Opinión
Macri y Cornejo: un encuentro técnico, sin amor, sin miel pero efectivo
Viernes, 7 de septiembre de 2018El presidente está en Mendoza desde ayer y hoy se reúne con los bodegueros. Tras la tensión entre los radicales y el Pro del último fin de semana, ambos se vieron las caras, cada uno con su gabinete. No hubo tiempo para la rosca política, tampoco para los reproches. Pero un desliz amenazó con romper ese equilibrio: fue cuando se olvidaron de sumar al gobernador en la foto de familia del G20. Macri anunció la licitación de Portezuelo del Viento para diciembre. Anoche cenó en Cavas Wine Lodge, en Agrelo y volvió a Potrerillos a pasar la noche.
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

Ni "pura miel" -como se dejó trascender desde voceros presidenciales a algunos medios nacionales que siguen la mini gira por Mendoza del presidente Mauricio Macri-, ni tampoco exceso de acidez.

Lo cierto es que el encuentro entre el jefe de Estado nacional y el gobernador Alfredo Cornejo, líder de la UCR y principal aliado del Pro en Cambiemos, discurrió por andariveles normales, desde lo formal e institucional, sin sobresaltos.

Macri y Cornejo, en verdad, volvieron a verse cara a cara en esta provincia luego del último fin de semana en donde la tensión política se elevó a niveles preocupantes en la alianza de gobierno, cuando el presidente decidió seguir adelante con su propio esquema político y la misma estrategia que ha venido aplicando desde el arranque mismo de la gestión, luego de que los radicales impulsaran la mayor ofensiva conocida hasta ahora -desde los comienzos del gobierno a fines del 2015-, para intentar torcer el rumbo de la administración proponiendo nombres para el gabinete, pero por sobre todo, una nueva postura gubernamental, con más volumen y contenido político frente a la crisis de confianza y de credibilidad más profunda que afecta al equipo que lidera Macri, próximo a cumplir tres años en el poder.

Macri arribó a Mendoza pasado el mediodía, casi una hora después de lo que estaba previsto. En el hotel Intercontinental lo aguardaba el numeroso grupo de trabajo de las mesas de educación y la laboral del G20 que se prepara para su cumbre de presidente en Buenos Aires, que se llevará a cabo entre el 30 de noviembre y 1 de diciembre próximo. Los ministros y secretarios de los países representados en estas deliberaciones llevaban una buena cantidad de tiempo aguardando al presidente para la acostumbrada foto de familia del grupo. Cuando el presidente finalmente llegó, el grupo lo esperaba preparado para el retrato en el ingreso del hotel. La premura hizo que Macri llegará rápido y se ubicara en el centro de la escena para que los fotógrafos comenzaran a registrar la imagen oficial del grupo.

Fue allí en donde se dispararon las primeras luces de alarma para los atentos a los gestos políticos, de gran trascendencia: faltaba el gobernador anfitrión. Tan es así que en las primeras fotos que se distribuyeron no figuraba Cornejo. Cuando se desarmaba la formación, fue el propio Macri el que se llevó una de sus manos a la boca, sorprendido, advirtiendo que Cornejo no había salido en la foto, con lo que rápidamente lo llamó y le indicó que se ubicara junto a él, pidiéndole a los fotógrafos y camarógrafos que volvieran a registrar la escena. Ambos sonrieron, ante el supuesto despiste protocolar, y todo siguió con presunta normalidad. Pero el episodio -subsanado con la velocidad de un rayo-, quedó allí, como una mácula más, de las muchas que están adornando el momento de tirantez por el que atraviesa la relación en la cúpula de Cambiemos.

Finalmente, la foto oficial donde sí salió Cornejo.

Las fuentes sostienen que, por la intensa actividad que ambos compartieron, los temas políticos no formaron parte de la agenda, ni tampoco de las conversaciones que se permitieron entre sí, Macri y Cornejo: luego de la foto, Macri ofreció un discurso breve de cierre de las deliberaciones del G20, después se trasladaron a la posada de Potrerillos donde almorzaron, para continuar con el encuentro de la mesa del sector turístico de Cuyo en el nuevo hotel Potrerillos. Pero todo discurrió cortito y al pie, en términos futboleros.

Los funcionarios mendocinos aprovecharon para tirar sobre la mesa, a las apuradas, los asuntos pendientes en la reunión de gabinete conjunta de ambos gobiernos: cuestiones de gestión demoradas, como obras, medianas y otras grandes, medulares, como la variante de la ruta 7 a la altura de Palmira; los arreglos del tramo de la misma ruta internacional a la altura de Las Avispas (punto de constantes accidentes y tragedias); la variante Desaguadero en el ingreso a Mendoza; el túnel Caracoles y otras financiadas con recursos del BID, en su mayoría. Los locales, con Cornejo a la cabeza, se quejaron de las vueltas burocráticas que tienen esos emprendimientos que no demandan fondos nacionales. "Muchachos, necesitamos que las firmen, que le den vía libre, que les den el okey", le tiró a un funcionario de Macri uno de Cornejo. "Nos dicen que ya está, que todo bien, pero están demoradas o trabadas", completó. "¿Y qué está faltando?", terció el colaborador de Macri con el presidente y Cornejo cerca. "Que las visen y listo. Miren, nosotros necesitamos que nos digan cuándo, que nos den la fecha exacta, no alcanza con que digan 'sí, todo bien, vayan para adelante', porque no se concretan. La idea es no quejarnos, no decir nada públicamente porque todos perdemos, y vamos a seguir esperando que agilicen estas cosas. Pero cumplan", cerró el funcionario mendocino que oficiaba de interlocutor. En ese tono discurrieron las charlas, entre reunión y reunión. Hasta que Macri le confirmó a Cornejo que en diciembre la nación llamará a licitación para la construcción de Portezuelo del Viento y todos festejaron.

También se habló de seguridad y todo aquello relacionado con los últimos robos organizados a algunos supermercados de la provincia. Patricia Bullrich tomó la palabra y, haciendo gala de un conocimiento acabado de la situación, lanzó la sospecha de que quienes organizaron los ataques, reclutaron beneficiarios de los planes sociales de Mendoza, tomados de los registros de Anses.

Macri y su mujer, Juliana Awada, cenaron en el coqueto Cavas Wine Lodge, en Agrelo, Luján y pasaron la noche en Potrerillos. Y hoy sí los temas girarán por el costado quizás más sensible y preocupante: el de la producción, cuando Macri visite a los vitivinícolas en la bodega de Walter Bressia, al mediodía.

Macri y Cornejo evitaron hacer olas con las cuestiones que los diferencian a ambos y a sus partidos desde lo político. Y prefirieron ubicar esos temas ponzoñosos bajo un paraguas y concentrarse en las cuestiones de gestión y técnicos. Quizás por ese lado, si no hay amor, ni mucho menos miel, consigan ambos mostrar otros resultados en medio de la crisis que les permita revertir algo de ese fastidio y ese mal humor social que invade el ánimo de los argentinos.

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