Opinión
Desvelos y obsesiones de un Cornejo dispuesto a trascender
Lunes, 12 de marzo de 2018POR MARCELO TORREZ
Por: Marcelo Torrez En Twitter @MarceloTorrez

Días atrás, como ya lo tenía previsto y planificado, Alfredo Cornejo activó el programa para proyectarse a nivel nacional. Con nada librado al azar, el gobernador, arrancó en la Vendimia su carrera para llevar su imagen al mayor grado de influencia que pueda en la nación de cara a los movimientos que se avecinan para el clave 2019. Y lo hace cargando consigo el sello institucional de la UCR, que preside, con todo lo que ello significa, buenas y malas y entre las últimas, el peso de un partido que para el macrismo es el pasado, con prácticas de otro siglo y lejos de lo que entiende para el paradigma que inauguraron los argentinos en el cambio de mando del 2015.

Con un ojo puesto entre quiénes podrán sucederlo en la gobernación y sin que eso lo haga perder el control sobre la gestión a nivel provincial, con el otro intenta encontrarle explicación racional y convincente a cómo se va comportando la sociedad frente a los problemas irresueltos -como la economía, la inflación indómita y el mal humor reinante por los aumentos de tarifas-, y quién y cómo capitalizará ese estado en un contexto de elecciones generales. Su desvelo está, para decirlo con más claridad, en evitar que el peronismo se transforme en la única alternativa o salida en el 2019 para una sociedad que pueda llegar al momento de elegir desencantada y defraudada como parece que se siente ahora por la falta de buenos resultados económicos.

Ese fin, o ese objetivo que quienes lo conocen de cerca dicen que se le apareció como incógnita en el mismo arranque de su gobierno, dos años largos atrás, lo obsesiona. Confiesa en el intimidad que sería un fracaso de la política nacional que hacia el fin del gobierno de Mauricio Macri la única salvación estuviese, para la misma que gente que apoyó lo nuevo, el cambio de paradigma, en el peronismo. "Tenemos que idear una alternativa dentro de Cambiemos", comenta. Si todo fuese así, explicaría sus críticas a la gobernadora estrella de Cambiemos, María Eugenia Vidal del último fin de semana a quien le cuestiona no hacer el ajuste en Buenos Aires como él lo ha hecho en Mendoza o también aquella impresión de que el plan económico de Macri, aunque necesario, entiende, no tiene ninguna virtud o atributo como para enamorar a las masas.

Hacer todo lo que pueda para bloquear al peronismo, en la provincia y en la nación luego de los triunfos del 2015, es un tema que lo ha venido punzando a Cornejo día por día. Analizando las encuestas de los últimos tiempos, especialmente las de Mendoza, Cornejo se muestra tranquilo con los resultados porque interpreta que la mayoría de los mendocinos apoya lo que hace: su mano dura ante el delito que él traduce en firme, su embates destemplados contra el Poder Judicial, la constante estrategia de oponer los intereses de los gremios públicos estatales contra los del resto de la sociedad que él dice defender, el orden que le imprime a la administración del Estado, el control personal sobre los gastos, etcétera, etcétera. Todo sea, aunque esté convencido de lo anterior, para dilatar la discusión sobre los problemas de fondo de la provincia a los que, sabe, no puede ni está en condiciones de revertir rápidamente. Con todo aquello le alcanza y hasta le sobra, cree, frente a un peronismo provincial que no encuentra los caminos de la renovación, ya no de personajes, dirigentes y caras, sino de las necesarias ideas que demandan estos tiempos.

El conformar un proyecto político que perdure por varios años en Mendoza acompañando de otro similar en la nación tras los doce años de kirchnerismo en la nación y los ocho en la provincia está, para Cornejo, íntimamente ligado al comportamiento de la sociedad y del apoyo o no que el proyecto pueda conseguir. Por eso analiza día por día las encuestas. Sondeos, piensa, le deben servir a la política para hallar las preguntas adecuadas, más que las respuestas frente a lo que pasa. Todo ese bagaje de ideas intrincadas serían el alma y corazón del libro que elabora junto al consultor de su confianza Elbio Rodríguez, y que podría ver la luz hacia el año que viene, tal como lo develara días atrás el periodista Marcelo Arce en MDZ. "Un libro para estudiantes de marketing político, más que para el común de la gente", dicen los cercanos a la idea.

La última encuesta que ha visitado su despacho en las últimas horas es la del consultor Gustavo Córdoba, realizada en los primeros días de marzo. En ese trabajo se afirma que las principales preocupaciones de los argentinos son, por orden de relevancia, la inflación, la pobreza, la inseguridad, la educación y la corrupción y recién ahí parece el desempleo, el narcotráfico y la salud. Frente a ese panorama, la misma encuesta revela que el 47 por ciento de los argentinos aprueba la gestión de Macri, frente a un 50 por ciento que la desaprueba. Un número alto de adhesiones con tantos temas que el propio gobierno no resuelve.

El trabajo sostiene que Macri tiene una imagen positiva a nivel nacional del 47,7 por ciento, frente a una negativa del 49,4. La economía no ha crecido desde que Macri llegó al gobierno para un 52 por ciento de los encuestados, mientras que el 36 por ciento sí lo está haciendo. Para un 58 por ciento no tenemos más inversiones desde que Macri nos gobierna, pero para un 26,6 por ciento sí las tenemos. Otro 49 por ciento entiende que tenemos mejores y servicios y más obras desde la era Macri y un 43 por ciento no. Pero para un 47 por ciento hay menos acceso a la vivienda, mientras que para un 38,7 por ciento sí hay más oportunidades.

La encuesta de Córdoba también preguntó sobre el salario, desde un año atrás: para el 74 por ciento no le ganó a la inflación, frente a un magro 13 por ciento que entiende que sí. Por último, Córdoba preguntó por el tema del momento, instalado con fuerza este fin de semana por el macrismo en todo el país: la reelección del presidente, por la que los principales funcionarios de la nación salieron de timbreo una vez más. Hoy, en el momento más crítico de la presidencia desde que asumió, con una pérdida de imagen de entre 9 y 15 puntos, según la encuesta un 52 por ciento de los argentinos está en desacuerdo con un nuevo período de Macri, pero un 44 por ciento la aprueba. Si este panorama se mantiene, en el gobierno entienden que Macri ya tiene asegurado un nuevo período, incluso garantizado sin balotaje, frente a un peronismo que no logra armarse para el 2019, que depende de los errores del gobierno y del mal humor social para transformarse en una alternativa cierta más que de lo que pueda ofrecer, y que incluso cuenta en sus filas con Cristina, a la que necesita para poder ganar, pero de la que se tiene que despojar para no perder. Panorama raro, distinto a todo lo cercanamente conocido en la política nacional.

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Comentarios
Fernando
13-03-18 00:22
No le alcanza a Macri con esos numeros....error fatal
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