EL ÁNGEL
Entrevista a Luis Ortega: "La película funciona por la fascinación con el personaje"
Jueves, 9 de agosto de 2018
Por: Eugenia Cano - en Twitter @EugeCanon

Su primer título como director y guionista de cine fue "Caja negra". Tenía 22 años. Y con escasos recursos y con una película íntima centrada en un vínculo familiar atrapó a la crítica del momento. Hasta el inolvidable Leonardo Favio se refirió a él como un "poeta maravilloso". Con este excelente arranque después estrenó "Monobloc", "Los santos sucios", "Verano maldito", "Dromómanos" y "Lulú". En el 2015 se metió en el mundo de la televisión con la serie Historia de un Clan y al año siguiente colaboró con El Marginal.

Sitio Andino tuvo acceso a una entrevista con el realizador. Foto: Cristian Lozano.

A grandes saltos así es el recorrido que ha hecho Luis Ortega en el universo audiovisual. Y de aquella opera prima que grabó con una cámara de video digital casera, el camino lo deja ahora parado frente a frente con su primera superproducción cinematográfica: "El Ángel". 

Un filme sostenido por Kramer & Sigman Films, Underground Producciones y El Deseo, de los hermanos Almodóvar, y en el cual se inspira en el asesino Carlos Robledo Puch para darle vuelo a una aventura cinematográfica con sello propio y que dista bastante de los hechos reales.

Luego de su estreno en la última edición del Festival de Cannes, la cinta debutó este jueves en las salas comerciales del país. Sobre las jugadas decisiones narrativas que tomó para encarar la historia, el trabajo que realizó con el ignoto Lorenzo Ferro en el papel de su "Carlitos", y la posibilidad de que el verdadero Puch algún día vea la película, es que habla en esta entrevista a fondo con Sitio Andino el hijo de Palito Ortega y Evangelina Salazar: 

-Podrías haber abordado la historia de Robledo Puch desde muchas aristas, pero desde el principio dejás en claro un planteo narrativo que se sostiene hasta el final, y que tiene que ver con el sentido de la libertad, el juego y la vida que se potencia cuando se pone en jaque con la muerte. ¿Por qué tomaste esta decisión? ¿Esta decisión tiene que ver con el perfil que te inquieta o te interesa mostrar de este tipo de personajes?

-La diferencia, por ejemplo, con Historia de un Clan, que es de donde más o menos se puede decir que venía el antecedente de este género. O mi primera incursión. Es que el protagonista es un niño, entonces mientras Arquímedes Puccio se había armado toda su filosofía del mal y decía: "nosotros somos los buenos, los malos son ellos" y con inteligencia y lucidez de alguna manera le armaba el mapa a su entorno para presentarlo de una manera siniestra, para presentarse siniestramente como víctimas de un sistema, toda una cosa mucho más adulta y enroscada que si el protagonista es un niño, ¿no? Que de repente todavía no encarnó la noción de morir en él. Cuando tenés esa edad, yo me acuerdo perfectamente, traspasar muchos límites hasta que el cuerpo te dice no mirá que esto no es todo fantasía y hay consecuencias. Hay quienes no se dan cuenta nunca y hay quienes nunca juegan a la fantasía, que siempre están temerosos. En el caso de El Ángel está en un extremo tal de la inocencia, ingenuidad y, a la vez, cierta inocencia siniestra, porque no parece ser del todo ingenuo o del todo inocente, ¿no? Es como si manipulara su propia ingenuidad para que no le entren las balas. Entonces, es más complejo aún que lo otro. A mí no me interesa particularmente la psicología o la explicación de decir que es un psicópata, ni siquiera para mí es la historia de un asesino. Para mí es la historia de un niño. En todo caso es más la historia de un ladroncito que está más interesado en ponerse las joyas y mirarse al espejo y jugar, que en robárselas. Y en determinado momento eso en la película, la diferencia entre el personaje del Chino Darín y el de Toto Ferro, que hace de Carlitos, es que Ramón quiere el botín y Carlitos quiere la aventura. Aparece el romanticismo contra la realidad, la cosa esta adulta de adquirir, de tener. Lo más probable es que el personaje real no haya sido dotado con este romanticismo, pero yo quería hacer una película no optimista, pero sí vital. Donde la vitalidad puede más que el optimismo. No es que todo va a salir bien, es que la vida es más fuerte y tira para adelante, aunque mates, aunque te mates, todo continúa. Yo quería transmitir eso. Eso y encarnado por un asesino es una contradicción muy rica para hacer una película.

Luis Ortega. Director de cine y guionista. Foto: Cristian Lozano.-

-La película genera eso. Por una lado estás viendo un asesino, pero al mismo tiempo uno sale fascinado con Carlitos. Te genera esa contrariedad. También me llamó la atención de que lo planteás desde el inicio. Desde los primeros minutos que transcurre la película ¿Por qué?

-Porque me gusta empezar como decía Arlt: "con un cross a la mandíbula". Y a la vez, después de ese comienzo vienen diez minutos onda Enrique Carreras, onda: -¿mamá está la comida? -Sí, Carlitos, están las milanesas. Va a visitar a la novia al barrio, caminan por el vecindario, llega al colegio, conoce al amigo, y va a la casa del amigo y conoce otra vida. Conoce otro tipo de familia y entonces su vida entra en otra dimensión, donde para él sigue siendo un juego y tan fascinante como era para mí cuando iba a casa de amigos que tenían padres separados, que fumaban adentro de la casa. Yo decía "huy qué atractivo esta familia disfuncional". Lo que uno no tiene es lo que más le llama la atención. Y él se termina enamorando de su amigo, del padre de su amigo y queda hipnotizado. Pero sigue con su lenguaje poético. Y cuando ve que eso no es correspondido de alguna manera se desata un poco este acto de él de disparar contra una realidad que lo defrauda.

-En esta película también tomás una decisión que es la de convocar a un actor que no tiene experiencia. Hay un riesgo ahí, ¿pero esto es lo que te permitió moldear tu criatura ficcional a tu antojo?

-Exactamente. Con un actor no era posible lo que yo quería lograr, porque esto era una manera de ser, de existir, de bailar, de caminar. Que no debía ser interpretada, sino vivida. Cuando yo decía corte no necesariamente Carlitos desaparecía, porque esta primera vez de Toto, que supongo que lo marcará a fuego.

Lorenzo Ferro en la piel de Carlitos. 

-¿Sos consciente de eso?

-Sí, se lo dije desde que nos conocimos. Y yo aposté por él y lo iba preparando para presentárselo a los productores. Le dije: mirá que esto te va arruinar la vida, también te la puede salvar, pero todo va a ser más vertiginoso. Más que nada, aparte de bailar mucho y dejarlo entrar a mi casa a robar y filmarlo, aparte de todo ese entrenamiento, hablamos horas y horas durante días, meses.

-¿Y cómo fue este trabajo de pensarlo y después llevarlo y manipularlo en la realidad?

-Yo cuando escribía, que nos juntábamos con Jorge Palacios y Sergio Olguín (co-guinistas del film. Palacios es el autor del libro "El Ángel Negro", sobre Carlos Robledo Puch), hablábamos mucho para trabajar el guión. Y bueno, uno después escribe solo, ¿no? En esos momentos yo lo veía actuar en mi cabeza y básicamente transcribía esos movimientos. Y tenía más compromiso conmigo mismo y con retratar de lo que yo recuerdo de la adolescencia, que con Robledo Puch. Robledo Puch de alguna manera es un imán muy fuerte, una historia muy potente, pero está película, la esencia, casi seguramente no tiene que ver con Robledo Puch. Pero bueno, yo me crié viendo este cine. Juan Moreira, ¿viste? Basado en bandidos. Bandidos nobles, de alguna manera. Hoy son otros tiempos, no es gratis decir esto, pero estaría bueno diferenciar.

-¿Que entienda el hecho artístico?

-Cuando yo era chico, vos ibas al cine y te subías a una nave espacial y bajabas después en la realidad. Pero el cine era una nave espacial, era un viaje. Creo que con el tiempo se fue deteriorando un poco, entró en decadencia. Se empezaron a repetir los actores, empezó a haber cierta pereza creativa, quizás más para el lado de la televisión, y se perdió esto. El cine antes en ningún momento era juzgado como representante de la realidad. El cine es una aventura, como la Literatura. Como leer el Martín Fierro, no sé, no vas a salir a matar gente por leer historias de bandidos.

Imagen: web.

-Luis, ¿y la música? Porque tiene un peso muy importante. Leonardo Favio decía que un director de cine tenía que saber de música. Bueno, vos estás relacionado con la música y en la película está muy presente. ¿Cómo fue ese trabajo?

-Mirá, en algún punto la música es como el dulce de la película, ¿no? Es como el vestuario y los autos, y que va acompañando todo. Yo me imaginaba, sobre todo con el personaje de Ramón y Carlitos, copiaban el cine que veían ellos en ese momento, que era James Dean. Y una manera de vestirse y hasta una manera de fumar, medio impostada. Entonces la música venía a acompañar eso fuertemente. Yo escribo con música y con ese input que te da la música, que por ahí no termina estando en la escena, pero sí en la energía con la que escribís. Y bueno después en la pantalla este camino de la normalidad hacia otra dimensión, está muy marcado en la música también, empezando con "El extraño de pelo largo" y terminando con "El extraño de pelo largo", pero digamos que en ese camino circular empieza entrar otro color. Aparece Pappo, Billy Bond, Leonardo Favio con una canción que es perfecta y hermosa y más precisa no puede ser, que "Mi tristeza es mía y nada más". Y Leonardo tenía ese mundo más turbulento, digamos, dentro de su espíritu popular. Y esta película un poco viene a ser una maduración de eso.

-En la película nunca se revela la emocionalidad del personaje, pero hay una escena donde Carlitos llora y suena una música en vivo. Desde el lugar de espectador uno puede preguntarse por qué llora, ¿por lo que le está viviendo? Y a mí me dio entender que llora porque la música lo emociona. ¿Es así?

-Totalmente. Sí, es una lectura muy acertada, muy pura de la película.

-Digo, ¿fue intencional esto de tu parte?

-Mirá, hay muchas cosas que son intencionales sin saberlo. No necesariamente lo tenés ahí, como que todas las decisiones están tomadas. No está todo tan a consciencia, ¿viste? Cuando algo hace ruido, ahí aparece la consciencia que dice hay una nota desafinada. Quizás sin tu interpretación, que él llore sería desafinado, pero hiciste una lectura correcta. Es un personaje permeable a la emoción de la música, algo que viene demostrando en toda la película.

-Hace tiempo que filmás y es probable que mucha gente se encuentre con tu cine por primera vez ahora con esta película. Es una gran producción. ¿Vos sentís que está tu sello como director, que pudiste trabajar libremente, que no perdiste esencia en toda esta estructura que está sosteniendo a "El Ángel"?

-Bien. Como dice Pappo: ¿a dónde está la libertad?, ¿no? Depende qué estés buscando. En mí caso yo necesito que mi imaginación pueda cristalizarse en un hecho artístico. Uno descarta la mayor parte de las ideas y arma las que valen la pena, se las llevás a un productor y le ponés tu vida a eso. Se te va en eso. Yo llegué hasta acá de alguna manera haciendo un recorrido sin productores, sin comprometer a nadie económicamente, haciendo películas muy pequeñas, entonces siento haber formado mi identidad y consolidado mi infancia y mi adultez como para trasladarlo a un productor y decirle: mirá, es esto y no es otra cosa. Y estoy trabajando con productores, Underground, K&S que trabajan con directores. Te hacen devoluciones del libro muy buenas, pero saben quién sos vos, qué película vas a hacer, y de alguna manera la sociedad se consolida a partir de eso. De alguna manera empecé con este fantasma de Carlitos, lo conversé con mi hermano Sebastián y una vez que lo escribimos se lo llevamos a K&S. Y siempre en ese plano donde el negocio no es lo que estamos buscando. Obviamente un muy buen resultado y una muy buena comunicación clara a la hora de saber dirigir, escribir, editar, logra que se alinee tu intención y la expectación de la gente y quizás ocurre ese milagro. Esa explosión. Que la gente sienta que le fascina o que es parte de la película, parte de esa aventura. Ojalá.

-Se que en algún momento te quisiste poner en contacto con Robledo Puch y no fue posible. ¿Se te pasa por la cabeza de que él pueda llegar a ver en algún momento la película?

-Sí, por supuesto.

-¿Y qué fantasía hay en ese plano?

-Lo que pasa es que pasé por muchas instancias a lo largo del proceso. En este momento la ficción le ganó a la realidad. En mi mundo prácticamente para mí Robledo Puch no existe, existe Carlitos y es Lorenzo. Hay una disociación en donde no sé si él reconocerá algo, porque es una película quizás que tenga que ver más conmigo que con Robledo Puch. No puedo imaginar lo que es estar 46 años encerrado en una jaula por algo que hiciste a los 18 años. No me lo puedo imaginar, entonces es en principio no quisiera agregar ningún castigo más a su vida. Creo que lo está pagando, todo lo que hizo. Y..., me encantaría que se ponga a bailar con la película, que me dijeron que baila bastante. A mí me parecería extraordinario que le guste la película, pero honestamente no está en mi campo de pensamiento, ni nada. Ya pasé por esa instancia y me di cuenta que quizás la realidad me iba a arruinar la película, porque me la iba a contaminar de algo que yo preferiría mantener en ese vuelo de mi interpretación.

-¿Qué pensás que le va a pasar al público con esta película? Voy a hacer esta asociación y es probable que me esté equivocando, pero cuando se estrenó La Cordillera hubo gente que no la disfrutó porque había un planteo incómodo para el espectador que está acostumbrado a ver un cine más servido. ¿Creés que puede pasar algo así con esta película?

-Pero "El Ángel" está servida, de alguna manera. No es una película que tenga un sentido detrás de lo que estás viendo. Está muy en tu cara. Toda la música, todo lo metafórico también está ahí, entonces no hay nada que interpretar. Yo creo que la película funciona por la fascinación con el personaje. Y yo soy de la escuela de las historias de los personajes. Donde los personajes son los protagonistas, no la historia. En otros casos lo que importa más es la historia, la trama. Y ahí es donde yo veo que se ve la mano, la intención. En cambio cuando te lleva el personaje en la aventura perdés el control. Incluso la intención de juzgar qué está bien o qué está mal. Estás en los zapatos del asombro.-

"El Ángel" cuenta con un reparto de lujo. Además de Toto Ferro en el protagónico de "Carlitos", la película está interpretada por Chino Darín, Cecilia Roth, Mercedes Morán, Daniel Fanego, Luis Gnecco y Peter Lanzani.

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