Tendencia: las mendocinas apuestan al parto acuático
Domingo, 15 de abril de 2018
Por: Florencia Rodriguez - En Twitter: @flor_rodz

En agosto del 2017 se inauguró en el hospital Ramón Carrillo, de Las Heras, la primera sala de parto acuático. Este tipo de nacimientos, enmarcados en lo que se conoce como parto humanizado y respetado, ya se realizaban en la provincia aunque de forma particular y en la casa de la mamá. Ahora, la práctica se lleva a cabo en un hospital público y justamente en esto, Mendoza es pionera.

El parto acuático, según profesionales de la salud, brinda varios beneficios para la mamá que dará a luz e incluso, para el bebé. En primer lugar, acorta el tiempo de trabajo de parto y disminuye el dolor. Apunta al trabajo natural y a evitar todo tipo de medicamentos, como la anestesia. Por otra parte, fortalece el vínculo del bebé con su mamá ya que las condiciones de nacimiento son propicias para establecer un primer contacto un poco más prolongado y en un contexto de calma y quietud.

Quizás por estos motivos, cada vez son más las mendocinas que eligen parir a sus hijos en el agua. Los números del Ramón Carrillo indican que desde agosto a diciembre del 2017, se realizaron 20 partos acuáticos y, en lo que va de este 2018, ya cuentan 9 y la lista sigue sumando mamás que apuestan por esta práctica.

¿Qué es el parto acuático?

La modalidad se importó a Mendoza desde el hospital Sofía Feldman de Belo Horizonte, Brasil. La provincia es la primera en brindarla en una institución pública ya que la práctica se realizaba de forma particular y domiciliaria.

Así es la sala de parto acuático del hospital Ramón Carrillo de Las Heras.

"El parto acuático da muchos beneficios. Sabemos que el agua produce relajación, disminuye los niveles de estrés y el dolor en la mujer. Además, acorta el tiempo del trabajo de parto así como también el periodo expulsivo y evita la episiotomía, que es el corte que se realiza en la vagina para ampliar el canal vaginal para el nacimiento del bebé. Esta modalidad, estando en el agua se elimina, porque el agua ablanda el canal perineal y evita posibles desgarros", comenzó a explicar Gustavo Rinaudo, licenciado en Obstetricia.

Rinaudo, también jefe del servicio de Obstetricia del Carrillo agregó que el 70 por ciento de las mujeres que dieron a luz en el agua del hospital lasherino refirió que el dolor era leve y que, en el 75 por ciento de las pacientes, el trabajo de parto duró, en promedio, 4 horas.

¿Quiénes pueden elegir dar a luz bajo el agua?

El Ramón Carrillo tiene su sala de Trabajo de Parto, Parto y Recuperación (TPR), que es una habitación condicionada, sin aparatología a la vista, la mamá ingresa, hace el trabajo de trabajo con el acompañante que elija, el parto y el período puerperio inmediato, que son las primeras dos horas de la recuperación. "Todo este proceso se hace en esta habitación, diferente a otros hospitales quizás, donde hacen el trabajo de parto y se la traslada cuando están por dar a luz. Ahí llegan a un ambiente frío, que desconocen por lo que aumenta el miedo, la ansiedad y en consecuencia, el dolor", detalló Rinaudo.

Pero para dar a luz bajo el agua, la futura mamá tiene que seguir un protocolo y cumplir una serie de requisitos como: tener al menos cuatro controles de embarazo, una ecografía por trimestre y análisis de sangre y serología para saber si tiene una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Además, tiene que ser mayor de 16 años y pueden optar por esta modalidad hasta sus 35 años.

"Si cumple con las condiciones e inician un trabajo de parto espontaneo y sin complicaciones, puede ingresar al agua. Sin embargo, si la mujer pasó las 41 semanas y no está con trabajo de parto y hay que inducirlo a través del suero con oxitocina, esa mamá no puede dar a luz bajo el agua como tampoco aquellas que no se controlaron el embarazo. Tampoco es recomendable que sean hipertensas, diabéticas o que lleven adelante un tratamiento con medicamentos. Pueden realizar el trabajo de parto pero no ingresar al agua", indicó Rinaudo.

¿Y sobre el bebé?

Si bien, los beneficios para la mamá son varios, el parto acuático también influye en el recién nacido. "Se ha visto y estudiado que los bebés que nacen bajo esta modalidad son más serenos, comparados con los que nacen en parto convencional. Nacen muy tranquilos, relajados. Los dejamos con la mamá en el agua, lo que colabora en el contacto madre e hijo y la lactancia. Se quedan juntos alrededor de media hora, en el agua tibia y así evitamos que el bebé baje su temperatura corporal. En un parto convencional, todo pasa muy rápido y uno de los miedos es que el bebé se enfríe, por lo que nace e inmediatamente lo llevan para abrigarlo. Esto en el parto acuático no sucede ya que el agua está a 37° y genera que el nacimiento sea menos traumático para el bebé, gracias a la asistencia de los profesionales y un familiar que colaboran en crear un entorno muy distinto del que se da en un parto convencional", señaló Rinaudo.

El profesional también se refirió a la puntuación de Apgar, la primera prueba para evaluar a un recién nacido y que se lleva a cabo en la sala de alumbramiento inmediatamente después de la llegada del bebé. Se mide, entre otros aspectos, la respiración, el color del niño o niña, su llanto para evaluar en qué condiciones ha nacido.

"Si la puntuación es de 7 en adelante, quiere decir que está en buenas condiciones, de lo contrario algo ha pasado. Estamos muy contentos por poder decir que el 100 por ciento de los bebés que nacieron en parto acuático en el Carrillo tuvieron APGAR mayor a 7", indicó el licenciado en Obstetricia.

"Los últimos estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han demostrado que dejar el cordón umbilical de 1 a 3 minutos o hasta que deje de latir, como se hace en el Carrillo, le brinda al bebé un aporte de hierro fundamental durante para sus primeros años de vida. Ese último pasaje de sangre que le ofrece su mamá, aporta casi 60 miligramos de hierro y esto previene enfermedades al recién nacido", concluyó Rinaudo.

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