Opinión
Con calma, pero más de lo mismo
Domingo, 9 de septiembre de 2018Por Marcelo López.
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

Sobre el fin de semana el Gobierno y su esquema económico encontraron una tregua en la guerra que no termina. Las banderas blancas ondearon un rato y quizás lo sigan haciendo un tiempo más.

Pero es una tregua, no es el fin de la guerra como insinuó el Presidente del BCRA el viernes en la mañana, en los salones del Hotel Sheraton durante la convención del IAEF.

Fue más que interesante seguir de cerca las exposiciones de los invitados-contratados para exponer en una convención armada con estándares internacionales y que se transmitió en directo permanentemente.

Resulta muy interesante seguir de cerca estos eventos, porque reflejan que la situación es mucho más complicada de lo que parece. No solo por el diagnóstico en el cual ya economistas heterodoxos y ortodoxos, por izquierda y por derecha coinciden, sino por que cual perro que da vueltas en forma permanente para morderse la cola, los factores de poder siguen sosteniendo y creyendo que la salida es por el mismo lugar por donde se choca.

Si algo suele faltar en este tipo de eventos es el análisis serio de por qué se llegó hasta acá. La respuesta del Presidente del Banco Central al periodista de La Nación, José del Río quien fue moderador de su exposición sobre las LEBACs, deja el problema al descubierto.

Por lo menos debería resultarles extraño a los asistentes (que aplaudieron a rabiar a Caputo cuando finalizó) que el Presidente del BCRA hablara de las LEBACs como si hubieran sido un invento de marcianos que pasaron circunstancialmente por aquí, y que el problema es que como es una masa muy grande de letras, los periodistas lo cuentan y eso crea incertidumbre en la gente y opera sobre la cotización del dólar. En la misma charla dio la bienvenida a los capitales especulativos porque traen los dólares que necesitamos.

Las exposiciones de economistas cercanos a la gestión  tampoco se distanciaron mucho de esto, se llegó a esta profunda crisis por magia, o por designios divinos. La doctrina del "pasaron cosas" pero emprolijada.

Y sí que pasaron cosas desde diciembre de 2015. Por ejemplo, desde el 1 de enero a hoy -dólar más dólar menos, de acuerdo a la fecha que se tome de corte- se fugaron 27.600 millones de dólares, la deuda trepa al 85% del PBI argentino, el dólar se devaluó 115%, los intereses de la deuda equivalen al 77% del déficit total. Cuatro datos apenas que no aparecen en los análisis.

Lo que parece entró en crisis es el modelo de intentar reemplazar dólares genuinos por dólares especulativos o deuda, la paz durará hasta la próxima desconfianza o hasta que los exportadores del complejo agrario vean insuficiente la cotización del dólar y vuelvan a presionar reteniendo aún más las liquidaciones ahora sin riesgos gracias a la carta blanca que les extendió este mismo gobierno.

Para el análisis técnico o político de la situación macro y micro económica de la Argentina, es muy corriente caer en la tentación de descalificar al gobierno y apelar al "no saben nada" y una larga lista de etcéteras. Pero es un marcado error, el análisis y el debate en todo caso hay que plantearlo a partir de que el gobierno y sus círculos de confianza saben lo que hacen. Toda acción o decisión que se toma en la economía tiene ganadores y perdedores, eso lo saben bien el Presidente y todo su equipo. Para ponerlo en los términos futboleros -que le encantan al Primer Mandatario y a sus ministros- si el árbitro cobra penal para Boca, el perjudicado es River.

El Gobierno de turno es el árbitro del Estado, que debe tomar decisiones en pos de sacar adelante el partido tratando de ser justo, pero se sabe que hay árbitros medio bomberos, de pito fácil, que con disimulo o sin él, pitan todo para el mismo lado con el objetivo que gane uno.

El equipo de gobierno de la Alianza PRO-UCR viene tomando medidas (pitando) siempre para el mismo lado, consolidando un esquema de Nación de inserción en el mundo a partir de ser proveedor de insumos primarios.

Excepto algunos oasis puntuales en la historia argentina, la relación de valor entre tonelada exportada y tonelada importada se mantuvo inalterable. Hoy en día esa diferencia es de aproximadamente 1.000 dólares. El valor promedio de la tonelada exportada desde Argentina ronda los 500 dólares en tanto que la importada llega a 1.500. Desde el 10 de diciembre de 2015 hasta esta semana, todas las medidas tomadas por el equipo económico fueron para consolidar esa tendencia y nada parece cambiar. Incluso igualar las retenciones de productos industriales con los productos primarios consolida ese modelo además de transformase en un penal a los 90 minutos contra el equipo de las economías regionales.

Sí se puede afirmar que en los técnicos que diseñan estas medidas hay un profundo desconocimiento de lo que pasa en las provincias con sus producciones. Mientras el Presidente pisaba esta tierra, un productor de nueces del Valle de Uco se quejaba -con razón- porque la nuez pagará 4 pesos por dólar como si fuera un producto primario. Y la verdad es que en la nuez como tantas otras frutas secas que caen, los 4 pesos tiene un fuerte componente de valor agregado en procesos de selección, elaboración, secado, empaque, etc. No se exportan como se caen de las plantas.

Pero además, como si esto fuera poco la retención se pagó sobre el total de lo facturado, es decir que no solo se paga por el producto, sino también sobre el importe del flete. Pequeñas grandes delicias de medidas tomadas con un sesgo claro que ya explicamos.

Como poco se discute en la Argentina, el problema no son los actores sino el modelo. El economista Nicolas Zeolla difundió el jueves un pequeño pero contundente trabajo, donde asegura con datos y gráficos que "El gobierno que asuma en diciembre de 2019 va recibir un Estado Nacional que tenga una relación deuda externa/exportaciones tres veces superior que la de 2015. Es decir, para una deuda que antes "se pagaba" con un año de exportaciones, ahora se necesitan tres, lo que implica el tripe de esfuerzo exportador. Con una economía estancada y en un contexto internacional mucho más complejo" agrega que para el trabajo utilizó los datos oficiales del Ministerio de Economía a marzo de este año a los que le sumó los datos de emisión de deuda del balance cambiario y los desembolsos del FMI, incluyendo el refuerzo que negocia por estas horas Dujovne para 2019, y añade que "para ser optimista" supuso un crecimiento de las exportaciones del 20% para el próximo año.

Los discursos oficiales como el del Presidente en su paso por Mendoza advierten que será un tiempo duro, pero a la hora de explicar o proponer un camino para salir de este atolladero, solo aparecen menciones a la confianza, la esperanza y decir "la verdad". Ninguna de ellas parece ser una medida seria para transformar el perfil exportador primario o solo seguir dándole la bienvenida a los capitales especulativos, como lo expresó el Presidente del Banco Central en su exposición en los salones del Sheraton Mendocino.

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Comentarios
Ines Stagnaro
09-09-18 13:00
Estamos perdidos, no hay un buen plan......no hay salida en consecuencia. Cuando destruyan todo, simplemente se iran y nos dejarán con un pais quebrado e invadido por extranjeros. No se están equivocando, están haciendo lo que se proponen, robar todo lo que puedan y luego disfrurarlo en otro país. Pobre mi Argentina con ciudadanos tan robotizados y obedientes a los medios de comunicación. Pobres nuestros hijos y nietos sin futuro.
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