexto general. El sábado que viene el ejecutivo nacional enviará el presupuesto al Parlamento y a partir de allí los propios gobernadores con sus legisladores comenzarán a discutir la letra chica de la pauta de gastos.

El impacto en Mendoza y el plan de Cornejo

En la provincia, el gobierno afirma que este ajuste la encuentra bien ubicada, porque -agregan- buena parte de lo que está obligada a hacerla nación, aquí ya se hizo. En concreto: se pierde el fondo sojero y el subsidio al transporte público puede que tenga un impacto superior a los 2 mil millones de pesos. Será compensado en parte con el impuesto a los bienes personales a activos en el exterior como está dicho y por la ampliación de ganancias a las cooperativas y mutuales.

Cornejo mandó a ratificar el programa de las rebajas impositivas paulatinas en ingresos brutos y sellos. Es decir que en Mendoza no se suspenderán, como sí ocurrirá en otras jurisdicciones. Sin embargo, es probable que para algunas actividades no opere en el 2019 la tasa cero. Eso se verá cuando se elabore el proyecto de Impositiva para el año que viene. Pero no está confirmado del todo.

Para el caso del transporte, se les exigirá a las empresas que aumenten su aporte al sistema y el boleto, seguramente, sufrirá un incremento entre fin de año y el inicio del próximo.

La inversión pública, las obras públicas, mantendrán su ritmo en general. Esa inversión representa un 10 por ciento del presupuesto. Las obras grandes están garantizadas. Las obras, previstas en el presupuesto actual y que el gobierno pretende mantener para el próximo, de igual forma operan como un fusible. Esto es que, en caso de ser necesario, se frenarán o se paralizarán. "No por el momento, no lo tenemos previsto", aseguró un funcionario buscando precisar la definición de fusible. Se verá si es cierto.

En lo estrictamente económico, el plan se asienta en conseguirle plata a las Pymes, en medio de la debacle. La idea que tiene el gobierno es aumentar la ayuda a través del Fondo para la Transformación y Crecimiento. Hasta ayer, un grupo de 80 Pymes había accedido a los préstamos del fondo de hasta 1 millón de pesos para capital de trabajo: para sueldos y mantener la estructura en funcionamiento por lo menos durante los meses más duros de la crisis. La línea contempla un período de gracia y una tasa del 16 por ciento anual. Cerca de 100 millones de pesos ya había otorgado este fondo.

Además, en las últimas horas, la administración de Cornejo había cerrado una línea exclusiva del Banco Nación por 1.000 millones de pesos, también para Pymes, para lo cual la provincia incorporó un subsidio de 6 puntos en la tasa, laque quedaría en unos 19 puntos anuales. Y con las aseguradoras nacionales, se acordó que delos 6 mil millones de pesos que tienen que disponer para que las Pymes puedan descontar cheques, 400 millones se colocarán en Mendoza. El plan se ejecutará a través de la Bolsa de Comercio. Por ese mecanismo, las Pymes podrán descontar sus cheques a una tasa del 40 por ciento, unos 20 puntos por debajo del resto del mercado.

Remedios, paliativos, medidas de urgencia, todas transitorias esperando el huracán. Porque lo peor está por venir. Coinciden todos. La esperanza de oficialistas y opositores, al menos los que se reunieron con Macri ayer, parece estar puesta en la marcha de la economía a partir del segundo trimestre del año próximo. En un contexto en donde el crecimiento será cero, con un tipo de cambio que se calcula pueda estar en 43 pesos y con un impacto inflacionario de arrastre durísimo.

La pregunta es, en dónde se asienta la esperanza. Simple: en que todo se compara con el año anterior, con los mismos períodos del año anterior. Si se ven los números que la economía mostró desde el segundo trimestre de este 2018 en adelante, es comparar, casi, con el mismo infierno. Ojalá no se equivoquen. Pero el 2019 lejos estará de mostrar el comportamiento del 2017, quizás el mejor año de la gestión de Macri. Una gestión tumultuosa, incierta e imprevisible durante muchos pasajes, caótica.

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