Opinión
Economía en sepia
Domingo, 8 de julio de 2018Por Marcelo López
Por: Marcelo López Álvarez - @marcelopez2202

El comienzo del séptimo mes del año no cambió en nada la tendencia de número aciagos para la economía argentina, sino más bien lo contrario. Quizás la novedad sea que los malos (y esperables) números de la actividad productiva vinieron acompañados de un especie de desmanejo político comunicacional por parte del Gobierno.

Cambios de ministros, declaraciones contrapuestas, chicanas entre los aliados, medidas que sugiere un ministro y desmiente otro, conforman un escenario inédito en materia del manejo de la comunicación y la agenda, que era sin dudas el ítem más aceitado de la Alianza PRO-UCR.

La avalancha de números congelados que, por ejemplo, mostró la tapa de alguno de los diarios económicos el viernes son suficientes para augurar una recta final del 2018 sobradamente complicada.

El sábado amaneció con el viaje relámpago del Ministro de Economía a Nueva York, con el objetivo confeso de recuperar la confianza y calmar a los mercados. Ya ni siquiera se habla de inversores, solo de mercados, con lo cual parece quedar claro que el Ejecutivo ya asumió que las únicas inversiones que llegaran serán financieras y especulativas.

Quienes circulan por el mundo de las finanzas aseguran que después del complicado y poco efectivo intento canje de LEBACs por LETES, que no contó con la aprobación de los famosos mercados, a pesar de la lata tasa y los beneficios de tipo de cambio, la preocupación solo se incrementa.

El equipo económico aspiraba a colocar unos 2.000 millones de dólares en LETES, su mayoría en canje de LEBACs, para ir pateando hacia adelante esta bomba de tiempo. Sin embargo, terminó emitiendo 1.500 millones y solo logró colocar poco más de 400 millones de dólares de los cuales 8.100 millones de pesos fueron canje de LEBACs, es decir apenas el 0,78% del stock de esas letras que hay emitidas.

Es casi una obviedad que lo que se reflejó el jueves es que los inversores volátiles no están dispuestos a apostar ni siquiera a mediano plazo a pesar de lo atractivo que pueda ser el negocio. Prefieren seguir en posiciones que se puedan desarmar rápidamente en un contexto de una economía muy frágil a la cual ni siquiera las circunstancias externas ayudan.

Ya lo hemos explicado más de una vez en este espacio, mientras el mundo avanza hacia el proteccionismo y la guerra comercial entre Estados Unidos y China empezó a regir con toda intensidad este fin de semana, el discurso y la acción económica de la Argentina avanza en sentido contrario, debilitando aún más su capacidad de poder cuidarse o responder a volatilidades externas.

El sueño de inversiones productivas parece ya una quimera inalcanzable. El INDEC dio a conocer que la capacidad productiva instalada en uso está en el 65,1% decayendo un 2,5% respecto al mes anterior. ¿Quién puede llegar a invertir productivamente en un país que tiene casi el 40 % de su instalación productiva ociosa?

Un dato elocuente de la crisis que atraviesa la Argentina se desprende del propio INDEC, la estructura productiva parada en el rubro alimentos llega al 39,5%. Hay que aclarar que los valores anunciados son del mes de mayo, por lo que todavía no contemplan la última disparada del dólar, ni tampoco el derrumbe de los índices de la construcción que perdió 5,4% en junio.

La macro economía no trae buenas noticias, tampoco la micro. El Centro de Economía Política Argentina difundió esta semana un interesante trabajo sobre la pérdida del poder adquisitivo de planes sociales, jubilaciones y salarios en los últimos años.

El sábado en diálogo con Radio Andina, su titular Hernán Letcher, explicó que el trabajo lo hicieron en base a una canasta básica de 19 alimentos de consumo masivo. Para el trabajo se tomaron tres puntos de referencia 2001, fin de 2015 y el último día de mayo de este año.

Para la comparación de planes sociales se tomó el Argentina Trabaja, que estaba vigente en los tres periodos comparados. Así en 2001 con las ayudas sociales se podían comprar 5,28 canastas, en 2015 7,27 y en 2018 apenas 4,77 canastas de alimentos, lo que nos lleva a la conclusión que hoy se cubren menos necesidades que en pleno estallido de la crisis.

Para jubilaciones y salarios mínimos la situación no ha empeorado respecto a 2001 pero si respecto a 2015. Con la jubilación mínima se compraban 12,01 canastas en 2015 y este año 8,04; en tanto que con el salario mínimo 15, 62 en 2015 y en 2018 apenas 9,43 canastas; lo que muestra la fortísima pérdida de capacidad adquisitiva de los asalariados más bajos de la Argentina.

La foto que cada mes deja la economía argentina no sale del color sepia y no aparecen síntomas de que en un plazo breve puedan pasar a color.

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Comentarios
Jorge
08-07-18 22:58
Falta comentar la actualidad de la deuda contraída por Cornejo y como tendremos que pagarla.Sobre todo cuándo. Pesada herencia para el próximo gobierno.A los medios de Magneto y Vila no se les puede pedir información. Son de Macrilandia.
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